Charles Aznavour

Uno de Octubre, la noticia recorrió el mundo: el gigante de la canción francesa ha muerto. Shahnour Vaghinag Aznavouryan Baghdassaryan nació en Paris el 22 de mayo de 1924, en el seno de la familia armenia, que llegó a Francia en 1915, escapando del genocidio turco. A pesar de que, como lo señala Diario El País, “No tenía buena voz. No era guapo. Ni siquiera alto. No tenía nada para triunfar sobre un escenario”, Aznavour fue parte de la pléyade cultural francesa del s.XX y se mantuvo vigente, pese a su avanzada edad, hasta el lunes pasado, dejando pendiente una agenda programada hasta el primer trimestre del 2019. En realidad su mundo artístico se sustentó, como él mismo lo decía, en dos culturas con las cuales supo convivir: la armenia y la francesa; formalmente fue ciudadano francés, armenio y suizo, pero en realidad era un ciudadano universal por su convicción pacifista y el ámbito de su creación musical, expresada en armenio, francés, ruso, inglés, español, italiano, así como por su participación en más de 80 películas en diferentes países.

Su temática: las cosas sencillas de la cotidianeidad, que las compartió tanto en la canción como en el cine con otras destacadas figuras, entre las que se puede señalar: Edith Piaf,  Juliette Gréco, Ives Montand, Liza Minnelli, Plácido Domingo, Frank Sinatra, Laura Pausini, Compay Segundo; directores de cine como François Truffaut, Volker Schlöndorff o Serguéi Paradzhánov. No resulta sin fundamento afirmar que de la mano de Edith Piaf, Ives Montand y Charles Aznavour configuraron el centro de esa brillante época de la canción francesa del s.XX y que de los tres, era precisamente el armenio el que mayores antecedentes musicales poseía: su padre era un prestigioso barítono. Fue precisamente E. Piaf (gorrión, en español), quien les descubrió e incorporó al mundo de la música y con quienes compartió letra y música de sus canciones. En su momento y por separado, tanto Montand como Aznavour brillaron en la pantalla. A los tres les pertenecen las más bella canciones dedicadas a Paris, convertidas hoy en patrimonio cultural francés.


El diario español califica también a Charles Aznavour como el ‘último gigante’ de la canción francesa. Considero que no es justo olvidar a figuras como Mireille Mathieu, el Ruiseñor de Avignon, que se incorporó a la vida musical en 1965 y continuó con la tradición de cantante popular en el mismo estilo de Edith Piaf. Si bien está retirada de escena, aún vive. (O)

Charles Aznavour

Uno de Octubre, la noticia recorrió el mundo: el gigante de la canción francesa ha muerto. Shahnour Vaghinag Aznavouryan Baghdassaryan nació en Paris el 22 de mayo de 1924, en el seno de la familia armenia, que llegó a Francia en 1915, escapando del genocidio turco. A pesar de que, como lo señala Diario El País, “No tenía buena voz. No era guapo. Ni siquiera alto. No tenía nada para triunfar sobre un escenario”, Aznavour fue parte de la pléyade cultural francesa del s.XX y se mantuvo vigente, pese a su avanzada edad, hasta el lunes pasado, dejando pendiente una agenda programada hasta el primer trimestre del 2019. En realidad su mundo artístico se sustentó, como él mismo lo decía, en dos culturas con las cuales supo convivir: la armenia y la francesa; formalmente fue ciudadano francés, armenio y suizo, pero en realidad era un ciudadano universal por su convicción pacifista y el ámbito de su creación musical, expresada en armenio, francés, ruso, inglés, español, italiano, así como por su participación en más de 80 películas en diferentes países.

Su temática: las cosas sencillas de la cotidianeidad, que las compartió tanto en la canción como en el cine con otras destacadas figuras, entre las que se puede señalar: Edith Piaf,  Juliette Gréco, Ives Montand, Liza Minnelli, Plácido Domingo, Frank Sinatra, Laura Pausini, Compay Segundo; directores de cine como François Truffaut, Volker Schlöndorff o Serguéi Paradzhánov. No resulta sin fundamento afirmar que de la mano de Edith Piaf, Ives Montand y Charles Aznavour configuraron el centro de esa brillante época de la canción francesa del s.XX y que de los tres, era precisamente el armenio el que mayores antecedentes musicales poseía: su padre era un prestigioso barítono. Fue precisamente E. Piaf (gorrión, en español), quien les descubrió e incorporó al mundo de la música y con quienes compartió letra y música de sus canciones. En su momento y por separado, tanto Montand como Aznavour brillaron en la pantalla. A los tres les pertenecen las más bella canciones dedicadas a Paris, convertidas hoy en patrimonio cultural francés.


El diario español califica también a Charles Aznavour como el ‘último gigante’ de la canción francesa. Considero que no es justo olvidar a figuras como Mireille Mathieu, el Ruiseñor de Avignon, que se incorporó a la vida musical en 1965 y continuó con la tradición de cantante popular en el mismo estilo de Edith Piaf. Si bien está retirada de escena, aún vive. (O)