Campana

Campana, Gómez, Lapentti, Pérez, Calisto, Febres Cordero, etc., son apellidos que hacen juego con la práctica deportiva elitista del tenis, golf, polo y caballos de paso, y además, como no puede ser de otra manera, estos deportes requieren de un alto costo en equipos y una buena renta de los campos donde se realizan sus torneos.


A diferencia de otras disciplinas populares, como el fútbol, el indor, o el ecua-vóley, aquellos deportes son practicados exclusivamente por la clase social alta que tiene  los mayores ingresos económicos. Se distinguen además por la celebración de sus torneos que llevan la marca país para reunir a la élite deportiva incluyendo a familiares, amigos y un nutrido turismo de 5 estrellas.


Cangá, Mina, Corozo, Gruezo, Guagua, Angulo, etc., en cambio son apellidos que hacen juego con la práctica deportiva popular del fútbol. Hay miles de esos apellidos populares que viven en las barriadas pobres de las grandes ciudades y en los pueblos de la Costa, que se afincan en la esperanza del deporte en una cancha de tierra y en la calle, entre ellos el fútbol, pasión de multitudes, para en algún día emular a sus ídolos, y por qué no, superar su paupérrima condición económica y la de sus familias.


Cuando nadie lo esperaba, del propio fútbol de la Selección Sub-20, ese deporte popular tan odiado por algunos como el  mismo Jorge Luis Borges, o tan querido por muchos como Eduardo Galeano, quien cada vez que comenzaba un mundial pegaba un cartel en la puerta de su casa que decía “cerrado por fútbol”,  brotó un “noble apellido” propio de las prácticas deportivas elitistas para deleitarnos con su talento y sencillez. ¡Es el milagro del fútbol!  Con razón, los fanáticos aseguran que el fútbol es inspiración, arte, unión y pasión. (O)
¡Es el milagro del fútbol!  Con razón, los fanáticos aseguran que el fútbol es inspiración, arte, unión y pasión.

Campana

Campana, Gómez, Lapentti, Pérez, Calisto, Febres Cordero, etc., son apellidos que hacen juego con la práctica deportiva elitista del tenis, golf, polo y caballos de paso, y además, como no puede ser de otra manera, estos deportes requieren de un alto costo en equipos y una buena renta de los campos donde se realizan sus torneos.


A diferencia de otras disciplinas populares, como el fútbol, el indor, o el ecua-vóley, aquellos deportes son practicados exclusivamente por la clase social alta que tiene  los mayores ingresos económicos. Se distinguen además por la celebración de sus torneos que llevan la marca país para reunir a la élite deportiva incluyendo a familiares, amigos y un nutrido turismo de 5 estrellas.


Cangá, Mina, Corozo, Gruezo, Guagua, Angulo, etc., en cambio son apellidos que hacen juego con la práctica deportiva popular del fútbol. Hay miles de esos apellidos populares que viven en las barriadas pobres de las grandes ciudades y en los pueblos de la Costa, que se afincan en la esperanza del deporte en una cancha de tierra y en la calle, entre ellos el fútbol, pasión de multitudes, para en algún día emular a sus ídolos, y por qué no, superar su paupérrima condición económica y la de sus familias.


Cuando nadie lo esperaba, del propio fútbol de la Selección Sub-20, ese deporte popular tan odiado por algunos como el  mismo Jorge Luis Borges, o tan querido por muchos como Eduardo Galeano, quien cada vez que comenzaba un mundial pegaba un cartel en la puerta de su casa que decía “cerrado por fútbol”,  brotó un “noble apellido” propio de las prácticas deportivas elitistas para deleitarnos con su talento y sencillez. ¡Es el milagro del fútbol!  Con razón, los fanáticos aseguran que el fútbol es inspiración, arte, unión y pasión. (O)
¡Es el milagro del fútbol!  Con razón, los fanáticos aseguran que el fútbol es inspiración, arte, unión y pasión.