Deducción salomónica

El lento y pertinaz acoso a Jorge Glas, que tiene ya una data de más de dos años sin que hasta ahora se haya presentado prueba alguna de culpabilidad, parece haber entrado a la recta final – ¿gracias al debido proceso?- una vez que la fiscal Diana Salazar “halló 10 indicios que involucrarían al Vicepresidente en la trama de corrupción de Odebrecht”. Dichos indicios reposarían en los audios y videos entregados por el delator a la Unidad de Lucha Anticorrupción.

El caso Odebrecht es de dominio internacional por el involucramiento de la corrupción en la construcción de grandes obras  viales, hidroeléctricas, de exploración y explotación petrolífera, en fin, de obras en las que predomina por excelencia el capital financiero internacional, es decir, en las que se concretiza la ‘financiarización’ del capital: la obra es lo de menos, lo que importa es el volumen en que se incrementa el capital invertido y eso, como diría un abogado paisano, ‘no es pelo de cochino’. Pero Odebrecht es también hoy noticia por ser el mayor experto en delación y, en base a ella, entregar ‘a la justicia’ a quienes fueron presa fácil o difícil de su acción corruptora.

La Fiscal, una vez hallados los indicios, resuelve dejar el caso en virtud de que el ‘involucrado’ ejerce el cargo de Vicepresidente de la República y por lo tanto goza de fuero de Corte y legalmente le corresponde a la Corte Nacional de Justicia conocerlo. Los ‘diez indicios’ por ahora no son de dominio público, pero de acuerdo a la Fiscal, ella asegura “que Odebrecht armó una estructura con sus directivos, funcionarios públicos y empresarios para obtener proyectos emblemáticos ejecutados por la anterior administración, como Poliducto Pascuales - Cuenca, Trasvase Daule - Vinces, Central Hidroeléctrica Manduriacu, Refinería del Pacífico y Acueducto La Esperanza” por lo que consecuentemente  Glas, en su calidad de ministro y vicepresidente, “ejerció directa influencia” debido a que estuvo encargado de los sectores estratégicos, entre el 2012 y el 2016.

La recta final está comenzando y no deja de guardar no pocas incertidumbres. El Poder Legislativo es, por excelencia, la cuna del poder político cubierta casi siempre de nubes de variados colores y lugar poblado de fantasmas. ¿Será que ya rondan por allí los hombres del maletín? ¿Revolotean los ‘cisnes negros’? ¿Las banderas negras de la restauración conservadora?
La resolución de la Fiscal no deja de ser salomónica. (O)

Deducción salomónica

El lento y pertinaz acoso a Jorge Glas, que tiene ya una data de más de dos años sin que hasta ahora se haya presentado prueba alguna de culpabilidad, parece haber entrado a la recta final – ¿gracias al debido proceso?- una vez que la fiscal Diana Salazar “halló 10 indicios que involucrarían al Vicepresidente en la trama de corrupción de Odebrecht”. Dichos indicios reposarían en los audios y videos entregados por el delator a la Unidad de Lucha Anticorrupción.

El caso Odebrecht es de dominio internacional por el involucramiento de la corrupción en la construcción de grandes obras  viales, hidroeléctricas, de exploración y explotación petrolífera, en fin, de obras en las que predomina por excelencia el capital financiero internacional, es decir, en las que se concretiza la ‘financiarización’ del capital: la obra es lo de menos, lo que importa es el volumen en que se incrementa el capital invertido y eso, como diría un abogado paisano, ‘no es pelo de cochino’. Pero Odebrecht es también hoy noticia por ser el mayor experto en delación y, en base a ella, entregar ‘a la justicia’ a quienes fueron presa fácil o difícil de su acción corruptora.

La Fiscal, una vez hallados los indicios, resuelve dejar el caso en virtud de que el ‘involucrado’ ejerce el cargo de Vicepresidente de la República y por lo tanto goza de fuero de Corte y legalmente le corresponde a la Corte Nacional de Justicia conocerlo. Los ‘diez indicios’ por ahora no son de dominio público, pero de acuerdo a la Fiscal, ella asegura “que Odebrecht armó una estructura con sus directivos, funcionarios públicos y empresarios para obtener proyectos emblemáticos ejecutados por la anterior administración, como Poliducto Pascuales - Cuenca, Trasvase Daule - Vinces, Central Hidroeléctrica Manduriacu, Refinería del Pacífico y Acueducto La Esperanza” por lo que consecuentemente  Glas, en su calidad de ministro y vicepresidente, “ejerció directa influencia” debido a que estuvo encargado de los sectores estratégicos, entre el 2012 y el 2016.

La recta final está comenzando y no deja de guardar no pocas incertidumbres. El Poder Legislativo es, por excelencia, la cuna del poder político cubierta casi siempre de nubes de variados colores y lugar poblado de fantasmas. ¿Será que ya rondan por allí los hombres del maletín? ¿Revolotean los ‘cisnes negros’? ¿Las banderas negras de la restauración conservadora?
La resolución de la Fiscal no deja de ser salomónica. (O)