¡Cambiamos!

Visto

Duros golpes está padeciendo la economía popular de los argentinos. El gobierno de Mauricio Macri, desde el inicio de su gestión, asesta golpe tras golpe contra la clase media y los más pobres. El Plan económico se está caracterizando, en la práctica, por un conjunto de acciones como la siguientes: Los reiterados tarifazos, los persistentes y masivos despidos de trabajadores, los continuos recortes salariales (en términos reales), la disminución de las pensiones jubilares, el imparable incremento de los precios, el aumento periódico de las tasas de interés, la imparable devaluación del peso. El partido/movimiento político que llevó a Mauricio Macri al poder, “CAMBIEMOS”, propuso a los argentinos convertir al país, poco menos que en un paraíso. La realidad es completamente diferente. Se dijo que “sentando las bases indispensables”,  es decir, realizando de entrada el “trabajo sucio” (disciplinar a los trabajadores mediante el aumento del desempleo y la precarizacion) la inversión extranjera llegaría por millones de millones y se incrementarían astronómicamente las exportaciones. El “trabajo sucio” con mucha celeridad y eficiencia se hizo y se está haciendo. El “nuevo modelo” no requiere impulsar la demanda agregada interna sino generar competitividad mediante la reducción de los costos salariales para producir bienes primarios y servicios y exportarlos al mundo. La plata en el bolsillo de los pobres y la clase media no le hace bien al modelo. Complementariamente se concedieron importantes beneficios e incentivos tributarios a los grandes productores agrícolas. La caída en los ingresos fiscales ha sido compensada mediante un enorme endeudamiento externo. El señor Macri, tal como pasó con Carlos Saúl Menem, se ha convertido en personaje mimado de los organismos multilaterales de crédito (FMI, BM) y de Wall Streett.  Menem pasó de héroe a villano. La convertibilidad monetaria, cuando ya no había que privatizar, topó fondo y se generó una profunda crisis con gravísimas secuelas sociales y económicas. Argentina tuvo que colgar la toalla neoliberal y dar un fuerte giro de timón hacia un modelo más social, con una mayor participación de las políticas públicas. En la Argentina de hoy, el macrismo, está conduciendo al país hacia una nueva crisis. Con el desenfrenado repunte inflacionario y la galopante devaluación monetaria, no vaya a ser que otra vez se recurra a un nuevo experimento monetario. (O)

¡Cambiamos!

Duros golpes está padeciendo la economía popular de los argentinos. El gobierno de Mauricio Macri, desde el inicio de su gestión, asesta golpe tras golpe contra la clase media y los más pobres. El Plan económico se está caracterizando, en la práctica, por un conjunto de acciones como la siguientes: Los reiterados tarifazos, los persistentes y masivos despidos de trabajadores, los continuos recortes salariales (en términos reales), la disminución de las pensiones jubilares, el imparable incremento de los precios, el aumento periódico de las tasas de interés, la imparable devaluación del peso. El partido/movimiento político que llevó a Mauricio Macri al poder, “CAMBIEMOS”, propuso a los argentinos convertir al país, poco menos que en un paraíso. La realidad es completamente diferente. Se dijo que “sentando las bases indispensables”,  es decir, realizando de entrada el “trabajo sucio” (disciplinar a los trabajadores mediante el aumento del desempleo y la precarizacion) la inversión extranjera llegaría por millones de millones y se incrementarían astronómicamente las exportaciones. El “trabajo sucio” con mucha celeridad y eficiencia se hizo y se está haciendo. El “nuevo modelo” no requiere impulsar la demanda agregada interna sino generar competitividad mediante la reducción de los costos salariales para producir bienes primarios y servicios y exportarlos al mundo. La plata en el bolsillo de los pobres y la clase media no le hace bien al modelo. Complementariamente se concedieron importantes beneficios e incentivos tributarios a los grandes productores agrícolas. La caída en los ingresos fiscales ha sido compensada mediante un enorme endeudamiento externo. El señor Macri, tal como pasó con Carlos Saúl Menem, se ha convertido en personaje mimado de los organismos multilaterales de crédito (FMI, BM) y de Wall Streett.  Menem pasó de héroe a villano. La convertibilidad monetaria, cuando ya no había que privatizar, topó fondo y se generó una profunda crisis con gravísimas secuelas sociales y económicas. Argentina tuvo que colgar la toalla neoliberal y dar un fuerte giro de timón hacia un modelo más social, con una mayor participación de las políticas públicas. En la Argentina de hoy, el macrismo, está conduciendo al país hacia una nueva crisis. Con el desenfrenado repunte inflacionario y la galopante devaluación monetaria, no vaya a ser que otra vez se recurra a un nuevo experimento monetario. (O)

Visto