Dogmas de fe

Por definición un dogma de fe es una verdad absoluta, inmutable, infalible, incuestionable y segura sobre la cual no hay duda. Aplica no solo para la religión sino también para el pensamiento político. En el DRAE el dogma se define como una "proposición que se asienta por firme y cierta, como principio innegable." Desde un punto de vista religioso un dogma de fe es una verdad revelada por Dios.
De los dogmas nace el dogmatismo, obvio, siendo la columna vertebral del fundamentalismo religioso y de ciertas ideologías, especialmente las económicas. La creencia ciega y la fe que dan lugar al surgimiento de un dogma, se apoyan en verdades que resisten el paso del tiempo y que sirven, eventualmente, para justificar el sectarismo y la violencia.
Las relaciones entre dogmatismo y política son múltiples y han variado con el trascurrir del tiempo. Por ejemplo, los defensores del pensamiento neoliberal se muestran muy amigos de los dogmas. Uno de ellos es aquel que plantea una confrontación entre quienes favorecen la globalización de los mercados frente a los que se oponen a ello. Los primeros son los “modernizadores” a favor del progreso. Los segundos son presentados como nostálgicos o inviables.
El debate sobre la liberalización económica y el libre mercado, promovido por los portavoces del pensamiento neoliberal, que gozan de enormes cajas de resonancia en los medios de información y persuasión de nuestro país, es un falso debate. Aunque perdieron las elecciones, esos portavoces dominan los titulares y las entrevistas. Pero el debate real es si eventualmente debemos dar lugar a la desregulación de los mercados laborales, comerciales y financieros, sin ninguna intervención estatal, o si esa eventual internacionalización de la actividad económica debería tener lugar con una participación activa del Estado para garantizar la distribución equitativa de costos y beneficios y para proteger los intereses de las mayorías que pueden quedar afectadas negativamente como pasó con los campesinados mexicano y colombiano tras sus respectivos TLCs.
La alternativa neoliberal, basada en la desregulación de los mercados, atribuye la pobreza de los países subdesarrollados a la excesiva intervención del estado. La manera de erradicar tal pobreza es eliminando ese proteccionismo, dicen, permitiendo que tanto países ricos como pobres compitan libremente sin interferencia. Este dogma neoliberal ignora datos básicos tales como que todos los países que acabaron con la pobreza han utilizado políticas proteccionistas y ha sido el Estado quien ha guiado el proceso. Han sido precisamente los países que han seguido las recetas neoliberales del Fondo Monetario Internacional los que han sufrido crecimiento de la pobreza. Y sin embargo, los dogmas de fe neoliberales se promocionan todos los días en nuestros medios como verdades absolutas.. (O)

Dogmas de fe

Por definición un dogma de fe es una verdad absoluta, inmutable, infalible, incuestionable y segura sobre la cual no hay duda. Aplica no solo para la religión sino también para el pensamiento político. En el DRAE el dogma se define como una "proposición que se asienta por firme y cierta, como principio innegable." Desde un punto de vista religioso un dogma de fe es una verdad revelada por Dios.
De los dogmas nace el dogmatismo, obvio, siendo la columna vertebral del fundamentalismo religioso y de ciertas ideologías, especialmente las económicas. La creencia ciega y la fe que dan lugar al surgimiento de un dogma, se apoyan en verdades que resisten el paso del tiempo y que sirven, eventualmente, para justificar el sectarismo y la violencia.
Las relaciones entre dogmatismo y política son múltiples y han variado con el trascurrir del tiempo. Por ejemplo, los defensores del pensamiento neoliberal se muestran muy amigos de los dogmas. Uno de ellos es aquel que plantea una confrontación entre quienes favorecen la globalización de los mercados frente a los que se oponen a ello. Los primeros son los “modernizadores” a favor del progreso. Los segundos son presentados como nostálgicos o inviables.
El debate sobre la liberalización económica y el libre mercado, promovido por los portavoces del pensamiento neoliberal, que gozan de enormes cajas de resonancia en los medios de información y persuasión de nuestro país, es un falso debate. Aunque perdieron las elecciones, esos portavoces dominan los titulares y las entrevistas. Pero el debate real es si eventualmente debemos dar lugar a la desregulación de los mercados laborales, comerciales y financieros, sin ninguna intervención estatal, o si esa eventual internacionalización de la actividad económica debería tener lugar con una participación activa del Estado para garantizar la distribución equitativa de costos y beneficios y para proteger los intereses de las mayorías que pueden quedar afectadas negativamente como pasó con los campesinados mexicano y colombiano tras sus respectivos TLCs.
La alternativa neoliberal, basada en la desregulación de los mercados, atribuye la pobreza de los países subdesarrollados a la excesiva intervención del estado. La manera de erradicar tal pobreza es eliminando ese proteccionismo, dicen, permitiendo que tanto países ricos como pobres compitan libremente sin interferencia. Este dogma neoliberal ignora datos básicos tales como que todos los países que acabaron con la pobreza han utilizado políticas proteccionistas y ha sido el Estado quien ha guiado el proceso. Han sido precisamente los países que han seguido las recetas neoliberales del Fondo Monetario Internacional los que han sufrido crecimiento de la pobreza. Y sin embargo, los dogmas de fe neoliberales se promocionan todos los días en nuestros medios como verdades absolutas.. (O)