Des-cambiemos

En varias ocasiones me he referido al fracaso socioeconómico del gobierno de “Cambiemos” presidido por Mauricio Macri. Había dicho que la ruta de “Cambiemos” no era otra que la vuelta al pasado neoliberal-fondomonetrista. Los reiterados ajustes han impactado severamente en la actividad económica y han golpeado severamente a enormes capas sociales al punto de elevar la pobreza a un tercio de la población argentina. La aceptación de Macri, a pesar de contar con el amplio respaldo mediático y el apoyo participativo de las elites económicas, baja constantemente. Cada vez que cae la popularidad de Macri, sube la aceptación de la ex Presidenta Cristina Kirchner. Según las encuestas que se han difundido, si hoy fueran las elecciones presidenciales, la señora Fernández de Kirchner triunfaría en la primera y en la segunda vuelta. John William Cooke, ideólogo y político peronista de izquierda marxista (fue un muy destacado diputado por el justicialismo) decía premonitoriamente que “ el peronismo es el hecho maldito para la burguesía argentina”. Es sorprendente como el populismo peronista, a pesar de sus periódicos requiebres y devaneos ideológicos sigue vigente. Desde 1951, cuando inicia el primer mandato de Juan Domingo Perón, pocos paréntesis, han emergido en el escenario político argentino. Los gobiernos del radicalismo de Alfonsín y de Cambiemos del macrismo, sobre todo, del Gobierno actual, muy pronto generaron nostalgia en el pueblo. Volver la mirada al peronismo ha sido y es la única salida viable. El “pueblo es sabio” o “la voz del pueblo es la voz de Dios”, se dice insistentemente. De ser así, hay que entender al peronismo como el justicialismo septuagenario desde la perspectiva popular. Ningún otro experimento ideológico-político es mejor -o menos malo- que el Peronismo. Incluso, hay que recordar que el propio peronismo, con la convertibilidad de Saúl Menem- Cavallo, incursionó en un experimento neoliberal. El pueblo, parece haber “perdonado” al peronismo sus páginas poco presentables. La explicación podría estar en la política social más que en la política económica. Tal como van las cosas, a pesar de la división peronista, sería altamente probable que el 27 de octubre próximo, Cristina Kirchner triunfe por tercera vez. A lo mejor, más esté pesando el fracaso del gobierno de “Cambiemos” que los errores cometidos por el peronismo kirchnerista. Se repite la historia: cuando triunfó “Cambiemos” se volvía al pasado. Ahora, si pierde “Cambiemos”, también se volverá al pasado. (O)
Los próximos meses son cruciales. No hay mayores expectativas de una mejoría. La situación económica y social tiende a agravarse.

Des-cambiemos

En varias ocasiones me he referido al fracaso socioeconómico del gobierno de “Cambiemos” presidido por Mauricio Macri. Había dicho que la ruta de “Cambiemos” no era otra que la vuelta al pasado neoliberal-fondomonetrista. Los reiterados ajustes han impactado severamente en la actividad económica y han golpeado severamente a enormes capas sociales al punto de elevar la pobreza a un tercio de la población argentina. La aceptación de Macri, a pesar de contar con el amplio respaldo mediático y el apoyo participativo de las elites económicas, baja constantemente. Cada vez que cae la popularidad de Macri, sube la aceptación de la ex Presidenta Cristina Kirchner. Según las encuestas que se han difundido, si hoy fueran las elecciones presidenciales, la señora Fernández de Kirchner triunfaría en la primera y en la segunda vuelta. John William Cooke, ideólogo y político peronista de izquierda marxista (fue un muy destacado diputado por el justicialismo) decía premonitoriamente que “ el peronismo es el hecho maldito para la burguesía argentina”. Es sorprendente como el populismo peronista, a pesar de sus periódicos requiebres y devaneos ideológicos sigue vigente. Desde 1951, cuando inicia el primer mandato de Juan Domingo Perón, pocos paréntesis, han emergido en el escenario político argentino. Los gobiernos del radicalismo de Alfonsín y de Cambiemos del macrismo, sobre todo, del Gobierno actual, muy pronto generaron nostalgia en el pueblo. Volver la mirada al peronismo ha sido y es la única salida viable. El “pueblo es sabio” o “la voz del pueblo es la voz de Dios”, se dice insistentemente. De ser así, hay que entender al peronismo como el justicialismo septuagenario desde la perspectiva popular. Ningún otro experimento ideológico-político es mejor -o menos malo- que el Peronismo. Incluso, hay que recordar que el propio peronismo, con la convertibilidad de Saúl Menem- Cavallo, incursionó en un experimento neoliberal. El pueblo, parece haber “perdonado” al peronismo sus páginas poco presentables. La explicación podría estar en la política social más que en la política económica. Tal como van las cosas, a pesar de la división peronista, sería altamente probable que el 27 de octubre próximo, Cristina Kirchner triunfe por tercera vez. A lo mejor, más esté pesando el fracaso del gobierno de “Cambiemos” que los errores cometidos por el peronismo kirchnerista. Se repite la historia: cuando triunfó “Cambiemos” se volvía al pasado. Ahora, si pierde “Cambiemos”, también se volverá al pasado. (O)
Los próximos meses son cruciales. No hay mayores expectativas de una mejoría. La situación económica y social tiende a agravarse.