Candidatos

Visto

En nuestro país la política y los políticos adolecen de seria deficiencias lo que repercute en una muy mala calidad de la democracia. En el último proceso electoral quedaron al descubierto las flaquezas de nuestro sistema político. Más de 80.000 candidatos, provenientes de cerca de 300 partidos y movimientos políticos buscaron el voto disputando alcaldías, prefecturas, concejalías, vocalías de las juntas parroquiales o las conserjerías del CPCCS. En 2 años más se elegirán asambleístas, presidente y vicepresidente de la República. Muchos se preguntan: ¿Por qué la proliferación de tanto movimiento o partido? ¿Por qué la existencia de tanto candidato? ¿Por qué el Estado tiene que financiar a los partidos y a los candidatos? Esto nos lleva al necesario debate sobre el establecimiento de exigencias, requisitos y control para la calificación de partidos políticos así como sobre las exigencias o requisitos para optar por una candidatura a determinada dignidad. La experiencia es abundante en casos poco presentables de ciertos candidatos que provienen de las actividades más variadas. Cantantes, presentadores de la farándula televisiva o radial, futbolistas, dirigentes gremiales que han triunfado en procesos electorales fracasaron en el desempeño del mandato popular. En cuanto al financiamiento de los partidos y candidatos, en reiteradas ocasiones he planteado la necesidad de un riguroso límite y control respecto a los aportes privados. Los aportes privados deberían limitarse a un máximo, digamos de unos 5-10 mil dólares. Montos elevados, dejan de ser contribución y se convierten en inversión (que exigirá el máximo retorno). Los aportes del Estado deberían propender a una democracia más equitativa mediante la entrega de fondos sobre los que tiene que haber rendición de cuentas. No existe democracia verdadera mientras la política siga siendo un caro ejercicio de marketing en el que sólo tienen opción de llegar aquellos candidatos que cuentan con fuerte financiamiento. Por último, al mirar la trayectoria de muchos políticos, es sorprendente el número de camisetas que coleccionas. Esta mala práctica desprestigia a la política y aleja de ella a personas de alta calificación. Cuando un político sostiene que las ideologías no existen o no importan, que no hay ni izquierda ni derecha, que “mi única ideología es el Ecuador o tal o cual ciudad o provincia”, definitivamente aquel político hace del oportunismo y sus devaneos una permanente militancia que la utiliza para engañar a la ciudadanía. (O)
Eduardo Galeano decía que: “otra sería la suerte del mundo si la gente supiera de política la mitad de lo que sabe de fútbol”; tenía razón.

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En nuestro país la política y los políticos adolecen de seria deficiencias lo que repercute en una muy mala calidad de la democracia. En el último proceso electoral quedaron al descubierto las flaquezas de nuestro sistema político. Más de 80.000 candidatos, provenientes de cerca de 300 partidos y movimientos políticos buscaron el voto disputando alcaldías, prefecturas, concejalías, vocalías de las juntas parroquiales o las conserjerías del CPCCS. En 2 años más se elegirán asambleístas, presidente y vicepresidente de la República. Muchos se preguntan: ¿Por qué la proliferación de tanto movimiento o partido? ¿Por qué la existencia de tanto candidato? ¿Por qué el Estado tiene que financiar a los partidos y a los candidatos? Esto nos lleva al necesario debate sobre el establecimiento de exigencias, requisitos y control para la calificación de partidos políticos así como sobre las exigencias o requisitos para optar por una candidatura a determinada dignidad. La experiencia es abundante en casos poco presentables de ciertos candidatos que provienen de las actividades más variadas. Cantantes, presentadores de la farándula televisiva o radial, futbolistas, dirigentes gremiales que han triunfado en procesos electorales fracasaron en el desempeño del mandato popular. En cuanto al financiamiento de los partidos y candidatos, en reiteradas ocasiones he planteado la necesidad de un riguroso límite y control respecto a los aportes privados. Los aportes privados deberían limitarse a un máximo, digamos de unos 5-10 mil dólares. Montos elevados, dejan de ser contribución y se convierten en inversión (que exigirá el máximo retorno). Los aportes del Estado deberían propender a una democracia más equitativa mediante la entrega de fondos sobre los que tiene que haber rendición de cuentas. No existe democracia verdadera mientras la política siga siendo un caro ejercicio de marketing en el que sólo tienen opción de llegar aquellos candidatos que cuentan con fuerte financiamiento. Por último, al mirar la trayectoria de muchos políticos, es sorprendente el número de camisetas que coleccionas. Esta mala práctica desprestigia a la política y aleja de ella a personas de alta calificación. Cuando un político sostiene que las ideologías no existen o no importan, que no hay ni izquierda ni derecha, que “mi única ideología es el Ecuador o tal o cual ciudad o provincia”, definitivamente aquel político hace del oportunismo y sus devaneos una permanente militancia que la utiliza para engañar a la ciudadanía. (O)
Eduardo Galeano decía que: “otra sería la suerte del mundo si la gente supiera de política la mitad de lo que sabe de fútbol”; tenía razón.

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