Desarme

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Tras su cumbre con Kim Jong-un, Donald Trump se atrevió a hablar de “total desnuclearización” del régimen y calificar el arsenal norcoreano de “considerable”. La realidad es que se desconoce casi todo sobre el verdadero alcance de los programas armamentísticos de Pyongyang.  En el histórico encuentro, el presidente de EEUU y el líder norcoreano firmaron un acuerdo que incluye el propósito de desnuclearización de Corea del Norte pero no establece ni términos ni plazos de ningún tipo. El propio Trump aseguró que Washington tiene “muy buenos datos de inteligencia (sobre el arsenal norcoreano), aunque reconoció que probablemente mucho menos que sobre cualquier otro país.  La inteligencia estadounidense desconoce efectivamente muchos detalles sobre el programa nuclear y de misiles norcoreano, y especialmente en lo que se refiere a la existencia de silos de misiles o al número de bombas que Pyongyang ha fabricado o podría fabricar. Un informe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU de 2017 da una estimación aproximada afirmando que Corea del Norte podría tener suficiente material fisible como para manufacturar unas 60 bombas nucleares.


Sin embargo, se desconoce cuántas exactamente podrían haber sido ensambladas y si en realidad pueden ser disparadas como cabezas de los misiles balísticos norcoreanos. Tampoco se sabe dónde y cómo almacena Corea del Norte los mencionados proyectiles. Trump aseguró también en su rueda de prensa en Singapur que “los plazos (para el desmantelamiento) irán deprisa”, aunque al mismo tiempo afirmó que el desarme “llevará mucho tiempo”. Un reciente estudio encabezado por Robert Carlin, negociador de EEUU en anteriores conversaciones atómicas con Pyongyang, y Sigfried Hecker, reputado científico nuclear y única persona que ha visto instalaciones clave del programa atómico norcoreano, sugiere que serían necesarios al menos 10 años para una desnuclearización real.

Como requisito inmediato propone destruir el arsenal de bombas y material fisible, suspender pruebas nucleares y de misiles (a lo cual el régimen ya se ha comprometido), prohibir a Pyongyang las exportaciones de tecnología atómica y cerrar “ipso facto” una serie de instalaciones, muchas de ellas en el centro de investigación de Yongbyon. En ese sentido, el desmantelamiento de Magunpo desde luego representaría una muestra sustancial del compromiso de Kim Jong-un para con el desarme de su régimen. (O)

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Tras su cumbre con Kim Jong-un, Donald Trump se atrevió a hablar de “total desnuclearización” del régimen y calificar el arsenal norcoreano de “considerable”. La realidad es que se desconoce casi todo sobre el verdadero alcance de los programas armamentísticos de Pyongyang.  En el histórico encuentro, el presidente de EEUU y el líder norcoreano firmaron un acuerdo que incluye el propósito de desnuclearización de Corea del Norte pero no establece ni términos ni plazos de ningún tipo. El propio Trump aseguró que Washington tiene “muy buenos datos de inteligencia (sobre el arsenal norcoreano), aunque reconoció que probablemente mucho menos que sobre cualquier otro país.  La inteligencia estadounidense desconoce efectivamente muchos detalles sobre el programa nuclear y de misiles norcoreano, y especialmente en lo que se refiere a la existencia de silos de misiles o al número de bombas que Pyongyang ha fabricado o podría fabricar. Un informe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU de 2017 da una estimación aproximada afirmando que Corea del Norte podría tener suficiente material fisible como para manufacturar unas 60 bombas nucleares.


Sin embargo, se desconoce cuántas exactamente podrían haber sido ensambladas y si en realidad pueden ser disparadas como cabezas de los misiles balísticos norcoreanos. Tampoco se sabe dónde y cómo almacena Corea del Norte los mencionados proyectiles. Trump aseguró también en su rueda de prensa en Singapur que “los plazos (para el desmantelamiento) irán deprisa”, aunque al mismo tiempo afirmó que el desarme “llevará mucho tiempo”. Un reciente estudio encabezado por Robert Carlin, negociador de EEUU en anteriores conversaciones atómicas con Pyongyang, y Sigfried Hecker, reputado científico nuclear y única persona que ha visto instalaciones clave del programa atómico norcoreano, sugiere que serían necesarios al menos 10 años para una desnuclearización real.

Como requisito inmediato propone destruir el arsenal de bombas y material fisible, suspender pruebas nucleares y de misiles (a lo cual el régimen ya se ha comprometido), prohibir a Pyongyang las exportaciones de tecnología atómica y cerrar “ipso facto” una serie de instalaciones, muchas de ellas en el centro de investigación de Yongbyon. En ese sentido, el desmantelamiento de Magunpo desde luego representaría una muestra sustancial del compromiso de Kim Jong-un para con el desarme de su régimen. (O)

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