Doña Ángela

" Ustedes me conocen", dijo Ángela Merkel al lanzarse hace cuatro años a su segunda reelección y con ese lema podría haberse presentado a su tercera reelección, de cara a un cuarto mandato consecutivo ya confirmado en las urnas, a sabiendas del fuerte apego de los alemanes a su propuesta. Doce años ininterrumpidos al frente del Gobierno alemán parecerían demasiados, pero a Doña Ángela, primera mujer en el puesto, le han funcionado como aval para afrontar una cuarta legislatura en el poder y sumar cuatro años más. Es inevitable no pensar en ella como referencia una vez que nuestro país debate sobre la reelección indefinida, también con nombre y apellido, un debate que habría que enfrentar con objetividad y argumentos, dos elementos que pesan poco en la escena de la posverdad criolla, y que para los alemanes parecen no ser un problema a pesar de sus profundos traumas históricos o, quizás, precisamente a consecuencia de ellos.
La ‘chica’ de Helmut Kohl, la subestimada, la versátil, la canciller del clima, de los refugiados, la reina de hielo, la canciller de las crisis... la lista de títulos para referirse a Merkel es larga, lo cierto es que la ‘canciller inamovible’ ha ganado nuevamente las elecciones de su país junto a su partido y eso le permite coincidir históricamente con tres presidentes estadounidenses, cuatro franceses y tres primeros ministros británicos por la cantidad de tiempo que estará en el poder, 16 años, y, a pesar de los retos y desafíos presentes, no parece sufrir el desgaste del poder o al menos a la prensa y opinión pública alemana no parece preocuparle ese tema, pues, si bien hay cuestiones centrales que se discuten en ese país, no escuchamos hablar de autoritarismo, abuso o mucho menos ‘dictadura’ de la Merkel. Quizás sea por el perfil de su proyecto económico: conservador y pro ajuste de derecha ¿Sería posible imaginar tanta calma y satisfacción con la reelección de un gobernante de izquierda? Veamos alrededor y encontraremos pistas y respuestas.
Nuestros sistemas políticos son diferentes, es verdad, pero lo que es bueno para Alemania, Francia, Inglaterra y ha sido eventualmente bueno para Estados Unidos, la posibilidad de que el pueblo decida libremente la continuidad o no de un mandatario, parece no ser bueno para Ecuador, según analistas y contertulios, que desde hace años desfilan por canales de televisión y prensa política en general, y que hoy  están más presentes y vociferantes que nunca en repudio de la estabilidad. Lo que añade confusión es que esas mismas gentes han apoyado a alcaldes que se han reelegido cuantas veces han querido.
“Para los que no tenemos creencias, la democracia es nuestra religión”, dice Paul Auster y la democracia es que el pueblo elija, libremente y sin limitaciones, a sus gobernantes. Como acaban de hacer los alemanes, una vez más, con Doña Ángela. (O)

Doña Ángela

" Ustedes me conocen", dijo Ángela Merkel al lanzarse hace cuatro años a su segunda reelección y con ese lema podría haberse presentado a su tercera reelección, de cara a un cuarto mandato consecutivo ya confirmado en las urnas, a sabiendas del fuerte apego de los alemanes a su propuesta. Doce años ininterrumpidos al frente del Gobierno alemán parecerían demasiados, pero a Doña Ángela, primera mujer en el puesto, le han funcionado como aval para afrontar una cuarta legislatura en el poder y sumar cuatro años más. Es inevitable no pensar en ella como referencia una vez que nuestro país debate sobre la reelección indefinida, también con nombre y apellido, un debate que habría que enfrentar con objetividad y argumentos, dos elementos que pesan poco en la escena de la posverdad criolla, y que para los alemanes parecen no ser un problema a pesar de sus profundos traumas históricos o, quizás, precisamente a consecuencia de ellos.
La ‘chica’ de Helmut Kohl, la subestimada, la versátil, la canciller del clima, de los refugiados, la reina de hielo, la canciller de las crisis... la lista de títulos para referirse a Merkel es larga, lo cierto es que la ‘canciller inamovible’ ha ganado nuevamente las elecciones de su país junto a su partido y eso le permite coincidir históricamente con tres presidentes estadounidenses, cuatro franceses y tres primeros ministros británicos por la cantidad de tiempo que estará en el poder, 16 años, y, a pesar de los retos y desafíos presentes, no parece sufrir el desgaste del poder o al menos a la prensa y opinión pública alemana no parece preocuparle ese tema, pues, si bien hay cuestiones centrales que se discuten en ese país, no escuchamos hablar de autoritarismo, abuso o mucho menos ‘dictadura’ de la Merkel. Quizás sea por el perfil de su proyecto económico: conservador y pro ajuste de derecha ¿Sería posible imaginar tanta calma y satisfacción con la reelección de un gobernante de izquierda? Veamos alrededor y encontraremos pistas y respuestas.
Nuestros sistemas políticos son diferentes, es verdad, pero lo que es bueno para Alemania, Francia, Inglaterra y ha sido eventualmente bueno para Estados Unidos, la posibilidad de que el pueblo decida libremente la continuidad o no de un mandatario, parece no ser bueno para Ecuador, según analistas y contertulios, que desde hace años desfilan por canales de televisión y prensa política en general, y que hoy  están más presentes y vociferantes que nunca en repudio de la estabilidad. Lo que añade confusión es que esas mismas gentes han apoyado a alcaldes que se han reelegido cuantas veces han querido.
“Para los que no tenemos creencias, la democracia es nuestra religión”, dice Paul Auster y la democracia es que el pueblo elija, libremente y sin limitaciones, a sus gobernantes. Como acaban de hacer los alemanes, una vez más, con Doña Ángela. (O)