“Diálogo y tensiones”

Con similar título el principal vocero del poder mediático ecuatoriano en su editorial del día domingo 9, se pronuncia sobre el diálogo convocado por el presidente Lenín Moreno y que sin lugar a dudas, como política de Estado, cuenta con el aval tanto del Poder Legislativo como también de la propia Alianza País.
Desde luego, cada uno tiene derecho a entender las cosas en la medida de sus propios intereses y de su capacidad de entendimiento. En el penúltimo párrafo, en alusión a algunos dirigentes de Alianza PAIS, el editorialista puntualiza: “Ellos no debieran olvidar algo que repitieron: quien ganó la elección es Moreno y tiene derecho a elegir caminos. Y también la obligación de apartarse de la disciplina partidista para gobernar para todos los ecuatorianos. Así debería interpretarse su mano tendida”. Es obvio, no ganó Guillermo Lasso, quien fuera proclamado presidente por el poder mediático, ganó Alianza PAIS con su candidato Lenín Moreno y es el Presidente ganador para todos los ecuatorianos. ¿Que está obligado a apartarse de la disciplina partidista? Vaya falacia. ¿Camilo Ponce, Febres Cordero, Abadalá Bucaram, Sixto Durán, Jaime Nebot, renunciaron a la ‘disciplina partidista’? En su momento, cada uno renunció al partido de su militancia cuando no fueron escogidos para las candidaturas que anhelaban y fundaron su propia organización. Renunciar a la disciplina partidista no tiene otro sentido que abandonar la ideología, es decir, traicionar la voluntad del soberano.
Ciertamente, hay diferencia de criterios al interior de Alianza PAIS y eso es perfectamente comprensible, pues a diferencia de un partido político en una alianza convergen diversidad de criterios reunidos por un ideal fundamental que, en este caso, es el que ha marcado la pauta de la Década Ganada y a ese ideal no puede renunciar el presidente de todos los ecuatorianos.
Con lo que sueña la restauración conservadora es con desmontar los logros alcanzados y eso solo puede alcanzarse con deslealtad y traición. Pero, como dijo doña Olfa respecto de algún aspirante a presidente, “esos son sueños de perro capón”.
El Viejo Luchador dijo sabiamente: “no se puede perder con papelitos lo ganado en el campo de batalla con el arma al brazo”. El Ecuador vive una Revolución Ciudadana y es obligación de los ciudadanos mantener el carácter pacífico de esta histórica tarea. ¡No a la violencia! ¡Si al diálogo! Pero no se puede caer en la ingenuidad de que con “un estrechón de manos” la restauración conservadora se quedará tranquila.” (O)

“Diálogo y tensiones”

Con similar título el principal vocero del poder mediático ecuatoriano en su editorial del día domingo 9, se pronuncia sobre el diálogo convocado por el presidente Lenín Moreno y que sin lugar a dudas, como política de Estado, cuenta con el aval tanto del Poder Legislativo como también de la propia Alianza País.
Desde luego, cada uno tiene derecho a entender las cosas en la medida de sus propios intereses y de su capacidad de entendimiento. En el penúltimo párrafo, en alusión a algunos dirigentes de Alianza PAIS, el editorialista puntualiza: “Ellos no debieran olvidar algo que repitieron: quien ganó la elección es Moreno y tiene derecho a elegir caminos. Y también la obligación de apartarse de la disciplina partidista para gobernar para todos los ecuatorianos. Así debería interpretarse su mano tendida”. Es obvio, no ganó Guillermo Lasso, quien fuera proclamado presidente por el poder mediático, ganó Alianza PAIS con su candidato Lenín Moreno y es el Presidente ganador para todos los ecuatorianos. ¿Que está obligado a apartarse de la disciplina partidista? Vaya falacia. ¿Camilo Ponce, Febres Cordero, Abadalá Bucaram, Sixto Durán, Jaime Nebot, renunciaron a la ‘disciplina partidista’? En su momento, cada uno renunció al partido de su militancia cuando no fueron escogidos para las candidaturas que anhelaban y fundaron su propia organización. Renunciar a la disciplina partidista no tiene otro sentido que abandonar la ideología, es decir, traicionar la voluntad del soberano.
Ciertamente, hay diferencia de criterios al interior de Alianza PAIS y eso es perfectamente comprensible, pues a diferencia de un partido político en una alianza convergen diversidad de criterios reunidos por un ideal fundamental que, en este caso, es el que ha marcado la pauta de la Década Ganada y a ese ideal no puede renunciar el presidente de todos los ecuatorianos.
Con lo que sueña la restauración conservadora es con desmontar los logros alcanzados y eso solo puede alcanzarse con deslealtad y traición. Pero, como dijo doña Olfa respecto de algún aspirante a presidente, “esos son sueños de perro capón”.
El Viejo Luchador dijo sabiamente: “no se puede perder con papelitos lo ganado en el campo de batalla con el arma al brazo”. El Ecuador vive una Revolución Ciudadana y es obligación de los ciudadanos mantener el carácter pacífico de esta histórica tarea. ¡No a la violencia! ¡Si al diálogo! Pero no se puede caer en la ingenuidad de que con “un estrechón de manos” la restauración conservadora se quedará tranquila.” (O)