¿Desdolarización?

Visto

La dolarización, asumido como sistema cambiario-monetario por el Ecuador, no tiene la vida comprada. Su permanencia y sostenibilidad dependen de la capacidad de generación de divisas y del flujo de las mismas. A mediano y largo plazo no es sostenible una estructura económica, fiscal, financiera y monetaria en la que, permanentemente, la salida de dólares supera a la entrada. Es claro que la emisión monetaria, así como la política cambiaria, simplemente, en el sentido “clásico” del manejo del instrumental de la política económica, simplemente, no existen. Esta estrechez y enorme limitación exigen mucho más cuidado en el manejo -eficaz y eficiente- del instrumental fiscal y comercial que quedan. Si las fianzas públicas renuncian a su capacidad y obligación promotora y redistributiva y mediante el aperturismo indiscriminado se renuncia a la política comercial, la dolarización tendría los días contados. Con motivo del Acuerdo suscrito con el FMI, hay quienes sostienen que, intencionalmente, el gobierno indujo la crisis económica para entregamos en manos del FMI. Adicionalmente, como corolario, se sostiene que la aplicación de las medidas, políticas y reformas comprometidas para poder acceder al crédito de 10.200 millones de dólares durante los próximos 3 años, pronto provocará la desdolarización de nuestra economía. Al margen de la veracidad o no de la primera hipótesis, es evidente que el modelo económico implícito en el Acuerdo podría significar el fin del dólar como moneda de curso legal y forzoso. Si la salida de divisas se desenfrena por la vía de las importaciones -de lo que sea- o por la vía de la simple fuga (hacia los paraísos fiscales?) y las exportaciones no crecen lo suficiente, se presentaría un proceso de recesión que se agravaría por los 4 costados. Peor aún si se reduce o elimina el ISD y si las finanzas públicas se contraen -por definición del dogma neoliberal- y por la severa reducción de los ingresos. Algunas de las tareas exigidas por el FMI, ya hemos cumplido. Los resultados, sobre todo sociales son de pronóstico reservado. Percibo que algunos actores económicos ya están tomando “precauciones” y colocando sus dólares a “buen recaudo” en el exterior. Definitivamente, la coyuntura económica es muy sombría. La presencia del FMI, quisiera estar equivocado, no garantiza resolver los problemas de raíz. La experiencia para la mayoría de países, incluido el nuestro, no promete días prósperos , todo lo contrario, constituyen un espejo lleno de nubarrones. (O)
Percibo que algunos actores económicos ya están tomando “precauciones” y colocando sus dólares a “buen recaudo” en el exterior.

¿Desdolarización?

La dolarización, asumido como sistema cambiario-monetario por el Ecuador, no tiene la vida comprada. Su permanencia y sostenibilidad dependen de la capacidad de generación de divisas y del flujo de las mismas. A mediano y largo plazo no es sostenible una estructura económica, fiscal, financiera y monetaria en la que, permanentemente, la salida de dólares supera a la entrada. Es claro que la emisión monetaria, así como la política cambiaria, simplemente, en el sentido “clásico” del manejo del instrumental de la política económica, simplemente, no existen. Esta estrechez y enorme limitación exigen mucho más cuidado en el manejo -eficaz y eficiente- del instrumental fiscal y comercial que quedan. Si las fianzas públicas renuncian a su capacidad y obligación promotora y redistributiva y mediante el aperturismo indiscriminado se renuncia a la política comercial, la dolarización tendría los días contados. Con motivo del Acuerdo suscrito con el FMI, hay quienes sostienen que, intencionalmente, el gobierno indujo la crisis económica para entregamos en manos del FMI. Adicionalmente, como corolario, se sostiene que la aplicación de las medidas, políticas y reformas comprometidas para poder acceder al crédito de 10.200 millones de dólares durante los próximos 3 años, pronto provocará la desdolarización de nuestra economía. Al margen de la veracidad o no de la primera hipótesis, es evidente que el modelo económico implícito en el Acuerdo podría significar el fin del dólar como moneda de curso legal y forzoso. Si la salida de divisas se desenfrena por la vía de las importaciones -de lo que sea- o por la vía de la simple fuga (hacia los paraísos fiscales?) y las exportaciones no crecen lo suficiente, se presentaría un proceso de recesión que se agravaría por los 4 costados. Peor aún si se reduce o elimina el ISD y si las finanzas públicas se contraen -por definición del dogma neoliberal- y por la severa reducción de los ingresos. Algunas de las tareas exigidas por el FMI, ya hemos cumplido. Los resultados, sobre todo sociales son de pronóstico reservado. Percibo que algunos actores económicos ya están tomando “precauciones” y colocando sus dólares a “buen recaudo” en el exterior. Definitivamente, la coyuntura económica es muy sombría. La presencia del FMI, quisiera estar equivocado, no garantiza resolver los problemas de raíz. La experiencia para la mayoría de países, incluido el nuestro, no promete días prósperos , todo lo contrario, constituyen un espejo lleno de nubarrones. (O)
Percibo que algunos actores económicos ya están tomando “precauciones” y colocando sus dólares a “buen recaudo” en el exterior.

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