¡Descaro!

El ´polifuncional´ Paúl Granda con total frescura – como si de una hazaña se tratase – ha anunciado en medios de comunicación su intención de emprender un “Acuerdo Nacional por la Seguridad Social” para, según él, salvar el IESS aunque una vez conocidas las propuestas se convierte en un “Acuerdo Nacional para hundir al afiliado”.
Es que produce escalofríos escuchar como con total descaro se propone “cobrar la atención médica a menores de 18 años hijos de afiliados”, “cobrar aportes a los décimos”, “incrementar la edad de jubilación”, o “reducción del personal administrativo y médico del IESS”, (vale decir que ya van despidiendo a alrededor de 1000 empleados); lo más grave es que esta amenaza a la seguridad social se basa en el argumento falaz de que son medidas necesarias para la sostenibilidad del sistema para quienes nos jubilaremos en 20 o 30 años.
Afirmo que es falaz porque hasta ahora no se cuenta con informes actuariales sobre pensiones y salud que permitan conocer la real situación del IESS, aún más se recuperó el aporte del 40% al fondo de pensiones por parte del Estado (1200 millones) y para sorpresa de muchos se contratará este año a 80 nuevos operadores externos, ante ello, surgen varias preguntas ¿cómo contratar a entes privados si no hay dinero? ¿Por qué no invertir ese dinero en infraestructura del IESS? ¿Cómo se eligen a los operadores, cuánto se les va a pagar? En el fondo es más de lo mismo, debilitar al Estado para favorecer al sector privado y especialmente para cumplir la Carta de Intención con el FMI que exige ajustes institucionales, recortes económicos y reducción de beneficios sociales.
Por otro lado, Granda en sus intervenciones pone de ejemplo países europeos o de la región latinoamericana que han incrementado los años de servicio para la jubilación o han implementado el cobro progresivo de servicios, pero precisamente lo han hecho porque han iniciado procesos de desestructuración del llamado Estado de bienestar o porque se han sumido en la vorágine neoliberal que afecta sobre todo a los sectores más desposeídos.
En resumen, es un descaro que con argumentos mentirosos y neoliberales nos quieran convencer de que desarmar el IESS será para nuestro beneficio futuro, cuando lo único que se conseguirá será precarizar prestaciones, servicios, infraestructura y a los mismos jubilados. (O)
No se cuenta con informes actuariales sobre pensiones y salud que permitan conocer la real situación del IESS.

¡Descaro!

El ´polifuncional´ Paúl Granda con total frescura – como si de una hazaña se tratase – ha anunciado en medios de comunicación su intención de emprender un “Acuerdo Nacional por la Seguridad Social” para, según él, salvar el IESS aunque una vez conocidas las propuestas se convierte en un “Acuerdo Nacional para hundir al afiliado”.
Es que produce escalofríos escuchar como con total descaro se propone “cobrar la atención médica a menores de 18 años hijos de afiliados”, “cobrar aportes a los décimos”, “incrementar la edad de jubilación”, o “reducción del personal administrativo y médico del IESS”, (vale decir que ya van despidiendo a alrededor de 1000 empleados); lo más grave es que esta amenaza a la seguridad social se basa en el argumento falaz de que son medidas necesarias para la sostenibilidad del sistema para quienes nos jubilaremos en 20 o 30 años.
Afirmo que es falaz porque hasta ahora no se cuenta con informes actuariales sobre pensiones y salud que permitan conocer la real situación del IESS, aún más se recuperó el aporte del 40% al fondo de pensiones por parte del Estado (1200 millones) y para sorpresa de muchos se contratará este año a 80 nuevos operadores externos, ante ello, surgen varias preguntas ¿cómo contratar a entes privados si no hay dinero? ¿Por qué no invertir ese dinero en infraestructura del IESS? ¿Cómo se eligen a los operadores, cuánto se les va a pagar? En el fondo es más de lo mismo, debilitar al Estado para favorecer al sector privado y especialmente para cumplir la Carta de Intención con el FMI que exige ajustes institucionales, recortes económicos y reducción de beneficios sociales.
Por otro lado, Granda en sus intervenciones pone de ejemplo países europeos o de la región latinoamericana que han incrementado los años de servicio para la jubilación o han implementado el cobro progresivo de servicios, pero precisamente lo han hecho porque han iniciado procesos de desestructuración del llamado Estado de bienestar o porque se han sumido en la vorágine neoliberal que afecta sobre todo a los sectores más desposeídos.
En resumen, es un descaro que con argumentos mentirosos y neoliberales nos quieran convencer de que desarmar el IESS será para nuestro beneficio futuro, cuando lo único que se conseguirá será precarizar prestaciones, servicios, infraestructura y a los mismos jubilados. (O)
No se cuenta con informes actuariales sobre pensiones y salud que permitan conocer la real situación del IESS.