Del origen de las lenguas

Ha llegado hasta mis manos una cuasi reciente edición de posiblemente la última obra de Jean-Jacques Rousseau: “Ensayo sobre el origen de las lenguas”, cuya publicación data de 1781. Poco conocida pero tan brillante como “El Contrato Social” o “Emilio, o De la Educación”, el ensayo nos explica, en el más puro estilo dialéctico el desarrollo de la lengua. Escuchemos al autor:
La lectura de este texto nos permite ya comprender el distanciamiento al que sus contemporáneos, D’Alambert y Diderot, lo sometieron pese a que en sus inicios lo invitaron a participar en la reconocida Enciclopedia que lleva sus nombres. Rousseau, nacido en Suiza, ha sido reconocido como personaje de la historia francesa, puesto que era francófono y toda su obra fue escrita en este idioma; sin embargo, no siempre pudo vivir en Francia por sus convicciones republicanas que influyeron fuertemente en la Revolución Francesa, aunque murió 11 años antes de la Toma de la Bastilla.
afirma el autor en el Capítulo 20: ‘Relación de las lengua con los gobiernos’. . Lo decía en los años previos a la Revolución, pero parecería que se refiere a los años de la Década Ganada, cuando la persuasión era necesaria, era fuerza pública y sobraba elocuencia. Hoy vivimos tiempos cuánticos, sin sabatinas, prosodia ni elocuencia, una lengua de amenaza y sometimiento. Sí, el estilo ha cambiado, los tiempos han cambiado, los interlocutores han cambiado. Las razones son otras y, lógicamente, las necesidades hoy son otras. (O)

Cuando la persuasión era considerada fuerza pública, la elocuencia era necesaria. ¿Para qué sirve hoy la persuasión sin elocuencia?

Del origen de las lenguas

Ha llegado hasta mis manos una cuasi reciente edición de posiblemente la última obra de Jean-Jacques Rousseau: “Ensayo sobre el origen de las lenguas”, cuya publicación data de 1781. Poco conocida pero tan brillante como “El Contrato Social” o “Emilio, o De la Educación”, el ensayo nos explica, en el más puro estilo dialéctico el desarrollo de la lengua. Escuchemos al autor:
La lectura de este texto nos permite ya comprender el distanciamiento al que sus contemporáneos, D’Alambert y Diderot, lo sometieron pese a que en sus inicios lo invitaron a participar en la reconocida Enciclopedia que lleva sus nombres. Rousseau, nacido en Suiza, ha sido reconocido como personaje de la historia francesa, puesto que era francófono y toda su obra fue escrita en este idioma; sin embargo, no siempre pudo vivir en Francia por sus convicciones republicanas que influyeron fuertemente en la Revolución Francesa, aunque murió 11 años antes de la Toma de la Bastilla.
afirma el autor en el Capítulo 20: ‘Relación de las lengua con los gobiernos’. . Lo decía en los años previos a la Revolución, pero parecería que se refiere a los años de la Década Ganada, cuando la persuasión era necesaria, era fuerza pública y sobraba elocuencia. Hoy vivimos tiempos cuánticos, sin sabatinas, prosodia ni elocuencia, una lengua de amenaza y sometimiento. Sí, el estilo ha cambiado, los tiempos han cambiado, los interlocutores han cambiado. Las razones son otras y, lógicamente, las necesidades hoy son otras. (O)

Cuando la persuasión era considerada fuerza pública, la elocuencia era necesaria. ¿Para qué sirve hoy la persuasión sin elocuencia?