Cuatro autores

Para contextualizar e introducir una idea sobre parte de la litera-tura ecuatoriana contemporánea retomo las palabras de Fran-cisco Proaño Arandi: “A partir de los sesenta, la sociedad ecua-toriana comienza a experimentar un creciente proceso de urbaniza-ción, en un contexto histórico en el que los jóvenes escritores de en-tonces no podían estar ajenos a las más distintas influencias. Ello produjo una verdadera revuelta contra el realismo social, al tiempo que se encontraban nuevas maneras de escribir acordes con una rea-lidad mucho más compleja, en la que la ciudad deviene principal refe-rente. Pero en la cual siguen omnipresentes los viejos problemas del mundo andino: marginación, fractura profunda entre la sociedad blanco-mestiza y la indígena, fragmentación de los diversos estamen-tos sociales. La literatura ecuatoriana contemporá-nea parece reflejar esa frag-mentación, y su escritura se corresponde con la necesi-dad de reorganizar en el es-pacio imaginario de la na-rración o de la construcción poética el mundo desco-yuntado que rodea al autor, al creador, siempre con un afán consciente o incons-ciente de explicarlo, reco-nocerlo y tal vez conjurarlo, exorcizarlo. Lo que, por lo demás, es común a todo verdadero arte”. Los auto-res de los que hablo tienen lazos comunes y también características muy parti-culares que marcan su recorrido. Generacionalmente Edwin Madrid, el único no residente en Europa de los mencionados, y Alfredo Norie-ga pertenecen a una misma hornada. Mientras que Vanessa Padilla es una joven escritora ecuatoriana cuyos textos recrean pasajes intros-pectivos de personajes que contemplan la cotidianeidad desde la sen-cillez y el desapego. El poeta Edwin Madrid ha ganado varios pre-mios literarios y hace poco presentó la edición francesa de su libro “Al sur del Ecuador” y luego hizo lo propio en España con “Todos los Madrid, el otro Madrid”, impreso por la editorial Pretextos. Alfredo Noriega publicó en 2003 una novela llamada “De que nada se sabe”, la cual fue llevada al cine por el director Víctor Arregui. Le siguió el título “Tan solo morir.” En 2015 presentó “Mourir, la belle affaire” que se considera como el primer “polar” ecuatoriano publicado en Francia. Ramiro Oviedo es un poeta, profesor y escritor que vive en Francia desde 1987. Enseñó Literatura Latinoamericana en la Universidad del Litoral, Boulogne Sur Mer. Fue incluido en la Antología esencial de la literatura ecuatoriana contemporánea y ha recibido los Premios Trouvères y Claude Sernet 2004. (O)
“A partir de los años sesenta, la sociedad ecuatoriana comienza a experimentar un creciente proceso de urbanización”.

Cuatro autores

Para contextualizar e introducir una idea sobre parte de la litera-tura ecuatoriana contemporánea retomo las palabras de Fran-cisco Proaño Arandi: “A partir de los sesenta, la sociedad ecua-toriana comienza a experimentar un creciente proceso de urbaniza-ción, en un contexto histórico en el que los jóvenes escritores de en-tonces no podían estar ajenos a las más distintas influencias. Ello produjo una verdadera revuelta contra el realismo social, al tiempo que se encontraban nuevas maneras de escribir acordes con una rea-lidad mucho más compleja, en la que la ciudad deviene principal refe-rente. Pero en la cual siguen omnipresentes los viejos problemas del mundo andino: marginación, fractura profunda entre la sociedad blanco-mestiza y la indígena, fragmentación de los diversos estamen-tos sociales. La literatura ecuatoriana contemporá-nea parece reflejar esa frag-mentación, y su escritura se corresponde con la necesi-dad de reorganizar en el es-pacio imaginario de la na-rración o de la construcción poética el mundo desco-yuntado que rodea al autor, al creador, siempre con un afán consciente o incons-ciente de explicarlo, reco-nocerlo y tal vez conjurarlo, exorcizarlo. Lo que, por lo demás, es común a todo verdadero arte”. Los auto-res de los que hablo tienen lazos comunes y también características muy parti-culares que marcan su recorrido. Generacionalmente Edwin Madrid, el único no residente en Europa de los mencionados, y Alfredo Norie-ga pertenecen a una misma hornada. Mientras que Vanessa Padilla es una joven escritora ecuatoriana cuyos textos recrean pasajes intros-pectivos de personajes que contemplan la cotidianeidad desde la sen-cillez y el desapego. El poeta Edwin Madrid ha ganado varios pre-mios literarios y hace poco presentó la edición francesa de su libro “Al sur del Ecuador” y luego hizo lo propio en España con “Todos los Madrid, el otro Madrid”, impreso por la editorial Pretextos. Alfredo Noriega publicó en 2003 una novela llamada “De que nada se sabe”, la cual fue llevada al cine por el director Víctor Arregui. Le siguió el título “Tan solo morir.” En 2015 presentó “Mourir, la belle affaire” que se considera como el primer “polar” ecuatoriano publicado en Francia. Ramiro Oviedo es un poeta, profesor y escritor que vive en Francia desde 1987. Enseñó Literatura Latinoamericana en la Universidad del Litoral, Boulogne Sur Mer. Fue incluido en la Antología esencial de la literatura ecuatoriana contemporánea y ha recibido los Premios Trouvères y Claude Sernet 2004. (O)
“A partir de los años sesenta, la sociedad ecuatoriana comienza a experimentar un creciente proceso de urbanización”.