¡ CUIDADO CON LOS SUBSIDIOS !

Bien podría decirse que la política fiscal es la política pública que combina adecuadamente los tributos con los inventivos y con los subsidios. Se cobran impuestos en función de la capacidad patrimonial, de rentas y de gastos. Por elemental principio de justicia social, se debe cobrar más a quién más tiene y a quien más gana. Se incentiva para promover y fomentar el mejoramiento de  ciertas variables estratégicas, como el empleo de calidad, por ejemplo. (Este incentivo es de alto contenido social y de enorme eficacia para combatir la pobreza). Se subsidia para garantizar un mínimo de acceso a determinados derechos concordantes con una vida digna. Cuando los subsidios son generalizados no necesariamente cumplen una función social equitativa; puede ser que lleguen únicamente o, sobre todo, a quienes menos lo necesitan.


Al escribir estas notas, el Presidente Moreno aún no da a conocer al país el nuevo conjunto de medidas económicas que aplicaría el gobierno. En el país se ha abierto el debate sobre los subsidios, particularmente aquellos relacionados con los combustibles (gas, diésel, gasolina extra y gasolina súper). Al Estado, es decir, a la sociedad, los subsidios a los combustibles representan un total de 3.000 millones de dólares (gas 500 millones, diésel 1.500 millones, extra más de 800 millones y gasolina súper 150 millones de dólares). Varios de los ministros han dejado entrever que se revisarían los precios de las gasolinas. Unos pocos hablan sólo de eliminar el precio de la gasolina súper.


Al subir sólo el precio de la súper, habría un desplazamiento del consumo hacia la gasolina extra con lo que se anularía el efecto fiscal o, inclusive, aumentaría el subsidio. Si se incrementan los precios de las 2 gasolinas habría un efecto significativo sobre los precios relativos de la economía a lo que se sumaría una peligrosa ola especulativa que agravaría el poder adquisitivo de la población y podría afectar la producción y el empleo. Adicionalmente, políticamente, existe el serio riesgo de una fuerte agitación social. Si el gobierno no cuenta con una base social y política propia, la gobernabilidad se vería en serios aprietos. No vaya a ser que algunos actores estén empujando al gobierno a tomar medidas fuertemente anti populares que luego les permitan pescar a río revuelto. Algunos subsidios sólo podrán levantarse cuando se cuente con un fuerte respaldo político y social y cuando existe bonanza económica.

¡ CUIDADO CON LOS SUBSIDIOS !

Bien podría decirse que la política fiscal es la política pública que combina adecuadamente los tributos con los inventivos y con los subsidios. Se cobran impuestos en función de la capacidad patrimonial, de rentas y de gastos. Por elemental principio de justicia social, se debe cobrar más a quién más tiene y a quien más gana. Se incentiva para promover y fomentar el mejoramiento de  ciertas variables estratégicas, como el empleo de calidad, por ejemplo. (Este incentivo es de alto contenido social y de enorme eficacia para combatir la pobreza). Se subsidia para garantizar un mínimo de acceso a determinados derechos concordantes con una vida digna. Cuando los subsidios son generalizados no necesariamente cumplen una función social equitativa; puede ser que lleguen únicamente o, sobre todo, a quienes menos lo necesitan.


Al escribir estas notas, el Presidente Moreno aún no da a conocer al país el nuevo conjunto de medidas económicas que aplicaría el gobierno. En el país se ha abierto el debate sobre los subsidios, particularmente aquellos relacionados con los combustibles (gas, diésel, gasolina extra y gasolina súper). Al Estado, es decir, a la sociedad, los subsidios a los combustibles representan un total de 3.000 millones de dólares (gas 500 millones, diésel 1.500 millones, extra más de 800 millones y gasolina súper 150 millones de dólares). Varios de los ministros han dejado entrever que se revisarían los precios de las gasolinas. Unos pocos hablan sólo de eliminar el precio de la gasolina súper.


Al subir sólo el precio de la súper, habría un desplazamiento del consumo hacia la gasolina extra con lo que se anularía el efecto fiscal o, inclusive, aumentaría el subsidio. Si se incrementan los precios de las 2 gasolinas habría un efecto significativo sobre los precios relativos de la economía a lo que se sumaría una peligrosa ola especulativa que agravaría el poder adquisitivo de la población y podría afectar la producción y el empleo. Adicionalmente, políticamente, existe el serio riesgo de una fuerte agitación social. Si el gobierno no cuenta con una base social y política propia, la gobernabilidad se vería en serios aprietos. No vaya a ser que algunos actores estén empujando al gobierno a tomar medidas fuertemente anti populares que luego les permitan pescar a río revuelto. Algunos subsidios sólo podrán levantarse cuando se cuente con un fuerte respaldo político y social y cuando existe bonanza económica.