Duro ajuste

El Fondo Monetario Internacional -FMI- entregó ya la primera cuota por 600 y tantos millones de dólares de un total de 4.200 millones de dólares comprometidos, a los que se sumarán unos 6.000 millones de dólares que entregarán varios organismos crediticios, multilaterales, sobre todo. El programa acordado entre el gobierno ecuatoriano y el FMI, tendrá una duración de 3 años. Las cuotas o tramos se entregarán siempre y cuando el país cumpla a cabalidad con las medidas, políticas y reformas estructurales pactadas. Las reformas, que deberán ser aprobadas vía Asamblea Nacional, tienen relación con los ámbitos: laboral, tributario y monetario. En lo laboral, se busca abaratar los costos de la contratación y despido de los trabajadores (en otras palabras, bajar los salarios reales). En lo tributario: se reducirían o eliminarían las exoneraciones y exenciones, se subiría el IVA (probablemente, se optaría por un IVA diferenciado) y se eliminaría -gradualmente- el Impuesto a la salida de divisas -ISD- En el campo monetario, básicamente, se conferiría (inconstitucionalmente?) autonomía o independencia al banco central. Adicionalmente, habrían otras medidas orientadas a generar superávit fiscal primario, para lo que se continuará con el despido de empleados públicos y la revisión de algunos subsidios. También se habría acordado concesionar o privatizar determinadas empresas públicas como la CNT. Lamentablemente, la experiencia mundial y ecuatoriana respecto a la presencia fondomonetarista no es favorable ni en el ámbito económico-productivo, peor en el ámbito social. Tan mala es la experiencia para nuestro país que, apenas, de la veintena de acuerdos (cartas de intención) solamente uno o 2 programas fueron concluidos. Simplemente, las condiciones han sido económicamente inconvenientes y política y socialmente inviables. Una de las preocupaciones más graves tiene que ver con los 1.000 millones de dólares de recorte en el costo de la nómina del sector público, lo que representa algo más del 10 % de la masa salarial. Es decir, más de 60.000 empleados quedarían fuera de la nómina. En definitiva, está en marcha un conjunto de duros ajustes que contraerán fuertemente la demanda agregada y la oferta (producción) global, por lo tanto. Sin pretender ser mal agorero, lo más probable es que, como siempre, el acuerdo concluya a medio camino y sólo queden las secuelas del ajuste. El pronóstico micro y macroeconómico se lo ve sombrío. No pienso que el FMI y sus recetas se hayan transformado en un buen médico que suministra buenas medicinas. (O)
No pienso que el FMI y sus recetas se hayan transformado en un buen médico que suministra buenas medicinas.

Duro ajuste

El Fondo Monetario Internacional -FMI- entregó ya la primera cuota por 600 y tantos millones de dólares de un total de 4.200 millones de dólares comprometidos, a los que se sumarán unos 6.000 millones de dólares que entregarán varios organismos crediticios, multilaterales, sobre todo. El programa acordado entre el gobierno ecuatoriano y el FMI, tendrá una duración de 3 años. Las cuotas o tramos se entregarán siempre y cuando el país cumpla a cabalidad con las medidas, políticas y reformas estructurales pactadas. Las reformas, que deberán ser aprobadas vía Asamblea Nacional, tienen relación con los ámbitos: laboral, tributario y monetario. En lo laboral, se busca abaratar los costos de la contratación y despido de los trabajadores (en otras palabras, bajar los salarios reales). En lo tributario: se reducirían o eliminarían las exoneraciones y exenciones, se subiría el IVA (probablemente, se optaría por un IVA diferenciado) y se eliminaría -gradualmente- el Impuesto a la salida de divisas -ISD- En el campo monetario, básicamente, se conferiría (inconstitucionalmente?) autonomía o independencia al banco central. Adicionalmente, habrían otras medidas orientadas a generar superávit fiscal primario, para lo que se continuará con el despido de empleados públicos y la revisión de algunos subsidios. También se habría acordado concesionar o privatizar determinadas empresas públicas como la CNT. Lamentablemente, la experiencia mundial y ecuatoriana respecto a la presencia fondomonetarista no es favorable ni en el ámbito económico-productivo, peor en el ámbito social. Tan mala es la experiencia para nuestro país que, apenas, de la veintena de acuerdos (cartas de intención) solamente uno o 2 programas fueron concluidos. Simplemente, las condiciones han sido económicamente inconvenientes y política y socialmente inviables. Una de las preocupaciones más graves tiene que ver con los 1.000 millones de dólares de recorte en el costo de la nómina del sector público, lo que representa algo más del 10 % de la masa salarial. Es decir, más de 60.000 empleados quedarían fuera de la nómina. En definitiva, está en marcha un conjunto de duros ajustes que contraerán fuertemente la demanda agregada y la oferta (producción) global, por lo tanto. Sin pretender ser mal agorero, lo más probable es que, como siempre, el acuerdo concluya a medio camino y sólo queden las secuelas del ajuste. El pronóstico micro y macroeconómico se lo ve sombrío. No pienso que el FMI y sus recetas se hayan transformado en un buen médico que suministra buenas medicinas. (O)
No pienso que el FMI y sus recetas se hayan transformado en un buen médico que suministra buenas medicinas.