Cámaras de eco

Visto

La tecnología y el mundo digital han multiplicado la posibilidad de oferta de información y, aparentemente, nuestras oportunidades de acceder a contenidos más diversos se han incrementado. Sin embargo, muchos analistas dicen que las tecnologías digitales no han servido para ensanchar nuestros horizontes, sino, al contrario, para reducirlos.
Resulta que todas las personas tenemos una preferencia por cierto tipo de información o noticias y que, al aumentar la capacidad de elección y las posibilidades de personalizar el consumo de contenidos esas tecnologías nos facilitan el acceso a noticias de medios ideológicamente afines, es decir, ya que podemos elegir elegimos más de lo mismo. 
En efecto, como consecuencia de una mayor capacidad de elección y mayores posibilidades de personalizar contenidos, que nos ofrecen las tecnologías actuales resulta que los individuos nos auto-segregamos en nichos o burbujas asistiendo a la formación de lo que algunos analistas llaman las “cámaras de eco”, es decir, espacios huecos donde rebota el sonido de nuestras propias ideas porque solo nos exponemos a medios y personas con ideas afines.
¿Le suena familiar? Lo vivimos a diario en las redes sociales. Algo que podría parecer en el fondo inofensivo tiene consecuencias negativas y el aspecto más oscuro de esta forma de elegir los contenidos a los que nos exponemos aparece de forma clara si expresamos la misma idea en otro sentido: escogemos a quién seguir de forma tal que no tengamos que ver una diversidad de opiniones que nos molestan o que ,simplemente, no compartimos. Las redes sociales, medio a través del cual consumimos enormes cantidades de información y noticias, nos permiten hacer esto a una escala muy superior a los medios tradicionales, hasta ahogar cualquier voz disonante.
La elección de seguir o no a alguien es un comportamiento natural, obvio. Más aun si tenemos en cuenta que las redes sociales están pensadas, fundamentalmente, como instrumentos de ocio. Pero lo que está sucediendo es que nos estamos encerrando en entornos que refuerzan nuestros propios prejuicios. Puede que lleguemos a ver algún mensaje con ideas que nos repugnan, pero, si lo hacemos, muchas veces es para ridiculizarlas y casi siempre escogiendo la versión más grotesca de las ideas de los otros. En redes sociales no vamos a la parte ponderada o razonable del otro lado. No. Por eso tenemos grupos muy diferentes de gente, viviendo en redes completamente distintas, casi burbujas que están cada vez mas aisladas cultural e ideológicamente. Es por eso que muchos investigadores creen que las redes sociales favorecen la polarización política. Basta con mirar nuestro entorno digital para notar cuánta razón tienen esos estudios. (O)

Cámaras de eco

La tecnología y el mundo digital han multiplicado la posibilidad de oferta de información y, aparentemente, nuestras oportunidades de acceder a contenidos más diversos se han incrementado. Sin embargo, muchos analistas dicen que las tecnologías digitales no han servido para ensanchar nuestros horizontes, sino, al contrario, para reducirlos.
Resulta que todas las personas tenemos una preferencia por cierto tipo de información o noticias y que, al aumentar la capacidad de elección y las posibilidades de personalizar el consumo de contenidos esas tecnologías nos facilitan el acceso a noticias de medios ideológicamente afines, es decir, ya que podemos elegir elegimos más de lo mismo. 
En efecto, como consecuencia de una mayor capacidad de elección y mayores posibilidades de personalizar contenidos, que nos ofrecen las tecnologías actuales resulta que los individuos nos auto-segregamos en nichos o burbujas asistiendo a la formación de lo que algunos analistas llaman las “cámaras de eco”, es decir, espacios huecos donde rebota el sonido de nuestras propias ideas porque solo nos exponemos a medios y personas con ideas afines.
¿Le suena familiar? Lo vivimos a diario en las redes sociales. Algo que podría parecer en el fondo inofensivo tiene consecuencias negativas y el aspecto más oscuro de esta forma de elegir los contenidos a los que nos exponemos aparece de forma clara si expresamos la misma idea en otro sentido: escogemos a quién seguir de forma tal que no tengamos que ver una diversidad de opiniones que nos molestan o que ,simplemente, no compartimos. Las redes sociales, medio a través del cual consumimos enormes cantidades de información y noticias, nos permiten hacer esto a una escala muy superior a los medios tradicionales, hasta ahogar cualquier voz disonante.
La elección de seguir o no a alguien es un comportamiento natural, obvio. Más aun si tenemos en cuenta que las redes sociales están pensadas, fundamentalmente, como instrumentos de ocio. Pero lo que está sucediendo es que nos estamos encerrando en entornos que refuerzan nuestros propios prejuicios. Puede que lleguemos a ver algún mensaje con ideas que nos repugnan, pero, si lo hacemos, muchas veces es para ridiculizarlas y casi siempre escogiendo la versión más grotesca de las ideas de los otros. En redes sociales no vamos a la parte ponderada o razonable del otro lado. No. Por eso tenemos grupos muy diferentes de gente, viviendo en redes completamente distintas, casi burbujas que están cada vez mas aisladas cultural e ideológicamente. Es por eso que muchos investigadores creen que las redes sociales favorecen la polarización política. Basta con mirar nuestro entorno digital para notar cuánta razón tienen esos estudios. (O)

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