Divorcio e intimidad

Los periodistas y medios de comunicación ecuatorianos siguen marcando los titulares desde el amarillismo, morbo y las redacciones desde la precariedad en investigación, además de la vulneración del derecho a la protección a la intimidad personal y familiar, olvidan que la distribución o difusión de datos personales requieren de la autorización de la sujeta o sujeto de derechos.

La reivindicación en el acceso igualitario a la figura del matrimonio sin distinción de orientación sexual e identidad de género vía sentencia de la Corte Constitucional con carácter -erga omnes-, posibilitó que basta la manifestación de la voluntad de dos personas pueden unirse con el fin de convivir juntos y auxiliarse mutuamente.

La sociedad ecuatoriana debe comprender que siempre se mencionó desde las organizaciones sociales y activistas LGBTIQ+ que el acceso al matrimonio también incidiría en el ejercicio de otros derechos hacia las parejas, como lo son: capitulaciones matrimoniales, disolución de la sociedad conyugal, partición de bienes, etc., asimismo a las familias homoparentales que solicitar el derecho de pensiones alimenticias por las hijas e hijos, incidentes de alza o baja de pensiones, visitas, así, como el divorcio, mismo que sigue siendo entendido y comprendido desde el curuchupismo como un -pecado- para una gran porción de las y los ecuatorianos.

Pesamos siempre bajo un paradigma heteronormativo y heterosexista que no es -perfecto-, de acuerdo al INEC en los últimos 13 años los divorcios se incrementaron en un 83,45%. En el 2016, 25.648 parejas se divorciaron, mientras que, en el 2006, 13.981 parejas tomaron esta decisión, cuando el mismo era solo posible entre hombres y mujeres.

En Ecuador personas y sectores LGBTIQfóbicos lapidan y se creen con una legitimidad en la opinión pública gracias a periodistas o medios que se prestan para actos reprochables, antiéticos como usar una conversación entre amigxs, incita a la discriminación y posibilidad de delitos de odio: “Provocaron el torcimiento de la Constitución y se burlaron de la voz democrática de millones que aprobaron ese texto. Utilizaron a jueces activistas y los llevaron a cometer un fraude constitucional. ¿Para? ¿Divorciarse al mes y luego pedir su abolición? ¿Acaso fue un chiste?” Esteban Torres, el asambleísta antiderechos por antonomasia.

Además de comentarios machistas como: “Comprobado, el problema en el matrimonio no es el hombre”, “No debieron aguantarse estar con el mes el mismo día del mes”, o la desvalorización de las identidades sexo género diverso “el matrimonio igualitario es una moda, además de antinatural”. (O)

Divorcio e intimidad

Los periodistas y medios de comunicación ecuatorianos siguen marcando los titulares desde el amarillismo, morbo y las redacciones desde la precariedad en investigación, además de la vulneración del derecho a la protección a la intimidad personal y familiar, olvidan que la distribución o difusión de datos personales requieren de la autorización de la sujeta o sujeto de derechos.

La reivindicación en el acceso igualitario a la figura del matrimonio sin distinción de orientación sexual e identidad de género vía sentencia de la Corte Constitucional con carácter -erga omnes-, posibilitó que basta la manifestación de la voluntad de dos personas pueden unirse con el fin de convivir juntos y auxiliarse mutuamente.

La sociedad ecuatoriana debe comprender que siempre se mencionó desde las organizaciones sociales y activistas LGBTIQ+ que el acceso al matrimonio también incidiría en el ejercicio de otros derechos hacia las parejas, como lo son: capitulaciones matrimoniales, disolución de la sociedad conyugal, partición de bienes, etc., asimismo a las familias homoparentales que solicitar el derecho de pensiones alimenticias por las hijas e hijos, incidentes de alza o baja de pensiones, visitas, así, como el divorcio, mismo que sigue siendo entendido y comprendido desde el curuchupismo como un -pecado- para una gran porción de las y los ecuatorianos.

Pesamos siempre bajo un paradigma heteronormativo y heterosexista que no es -perfecto-, de acuerdo al INEC en los últimos 13 años los divorcios se incrementaron en un 83,45%. En el 2016, 25.648 parejas se divorciaron, mientras que, en el 2006, 13.981 parejas tomaron esta decisión, cuando el mismo era solo posible entre hombres y mujeres.

En Ecuador personas y sectores LGBTIQfóbicos lapidan y se creen con una legitimidad en la opinión pública gracias a periodistas o medios que se prestan para actos reprochables, antiéticos como usar una conversación entre amigxs, incita a la discriminación y posibilidad de delitos de odio: “Provocaron el torcimiento de la Constitución y se burlaron de la voz democrática de millones que aprobaron ese texto. Utilizaron a jueces activistas y los llevaron a cometer un fraude constitucional. ¿Para? ¿Divorciarse al mes y luego pedir su abolición? ¿Acaso fue un chiste?” Esteban Torres, el asambleísta antiderechos por antonomasia.

Además de comentarios machistas como: “Comprobado, el problema en el matrimonio no es el hombre”, “No debieron aguantarse estar con el mes el mismo día del mes”, o la desvalorización de las identidades sexo género diverso “el matrimonio igualitario es una moda, además de antinatural”. (O)