¿Cuántos eligen?

Las reglas del juego democrático, son normas de procedimiento y competencia que permiten delimitar el quién y el cómo de cualquier decisión del entramado político en un régimen democrático.
Así Michelangello Bovero, jurista italiano, nos propone seis reglas o condiciones de la democracia, las primeras cinco propiamente formales y la sexta podemos decir que se trata de una especie de “regla sustancial de las reglas procedimentales”.
Esta vez, nos centraremos en la quinta regla que establece la “condición de eficiencia” que señala que todo el proceso de toma de decisión colectiva se puede simplificar en “que todas las decisiones deben ser tomadas con base en el principio de mayoría”, con lo que podamos llegar a tomar una decisión.
Ahora, bajo las últimas elecciones en Venezuela y Colombia -en los dos países el voto es facultativo-, encontramos un problema complejo: la legitimidad democrática de origen.
Es decir, cuantas voluntades se necesitan para legitimar una elección, por tanto, un gobierno.
Con los datos presentados por el órgano electoral colombiano, se determina, que de 36.227.267 electores (cien por ciento), solo 19.215.637 sufragaron (53.86 por ciento).
De quienes sufragaron se registra que 808.368 son votos en blanco y 265.867 votos nulos, entonces llegamos a concluir que más de 18 millones de electores no escogieron ninguna de las opciones presidenciales.
Entonces, se puede determinar que solo cinco de cada diez colombianos votaron por una opción electoral.
El presidente electo Iván Duque, obtuvo 10.373.080 votos (53.98 por ciento), lo que implica ganar una elección, con el asentimiento de 3 de cada diez colombianos habilitados para votar.
Acudimos a un escenario en que no se garantiza la regla de la mayoría sino la de la minoría más grande.
En definitiva, un gobierno que sea electo por esta minoría mas grande tiene o no la legitimidad democrática para hacer cumplir sus decisiones.
Quizás ahí esta el mayor reto de quienes enfrentan este complejo problema de la democracia representativa. (O)

Acudimos a un escenario en que no se garantiza la regla de la mayoría sino la de la minoría más grande.

¿Cuántos eligen?

Las reglas del juego democrático, son normas de procedimiento y competencia que permiten delimitar el quién y el cómo de cualquier decisión del entramado político en un régimen democrático.
Así Michelangello Bovero, jurista italiano, nos propone seis reglas o condiciones de la democracia, las primeras cinco propiamente formales y la sexta podemos decir que se trata de una especie de “regla sustancial de las reglas procedimentales”.
Esta vez, nos centraremos en la quinta regla que establece la “condición de eficiencia” que señala que todo el proceso de toma de decisión colectiva se puede simplificar en “que todas las decisiones deben ser tomadas con base en el principio de mayoría”, con lo que podamos llegar a tomar una decisión.
Ahora, bajo las últimas elecciones en Venezuela y Colombia -en los dos países el voto es facultativo-, encontramos un problema complejo: la legitimidad democrática de origen.
Es decir, cuantas voluntades se necesitan para legitimar una elección, por tanto, un gobierno.
Con los datos presentados por el órgano electoral colombiano, se determina, que de 36.227.267 electores (cien por ciento), solo 19.215.637 sufragaron (53.86 por ciento).
De quienes sufragaron se registra que 808.368 son votos en blanco y 265.867 votos nulos, entonces llegamos a concluir que más de 18 millones de electores no escogieron ninguna de las opciones presidenciales.
Entonces, se puede determinar que solo cinco de cada diez colombianos votaron por una opción electoral.
El presidente electo Iván Duque, obtuvo 10.373.080 votos (53.98 por ciento), lo que implica ganar una elección, con el asentimiento de 3 de cada diez colombianos habilitados para votar.
Acudimos a un escenario en que no se garantiza la regla de la mayoría sino la de la minoría más grande.
En definitiva, un gobierno que sea electo por esta minoría mas grande tiene o no la legitimidad democrática para hacer cumplir sus decisiones.
Quizás ahí esta el mayor reto de quienes enfrentan este complejo problema de la democracia representativa. (O)

Acudimos a un escenario en que no se garantiza la regla de la mayoría sino la de la minoría más grande.