Cine latinoamericano

Visto

En el cine latinoamericano es posible distinguir al menos cuatro períodos. El primero va de los años 30 a los 60 y está caracte-rizado por los melodramas y las películas de cabaret. El segun-do período corresponde a los años 60 con un cine comprometido política y socialmente que se concibe como un arma cultural para la transformación social. Es el llamado Nuevo Cine Latinoamericano que encuentra en el Neorrealismo italiano una referencia formal y conceptual fundamental. Este segundo período finaliza en los 70 con la llegada brutal de los golpes de estado y las consecuentes dictaduras así como la persecución de muchos cineastas e incluso su muerte o desaparición física. En el cine de la década de los 70 la problemática latinoamericana recibe un tratamiento más intimista y simbólico. El nuevo cine comienza a pri-vilegiar nuevos espacios, como las contradicciones familiares y el humor toma un papel preponderante. La estrategia de los cineastas se dirige a profundizar un lenguaje propio y universal así como a impulsar leyes de fomento de la produc-ción y protección de las in-cipientes industrias cine-matográficas nacionales; el fortalecimiento de los gre-mios, la generación de mo-vimientos cineclubistas y de redes alternativas de di-fusión, la generación y pre-servación de archivos fílmi-cos, normas de comerciali-zación, fondos financieros de fomento, coproducciones, acuerdos bi-laterales y multilaterales, etc. El cuarto período del cine latinoameri-cano es el que se vive hoy en día, en el cual se manifiesta un fuerte pe-simismo acompañado de un humor corrosivo. Es un cine que tiene en común la incorporación de lo lúdico y una caída casi total del princi-pio de impresión de realidad, o realismo, con una fuerte influencia de la estética posmoderna y sus consecuencias formales e ideológicas especialmente en su cinismo y ausencia de solidaridad. En términos formales se pueden anotar varias características aparentemente co-munes al cine latinoamericano: bajo presupuesto, tendencias fuerte-mente localistas y apegadas a la idiosincrasia nativa, generalmente orientado a la denuncia social, en ocasiones se plantea como imita-ción de lo producido en Hollywood y sus efectos especiales, de circu-lación restringida o difusión heroica, resultado mayoritariamente del régimen de coproducción y con cierta tendencia a recurrir al humor aún en situaciones dramáticas. En definitiva, compartimos regional-mente condiciones que nos convierten en una enorme reserva de talento y temáticas para el cine del llamado primer mundo. (O)

Cine latinoamericano

En el cine latinoamericano es posible distinguir al menos cuatro períodos. El primero va de los años 30 a los 60 y está caracte-rizado por los melodramas y las películas de cabaret. El segun-do período corresponde a los años 60 con un cine comprometido política y socialmente que se concibe como un arma cultural para la transformación social. Es el llamado Nuevo Cine Latinoamericano que encuentra en el Neorrealismo italiano una referencia formal y conceptual fundamental. Este segundo período finaliza en los 70 con la llegada brutal de los golpes de estado y las consecuentes dictaduras así como la persecución de muchos cineastas e incluso su muerte o desaparición física. En el cine de la década de los 70 la problemática latinoamericana recibe un tratamiento más intimista y simbólico. El nuevo cine comienza a pri-vilegiar nuevos espacios, como las contradicciones familiares y el humor toma un papel preponderante. La estrategia de los cineastas se dirige a profundizar un lenguaje propio y universal así como a impulsar leyes de fomento de la produc-ción y protección de las in-cipientes industrias cine-matográficas nacionales; el fortalecimiento de los gre-mios, la generación de mo-vimientos cineclubistas y de redes alternativas de di-fusión, la generación y pre-servación de archivos fílmi-cos, normas de comerciali-zación, fondos financieros de fomento, coproducciones, acuerdos bi-laterales y multilaterales, etc. El cuarto período del cine latinoameri-cano es el que se vive hoy en día, en el cual se manifiesta un fuerte pe-simismo acompañado de un humor corrosivo. Es un cine que tiene en común la incorporación de lo lúdico y una caída casi total del princi-pio de impresión de realidad, o realismo, con una fuerte influencia de la estética posmoderna y sus consecuencias formales e ideológicas especialmente en su cinismo y ausencia de solidaridad. En términos formales se pueden anotar varias características aparentemente co-munes al cine latinoamericano: bajo presupuesto, tendencias fuerte-mente localistas y apegadas a la idiosincrasia nativa, generalmente orientado a la denuncia social, en ocasiones se plantea como imita-ción de lo producido en Hollywood y sus efectos especiales, de circu-lación restringida o difusión heroica, resultado mayoritariamente del régimen de coproducción y con cierta tendencia a recurrir al humor aún en situaciones dramáticas. En definitiva, compartimos regional-mente condiciones que nos convierten en una enorme reserva de talento y temáticas para el cine del llamado primer mundo. (O)

Visto