Chau 2017

Visto

Termina un año caracterizado por escándalos y transiciones políticas para los ecuatorianos y para diversas regiones del mundo con Estados Unidos a la cabeza tras abrir las puertas del gobierno a un personaje abyecto e impredecible como Donald Trump.
Desde el 20 de enero del año que termina gravita sobre la tierra la espesa sombra de mister Trump, su interminable andanada de trinos, el paulatino cumplimiento de sus polémicas y racistas promesas electorales, su abierto desdén por los valores de la democracia y el imperio de la ley y la incertidumbre que no desaparece sobre sus reales intenciones como inquilino de la Casa Blanca para los años que le quedan.
Para nosotros este año quedará marcado por el escándalo de la corrupción originada en la empresa Odebrecht que compromete a políticos de decenas de países y de las más diversas organizaciones. Y ello es un espectáculo que echa sombras al presente y futuro de nuestra democracia porque dicho contencioso ha sido utilizado para echar sombras sobre el valor mismo de lo público.
2017 le deja al mundo el aparente repliegue del Estado Islámico, ciudades y regiones enteras en ruinas en Irak y Siria, la indiferencia global al sufrimiento humano ante una crisis de refugiados sin precedentes con familias enteras huyendo de zonas de guerra o simplemente de la pobreza y la falta de oportunidades hacia una Europa replegada sobre sí misma en lento, paulatino e inevitable proceso de implosión cuya mecha fue encendida por el Brexit.
La crisis llegó en Europa donde no había llegado en siete décadas pues tras ganar su cuarta reelección parlamentaria doña Angela Merkel no logró formar gobierno en Alemania asomando al motor de Europa a una inédita etapa de inestabilidad política con la extrema derecha, que evoca lo más nefasto de su historia, ocupando curules en el Bundestag.
El independentismo catalán recordará 2017 como el año de su consolidación así como para España será el posible inicio del fin por la ineptitud de su gobierno para enfrentar la crisis identitaria. El Partido Popular en el poder, la organización política más corrupta de la historia española, no ocultó sus raíces franquistas en el tratamiento del episodio cuyas secuelas seguirán en 2018.
En 2017 la oposición venezolana, aniquilada por sus propias fracturas y las hábiles maniobras del otrora subestimado Maduro, colapsó y se ha quedado sin salidas. La degradación de Brasil tras el golpe contra Dilma Roussef provocó un desbocado aumento del número de pobres con escándalos de corrupción de Temer cuya permanencia en el poder se explica gracias a la más escandalosa “omertá.”
Así las cosas, bienvenido 2018. A ver qué nos deparan los dioses y la fortuna. (O)

Chau 2017

Termina un año caracterizado por escándalos y transiciones políticas para los ecuatorianos y para diversas regiones del mundo con Estados Unidos a la cabeza tras abrir las puertas del gobierno a un personaje abyecto e impredecible como Donald Trump.
Desde el 20 de enero del año que termina gravita sobre la tierra la espesa sombra de mister Trump, su interminable andanada de trinos, el paulatino cumplimiento de sus polémicas y racistas promesas electorales, su abierto desdén por los valores de la democracia y el imperio de la ley y la incertidumbre que no desaparece sobre sus reales intenciones como inquilino de la Casa Blanca para los años que le quedan.
Para nosotros este año quedará marcado por el escándalo de la corrupción originada en la empresa Odebrecht que compromete a políticos de decenas de países y de las más diversas organizaciones. Y ello es un espectáculo que echa sombras al presente y futuro de nuestra democracia porque dicho contencioso ha sido utilizado para echar sombras sobre el valor mismo de lo público.
2017 le deja al mundo el aparente repliegue del Estado Islámico, ciudades y regiones enteras en ruinas en Irak y Siria, la indiferencia global al sufrimiento humano ante una crisis de refugiados sin precedentes con familias enteras huyendo de zonas de guerra o simplemente de la pobreza y la falta de oportunidades hacia una Europa replegada sobre sí misma en lento, paulatino e inevitable proceso de implosión cuya mecha fue encendida por el Brexit.
La crisis llegó en Europa donde no había llegado en siete décadas pues tras ganar su cuarta reelección parlamentaria doña Angela Merkel no logró formar gobierno en Alemania asomando al motor de Europa a una inédita etapa de inestabilidad política con la extrema derecha, que evoca lo más nefasto de su historia, ocupando curules en el Bundestag.
El independentismo catalán recordará 2017 como el año de su consolidación así como para España será el posible inicio del fin por la ineptitud de su gobierno para enfrentar la crisis identitaria. El Partido Popular en el poder, la organización política más corrupta de la historia española, no ocultó sus raíces franquistas en el tratamiento del episodio cuyas secuelas seguirán en 2018.
En 2017 la oposición venezolana, aniquilada por sus propias fracturas y las hábiles maniobras del otrora subestimado Maduro, colapsó y se ha quedado sin salidas. La degradación de Brasil tras el golpe contra Dilma Roussef provocó un desbocado aumento del número de pobres con escándalos de corrupción de Temer cuya permanencia en el poder se explica gracias a la más escandalosa “omertá.”
Así las cosas, bienvenido 2018. A ver qué nos deparan los dioses y la fortuna. (O)

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