Cuenca, de los cuatro ríos, ¿por qué Santa Ana?

En 1555 abdicó en Bruselas Carlos V coronando a Felipe II y firmando poco antes uno de sus últimos decretos, el nombramiento como nuevo Virrey al Marqués de Cañete Hurtado de Mendoza, quien llegó a Lima en 1556 y en 1557 “le mandó que viniese personalmente” a Gil Ramírez Dávalos, “Gobernador y Capitán General de Quito, Puerto Viejo, Santiago de Guayaquil, Loxa y Zamora”, para que funde “Un pueblo que se intitule la Ciudad de Cuenca”, en la llanura de Paucarbamba de la provincia de Tomebamba.

   Gil Ramírez “una vez que se ha informado y comunicado con muchas personas españolas que aquí residen... y de los caciques principales más antiguos de dicha provincia” se decide a fundarla “en el asiento que se dice Paucarbamba, que alinda con los Tambos reales de la ribera del río, y con la laguna que se llama Viracochabamba, y con los depósitos de Culca y la estancia que se dice Pitoxio... en donde hay agua perpetua y montes para leña y tierras para repartir”.   Y en esta provincia de Tomebamba, de la Gobernación de Quito y del Virreinato de Perú, se funda el 12 de abril de 1557, en presencia de muchos testigos españoles y de los caciques cañaris (que seguramente ayudaron incluso escoger el terreno y en cuyas cercanías vivían aquellos que habían quedado después de que Atahualpa asolara las poblaciones 25 años antes), y junto al barranco similar al de Cuenca de España, en donde nació Hurtado de Mendoza.

   Se pondera la riqueza de la comarca para las sementeras y huertas, y las canteras... y se asegura que “Todo redundará en beneficio de Dios Nuestro Señor y de su Majestad... En cumplimiento de lo cual fundo dicho pueblo... al cual nombraba y nombro la Ciudad de Cuenca”.

   “Santa Ana” y “los cuatro ríos” no aparecen en el Acta de fundación.   Hemos escuchado y leído a varios autores e historiadores referirse a los múltiples nombres y designaciones de la Ciudad de Cuenca, incluyendo el de “Cuenca de los cuatro ríos” que parece el más apropiado, pero no hemos leído ni escuchado el nombre de “Santa Ana” asociado a Cuenca.   Muy por el contrario, el destacado historiador Juan Cordero señala que ni en la fundación ni de manera formal o legal, consta el de “Santa Ana”.   Queda el tema para que los historiadores nos clarifiquen, pero, mientras tanto, parece que, con todo respeto, no deberíamos referirnos a Santa Ana como matrona, por más que, desde la infancia, hayamos puesto su nombre junto a “los cuatro ríos” de la querida ciudad de los ancestros. 

Cuenca, de los cuatro ríos, ¿por qué Santa Ana?

En 1555 abdicó en Bruselas Carlos V coronando a Felipe II y firmando poco antes uno de sus últimos decretos, el nombramiento como nuevo Virrey al Marqués de Cañete Hurtado de Mendoza, quien llegó a Lima en 1556 y en 1557 “le mandó que viniese personalmente” a Gil Ramírez Dávalos, “Gobernador y Capitán General de Quito, Puerto Viejo, Santiago de Guayaquil, Loxa y Zamora”, para que funde “Un pueblo que se intitule la Ciudad de Cuenca”, en la llanura de Paucarbamba de la provincia de Tomebamba.

   Gil Ramírez “una vez que se ha informado y comunicado con muchas personas españolas que aquí residen... y de los caciques principales más antiguos de dicha provincia” se decide a fundarla “en el asiento que se dice Paucarbamba, que alinda con los Tambos reales de la ribera del río, y con la laguna que se llama Viracochabamba, y con los depósitos de Culca y la estancia que se dice Pitoxio... en donde hay agua perpetua y montes para leña y tierras para repartir”.   Y en esta provincia de Tomebamba, de la Gobernación de Quito y del Virreinato de Perú, se funda el 12 de abril de 1557, en presencia de muchos testigos españoles y de los caciques cañaris (que seguramente ayudaron incluso escoger el terreno y en cuyas cercanías vivían aquellos que habían quedado después de que Atahualpa asolara las poblaciones 25 años antes), y junto al barranco similar al de Cuenca de España, en donde nació Hurtado de Mendoza.

   Se pondera la riqueza de la comarca para las sementeras y huertas, y las canteras... y se asegura que “Todo redundará en beneficio de Dios Nuestro Señor y de su Majestad... En cumplimiento de lo cual fundo dicho pueblo... al cual nombraba y nombro la Ciudad de Cuenca”.

   “Santa Ana” y “los cuatro ríos” no aparecen en el Acta de fundación.   Hemos escuchado y leído a varios autores e historiadores referirse a los múltiples nombres y designaciones de la Ciudad de Cuenca, incluyendo el de “Cuenca de los cuatro ríos” que parece el más apropiado, pero no hemos leído ni escuchado el nombre de “Santa Ana” asociado a Cuenca.   Muy por el contrario, el destacado historiador Juan Cordero señala que ni en la fundación ni de manera formal o legal, consta el de “Santa Ana”.   Queda el tema para que los historiadores nos clarifiquen, pero, mientras tanto, parece que, con todo respeto, no deberíamos referirnos a Santa Ana como matrona, por más que, desde la infancia, hayamos puesto su nombre junto a “los cuatro ríos” de la querida ciudad de los ancestros.