Derecho y cine

Visto

El cine intenta reflejar o representar las múltiples facetas de una realidad compleja, esto siendo así, sus relaciones con el Derecho son inevitables. En este sentido, una distinción analítica nos permite diferenciar al menos dos principales: a) el cine abordado por el Derecho y b) el Derecho tratado por el cine. En primer lugar, podemos señalar que las diversas ramas del Derecho han tenido que ver con algún aspecto del cine, por ejemplo el Mercantil con respecto a las empresas cinematográficas, o al Penal con ciertas infracciones que se pueden cometer mediante el cine. Incluso algunos autores señalan la posibilidad de la existencia de un Derecho cinematográfico.
En segundo lugar, cuando nos referimos al Derecho tratado por el cine, nos enfocamos en como este último aborda los diferentes contenidos jurídicos. Robos callejeros, asesinatos, matrimonios en conflicto, herencias y otros numerosos hechos han sido llevados a filmes que evidentemente contienen un cariz jurídico. Es entonces indiscutible que aunque pudiere existir un cine en estricto sentido jurídico, más bien se sugiere que en las películas siempre surge el fenómeno jurídico. No obstante, el hablar de un cine jurídico pone en tela de duda, si es posible hablar de su existencia como género, o únicamente como argumento principal. En definitiva el poder atribuir a un filme que trata sobre un juicio o un abogado sea condición suficiente para afirmar la existencia de este género es al menos controversial. Quizás podemos señalar con cierta modestia que cuando hablamos de cine jurídico únicamente estamos reiterando la relevancia de argumentos jurídicos dentro de la trama de una película.
Lo importante al parecer además de lograr trazar esta clarificación sobre la existencia de un Derecho cinematográfico o un cine jurídico es la preeminencia de la existencia de argumentos jurídicos en diferentes filmes. Desde la aparición del celuloide se han generado variadas cintas cinematográficas con una importante fisonomía conexa al Derecho, por ejemplo: Tiempos modernos de Charles Chaplin, Doce hombres sin piedad de Sydney Lumet, Matar a un ruiseñor de Robert Mulligan, En el nombre del padre de Jim Sheridan entre otras obras llamativas. En suma, el análisis de lo jurídico y su estudio a través del cine son necesarios como métodos alternativos que atraigan a una generación que actualmente está permanentemente cautiva a pantallas e interfaces. (O)

Derecho y cine

El cine intenta reflejar o representar las múltiples facetas de una realidad compleja, esto siendo así, sus relaciones con el Derecho son inevitables. En este sentido, una distinción analítica nos permite diferenciar al menos dos principales: a) el cine abordado por el Derecho y b) el Derecho tratado por el cine. En primer lugar, podemos señalar que las diversas ramas del Derecho han tenido que ver con algún aspecto del cine, por ejemplo el Mercantil con respecto a las empresas cinematográficas, o al Penal con ciertas infracciones que se pueden cometer mediante el cine. Incluso algunos autores señalan la posibilidad de la existencia de un Derecho cinematográfico.
En segundo lugar, cuando nos referimos al Derecho tratado por el cine, nos enfocamos en como este último aborda los diferentes contenidos jurídicos. Robos callejeros, asesinatos, matrimonios en conflicto, herencias y otros numerosos hechos han sido llevados a filmes que evidentemente contienen un cariz jurídico. Es entonces indiscutible que aunque pudiere existir un cine en estricto sentido jurídico, más bien se sugiere que en las películas siempre surge el fenómeno jurídico. No obstante, el hablar de un cine jurídico pone en tela de duda, si es posible hablar de su existencia como género, o únicamente como argumento principal. En definitiva el poder atribuir a un filme que trata sobre un juicio o un abogado sea condición suficiente para afirmar la existencia de este género es al menos controversial. Quizás podemos señalar con cierta modestia que cuando hablamos de cine jurídico únicamente estamos reiterando la relevancia de argumentos jurídicos dentro de la trama de una película.
Lo importante al parecer además de lograr trazar esta clarificación sobre la existencia de un Derecho cinematográfico o un cine jurídico es la preeminencia de la existencia de argumentos jurídicos en diferentes filmes. Desde la aparición del celuloide se han generado variadas cintas cinematográficas con una importante fisonomía conexa al Derecho, por ejemplo: Tiempos modernos de Charles Chaplin, Doce hombres sin piedad de Sydney Lumet, Matar a un ruiseñor de Robert Mulligan, En el nombre del padre de Jim Sheridan entre otras obras llamativas. En suma, el análisis de lo jurídico y su estudio a través del cine son necesarios como métodos alternativos que atraigan a una generación que actualmente está permanentemente cautiva a pantallas e interfaces. (O)

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