Dimensión del Fútbol

Con cierta arrogancia intelectual, algunas personas ridiculizan a quienes aman el fútbol con pasión, criticando que ese derroche incesante de emociones por “patear un balón” es, por lo menos, banal. Imagino ellos saben exactamente qué cosas le dan alegría y sentido a su vida, pero, eso sí, estoy seguro que no saben absolutamente nada de fútbol.

La humanidad necesita incentivos sanos que le generen felicidad. El deporte, la cultura y la música unen a los seres humanos, a partir de generar un profudno sentido de identidad y pertenencia. Grandes eventos deportivos, como el Mundial de Fútbol, son verdaderas fiestas internacionales que promueven la fraternidad y, por un momento, no distraen de los sucesivos desatinos políticos, las crisis económicas o el fanatismo.

Ante esto, por un momento imaginemos una situación ideal en donde el potencial educativo, formativo y de entretenimiento que nos brinda el deporte, genere ese escenario idóneo para mantener unidas y en paz a las naciones. Como señala el Papa Francisco, “el fútbol, además de ser un juego, es al mismo tiempo una oportunidad para el diálogo, la comprensión y el enriquecimiento humano recíproco”.
Por su parte, Eduardo Galeano decía que “el fútbol es la única religión que no tiene ateos”; y es que la fiesta del balompié está más viva que nunca: iluminando a las naciones por un derrotero hacia la unidad y la fraternidad.

En las gradas se aplaude por igual al negro Mbappé o al blanco Hazard, se respeta por igual si el jugador es un católico que se persigna antes de entrar a la cancha o si es un evangelista que luego de anotar un gol muestra su camiseta con la leyenda de “atleta de Cristo”. Se gane o se pierda, los jugadores intercambian camisetas al final del partido como una de las máximas expresiones de hermandad, subrayando ese innato valor de la tolerancia.

Talvez en estos tiempos convulsionados, en que nuevamente están emergiendo los fanatismos y la insania desbocada del racismo, el universalizar el acceso al deporte -y por ende el del fútbol- sería una forma válida de divulgar los valores positivos en favor de la justicia, la igualdad y el respeto y la tolerancia frente a los ideales disímiles. (O)
"El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes” (Jorge Valdano).

Dimensión del Fútbol

Con cierta arrogancia intelectual, algunas personas ridiculizan a quienes aman el fútbol con pasión, criticando que ese derroche incesante de emociones por “patear un balón” es, por lo menos, banal. Imagino ellos saben exactamente qué cosas le dan alegría y sentido a su vida, pero, eso sí, estoy seguro que no saben absolutamente nada de fútbol.

La humanidad necesita incentivos sanos que le generen felicidad. El deporte, la cultura y la música unen a los seres humanos, a partir de generar un profudno sentido de identidad y pertenencia. Grandes eventos deportivos, como el Mundial de Fútbol, son verdaderas fiestas internacionales que promueven la fraternidad y, por un momento, no distraen de los sucesivos desatinos políticos, las crisis económicas o el fanatismo.

Ante esto, por un momento imaginemos una situación ideal en donde el potencial educativo, formativo y de entretenimiento que nos brinda el deporte, genere ese escenario idóneo para mantener unidas y en paz a las naciones. Como señala el Papa Francisco, “el fútbol, además de ser un juego, es al mismo tiempo una oportunidad para el diálogo, la comprensión y el enriquecimiento humano recíproco”.
Por su parte, Eduardo Galeano decía que “el fútbol es la única religión que no tiene ateos”; y es que la fiesta del balompié está más viva que nunca: iluminando a las naciones por un derrotero hacia la unidad y la fraternidad.

En las gradas se aplaude por igual al negro Mbappé o al blanco Hazard, se respeta por igual si el jugador es un católico que se persigna antes de entrar a la cancha o si es un evangelista que luego de anotar un gol muestra su camiseta con la leyenda de “atleta de Cristo”. Se gane o se pierda, los jugadores intercambian camisetas al final del partido como una de las máximas expresiones de hermandad, subrayando ese innato valor de la tolerancia.

Talvez en estos tiempos convulsionados, en que nuevamente están emergiendo los fanatismos y la insania desbocada del racismo, el universalizar el acceso al deporte -y por ende el del fútbol- sería una forma válida de divulgar los valores positivos en favor de la justicia, la igualdad y el respeto y la tolerancia frente a los ideales disímiles. (O)
"El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes” (Jorge Valdano).