Cansancio

Desde que Michel Foucault hablara sobre la existencia de la sociedad disciplinaria, sobre sus mecanismos de control que permiten la mayor explotación de los sujetos, se ha carecido de una explicación fidedigna sobre como vivimos en este mundo. Ante ello Byung Chul Han, filosofo nacido en Seúl, Corea del Sur, nos ha traído reflexiones crudas sobre la vida en esta modernidad tardía, como señala en su libro “La sociedad del cansancio”.
Han estudió y actualmente reside en Alemania donde comparte una espectacular admiración de sus obras junto a los grandes filósofos vivos Jürgen Habermas, Peter Sloterdijk y otros que son parte de esa tradición filosófica alemana.
La importancia de su renovado discurso se centra en lo que el denomina es el “sujeto de rendimiento”.
¿Qué es el sujeto de rendimiento? Según el filosofo surcoreano la sociedad del siglo XXI ya no es una sociedad disciplinaria sino una sociedad del rendimiento, por ello, los sujetos de obediencia se han transformado en sujetos de rendimiento, es decir que son autoemprendedores que deben rendir.
Si la sociedad del control era una que se basaba en la negatividad, en la prohibición, o en el deber es decir en la obligación; ahora nos encontramos en una sociedad que tiene como verbo modal positivo “poder” -können-, es decir se fundamenta en la positividad. Si la sociedad disciplinaria producía locos y criminales ahora la sociedad del rendimiento produce depresivos y cansados. En definitiva, hemos pasado de la explotación a la autoexplotación.
Es así como en la sociedad neoliberal, ya no necesitas del control, de un horario de trabajo, de un capataz para ejecutar un trabajo, porque solamente bajo la autoexplotaciòn se llega a la realización, así el lugar de trabajo esta en nuestra sala de estar, el smartphone es nuestro instrumento de trabajo, nuestro horario de trabajo es toda la semana y a todas horas.
Hemos pasado de una sociedad de la comunicación a un mero intercambio de información, de likes que nos hacen sentir realizados, pero al final siempre aislados del otro.
Una sociedad del burn-out -trabajador quemado-, en el que estamos alienados a uno mismo, quizás ante ello la revolución deba verse como la sociedad del descanso, del ocio y de la sorpresa. (O)

La sociedad
del siglo
XXI ya
no es una sociedad disciplinaria sino
una sociedad del rendimiento.

Cansancio

Desde que Michel Foucault hablara sobre la existencia de la sociedad disciplinaria, sobre sus mecanismos de control que permiten la mayor explotación de los sujetos, se ha carecido de una explicación fidedigna sobre como vivimos en este mundo. Ante ello Byung Chul Han, filosofo nacido en Seúl, Corea del Sur, nos ha traído reflexiones crudas sobre la vida en esta modernidad tardía, como señala en su libro “La sociedad del cansancio”.
Han estudió y actualmente reside en Alemania donde comparte una espectacular admiración de sus obras junto a los grandes filósofos vivos Jürgen Habermas, Peter Sloterdijk y otros que son parte de esa tradición filosófica alemana.
La importancia de su renovado discurso se centra en lo que el denomina es el “sujeto de rendimiento”.
¿Qué es el sujeto de rendimiento? Según el filosofo surcoreano la sociedad del siglo XXI ya no es una sociedad disciplinaria sino una sociedad del rendimiento, por ello, los sujetos de obediencia se han transformado en sujetos de rendimiento, es decir que son autoemprendedores que deben rendir.
Si la sociedad del control era una que se basaba en la negatividad, en la prohibición, o en el deber es decir en la obligación; ahora nos encontramos en una sociedad que tiene como verbo modal positivo “poder” -können-, es decir se fundamenta en la positividad. Si la sociedad disciplinaria producía locos y criminales ahora la sociedad del rendimiento produce depresivos y cansados. En definitiva, hemos pasado de la explotación a la autoexplotación.
Es así como en la sociedad neoliberal, ya no necesitas del control, de un horario de trabajo, de un capataz para ejecutar un trabajo, porque solamente bajo la autoexplotaciòn se llega a la realización, así el lugar de trabajo esta en nuestra sala de estar, el smartphone es nuestro instrumento de trabajo, nuestro horario de trabajo es toda la semana y a todas horas.
Hemos pasado de una sociedad de la comunicación a un mero intercambio de información, de likes que nos hacen sentir realizados, pero al final siempre aislados del otro.
Una sociedad del burn-out -trabajador quemado-, en el que estamos alienados a uno mismo, quizás ante ello la revolución deba verse como la sociedad del descanso, del ocio y de la sorpresa. (O)

La sociedad
del siglo
XXI ya
no es una sociedad disciplinaria sino
una sociedad del rendimiento.