¡Ejercicio democrático en combo!

Consecuente con su criterio de austeridad, el Sr. Presidente de la República ha resuelto convocar al pueblo ecuatoriano a que se pronuncie sobre siete preguntas en las urnas: cinco en Plebiscito y dos en Consulta Popular, en un solo acto. Como lo había prometido, el lunes 2 de octubre las preguntas fueron entregadas a la Corte Constitucional para el correspondiente trámite legal. Sin duda alguna, la selección de las preguntas demandó un esfuerzo no pequeño, pues, hasta el fin de semana precedente se recibieron 2.739, de parte de las organizaciones políticas, sociales y de la ciudadanía en general.
El cumplimiento de la promesa de convocar al soberano a que opine sobre el devenir inmediato de la Revolución Ciudadana, pues fue ella la que triunfó hace exactamente cinco meses, tuvo un prólogo nada prometedor. Por aquellas coincidencias que la vida nos depara, el día sábado anterior se cumplía el nueve aniversario de la Constitución de 2008, circunstancia que convocó a su celebración en Ciudad Alfaro. Pero también la fecha coincidía con el 30S, día trágico por la sublevación de policías nacionales, intentona de golpe militar que buscaba derrocar al presidente Rafael Correa y poner fin a la Revolución Ciudadana.
Lamentablemente, tal fin de semana no estuvo libre del correspondiente capítulo de la novela ‘un as y cuatro damas’. No, luego de la enunciada ‘espiral dialéctica’, del pronóstico del ‘retorno de la gran bestia’, el turno fue para la ‘mecánica cuántica’ y un sorprendente ‘equilibrio del plano curvo’, según el cual es posible ‘retornar al pasado y recomponerlo’ a fin de que el presente y el futuro de los jóvenes sea mejor. Si en las fiestas julianas, el Presidente ya anunció el fin de la ‘revolución socialista’, en Montecristi reiteró que ‘ya no habrá más revoluciones’.
No se necesitan muchas luces para entender el objetivo y el fin de esta tragicomedia: acabar con la Década Ganada. La esencia de la Consulta-Plebiscito convocada recoge las imposiciones de la ‘restauración conservadora’, apenas maquillada con temas que sí afectan la vida diaria pero que finalmente no se resuelven únicamente con medidas de carácter legal, sino que, finalmente, su superación será el resultado de un cambio cultural de la sociedad en su conjunto. La sabiduría popular sabrá encontrar la respuesta correcta. (O)

¡Ejercicio democrático en combo!

Consecuente con su criterio de austeridad, el Sr. Presidente de la República ha resuelto convocar al pueblo ecuatoriano a que se pronuncie sobre siete preguntas en las urnas: cinco en Plebiscito y dos en Consulta Popular, en un solo acto. Como lo había prometido, el lunes 2 de octubre las preguntas fueron entregadas a la Corte Constitucional para el correspondiente trámite legal. Sin duda alguna, la selección de las preguntas demandó un esfuerzo no pequeño, pues, hasta el fin de semana precedente se recibieron 2.739, de parte de las organizaciones políticas, sociales y de la ciudadanía en general.
El cumplimiento de la promesa de convocar al soberano a que opine sobre el devenir inmediato de la Revolución Ciudadana, pues fue ella la que triunfó hace exactamente cinco meses, tuvo un prólogo nada prometedor. Por aquellas coincidencias que la vida nos depara, el día sábado anterior se cumplía el nueve aniversario de la Constitución de 2008, circunstancia que convocó a su celebración en Ciudad Alfaro. Pero también la fecha coincidía con el 30S, día trágico por la sublevación de policías nacionales, intentona de golpe militar que buscaba derrocar al presidente Rafael Correa y poner fin a la Revolución Ciudadana.
Lamentablemente, tal fin de semana no estuvo libre del correspondiente capítulo de la novela ‘un as y cuatro damas’. No, luego de la enunciada ‘espiral dialéctica’, del pronóstico del ‘retorno de la gran bestia’, el turno fue para la ‘mecánica cuántica’ y un sorprendente ‘equilibrio del plano curvo’, según el cual es posible ‘retornar al pasado y recomponerlo’ a fin de que el presente y el futuro de los jóvenes sea mejor. Si en las fiestas julianas, el Presidente ya anunció el fin de la ‘revolución socialista’, en Montecristi reiteró que ‘ya no habrá más revoluciones’.
No se necesitan muchas luces para entender el objetivo y el fin de esta tragicomedia: acabar con la Década Ganada. La esencia de la Consulta-Plebiscito convocada recoge las imposiciones de la ‘restauración conservadora’, apenas maquillada con temas que sí afectan la vida diaria pero que finalmente no se resuelven únicamente con medidas de carácter legal, sino que, finalmente, su superación será el resultado de un cambio cultural de la sociedad en su conjunto. La sabiduría popular sabrá encontrar la respuesta correcta. (O)