Carapaz

Visto

El relato editorial del director de La Gazzetta Dello Sport, Andrea Monti, construye un perfil exacto del deportista nacional más célebre del momento y nos permite dimensionar, en su justa medida, el impacto global de su hazaña. Monti resume de manera perfecta la sensacional victoria del ciclista carchense, Richard Carapaz, en el Giro de Italia, reconstruyendo para su revista la escena de llegada al coliseo de Verona al final de la larga y extenuante carrera de tres semanas de duración, imaginando y describiendo el caudal de emociones que inundan el interior de aquel hombre joven de origen muy humilde que había logrado una proeza deportiva, la más importante localmente en su disciplina y una de las más significativas de todos los tiempos para el país.
En Ecuador sabemos bien que el deporte es un escenario que permite sublimar la guerra y las crisis pues es un campo de enfrentamiento simbólico donde el rival es, al final, un compañero de ruta. Finalmente el deporte sirve para catalizar procesos de reconciliación y nuestra guerra permanente ha sido contra el desánimo ¿Cuántas veces nos ha salvado el deporte de la desmoralización y la tristeza? ¿Cuántas alegrías se las debemos a personas, muy humildes casi todas, que por probarse a sí mismas que son capaces de todo han terminado conmoviendo a un país entero? Carapaz suma su nombre a la selecta lista de deportistas criollos célebres y entra directo en su élite, en lo más alto, junto a Jefferson Pérez, Andrés Gómez y Alberto Spencer, por mencionar sólo tres nombres que ocupan su lugar en el olimpo deportivo nacional.
En sus declaraciones Carapaz se muestra como una persona mesurada y tranquila, pero también poseedora de una inteligencia emocional notable que le ha permitido mantener el equilibrio de su estrategia para ganar la carrera con apenas un minuto y algunos segundos de diferencia. En ciclismo un minuto puede ser una eternidad, es verdad, sin embargo por ser tan pequeña la distancia el desenlace debió esperarse hasta la última etapa. Haciendo gala de una fortaleza técnica y humana notables Carapaz se impuso a los favoritos dando el batacazo y confirmando la sorpresa para todos los equipos, periodistas y seguidores presentes. La locomotora del Carchi, impulsada por las piernas mestizas del hijo de campesinos pobres y dignísimos del norte de Ecuador, rompiendo sus pulmones y forzando hasta lo imposible su físico, le permite al país tocar el cielo con las manos y olvidar, por un segundo, sus problemas y preocupaciones. No puede haber mejor homenaje para nuestro gran campeón que respetar cada ciclista que veamos en la ruta ¡Gracias Carapaz! (O)
La locomotora del Carchi le permite
al país tocar
el cielo con
las manos y olvidar, por un segundo, sus problemas y preocupaciones.

Carapaz

El relato editorial del director de La Gazzetta Dello Sport, Andrea Monti, construye un perfil exacto del deportista nacional más célebre del momento y nos permite dimensionar, en su justa medida, el impacto global de su hazaña. Monti resume de manera perfecta la sensacional victoria del ciclista carchense, Richard Carapaz, en el Giro de Italia, reconstruyendo para su revista la escena de llegada al coliseo de Verona al final de la larga y extenuante carrera de tres semanas de duración, imaginando y describiendo el caudal de emociones que inundan el interior de aquel hombre joven de origen muy humilde que había logrado una proeza deportiva, la más importante localmente en su disciplina y una de las más significativas de todos los tiempos para el país.
En Ecuador sabemos bien que el deporte es un escenario que permite sublimar la guerra y las crisis pues es un campo de enfrentamiento simbólico donde el rival es, al final, un compañero de ruta. Finalmente el deporte sirve para catalizar procesos de reconciliación y nuestra guerra permanente ha sido contra el desánimo ¿Cuántas veces nos ha salvado el deporte de la desmoralización y la tristeza? ¿Cuántas alegrías se las debemos a personas, muy humildes casi todas, que por probarse a sí mismas que son capaces de todo han terminado conmoviendo a un país entero? Carapaz suma su nombre a la selecta lista de deportistas criollos célebres y entra directo en su élite, en lo más alto, junto a Jefferson Pérez, Andrés Gómez y Alberto Spencer, por mencionar sólo tres nombres que ocupan su lugar en el olimpo deportivo nacional.
En sus declaraciones Carapaz se muestra como una persona mesurada y tranquila, pero también poseedora de una inteligencia emocional notable que le ha permitido mantener el equilibrio de su estrategia para ganar la carrera con apenas un minuto y algunos segundos de diferencia. En ciclismo un minuto puede ser una eternidad, es verdad, sin embargo por ser tan pequeña la distancia el desenlace debió esperarse hasta la última etapa. Haciendo gala de una fortaleza técnica y humana notables Carapaz se impuso a los favoritos dando el batacazo y confirmando la sorpresa para todos los equipos, periodistas y seguidores presentes. La locomotora del Carchi, impulsada por las piernas mestizas del hijo de campesinos pobres y dignísimos del norte de Ecuador, rompiendo sus pulmones y forzando hasta lo imposible su físico, le permite al país tocar el cielo con las manos y olvidar, por un segundo, sus problemas y preocupaciones. No puede haber mejor homenaje para nuestro gran campeón que respetar cada ciclista que veamos en la ruta ¡Gracias Carapaz! (O)
La locomotora del Carchi le permite
al país tocar
el cielo con
las manos y olvidar, por un segundo, sus problemas y preocupaciones.

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