Brillantina rosa

El viernes 16 de agosto, miles de mujeres marcharon en México D.F., sin embargo, los medios de comunicación y redes sociales han tildado a la movilización como vandálica, pero ¿cuál es el verdadero problema?
Ser mujer en México significa estar propensa a ser una estadística más, solo en el cuatrimestre de 2019, existen 1.199 casos de feminicidios, (de los denunciados) de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del país azteca. Es decir, cada dos horas y media, una mujer es víctima de la violencia machista y de un Estado ausente; las cifran van en aumento, en 2018 fueron 1.142, en 2017 917, en 2016 847 y en el 2015, 610 mujeres muertas.
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística de México, 12 millones de mexicanas casadas o con novio sufren violencia, y alrededor de 8 millones han sido asfixiadas, cortadas, quemadas y reconocen que viven depresión con pensamientos constantes de suicidio, además 4 millones de mujeres sobrevivientes, a las que han intentado matar.
A los hombres y a quienes toman las decisiones nos cuesta tener empatía sobre cómo las desigualdades sociales, económicas y de cuidados en base al género, raza y clase pone a las mujeres en constante riesgo en los espacios cotidianos, públicos y privados.
Nos hemos creído que la violencia desde la resistencia popular solo es legítima ante gobiernos dictatoriales o cuando la ejercen onvres, sin embargo, en su momento histórico, los grupos de mujeres a través de la resistencia y protesta en el espacio público han alterado el status quo y han accedido a la educación, al cupo laboral, a administrar su patrimonio, al voto, a decidir sobre su salud sexual y reproductiva, etc. El analfabetismo sobre historia se denota en momentos como éstos o acaso, ¿ya olvidamos el Caso Algodonero vs México en la Corte IDH?
La jefa de gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, aceptó el pliego de peticiones de las mujeres, y dijo que, tras los actos de la marcha feminista en México DF, “el Gobierno no tiene que criminalizar la protesta social y avanzar a esquemas del diálogo”, se dio a conocer que el pago por los daños materiales será con recursos públicos y seguros, tras esto, muchos mencionan al feminismo como el de las -encapuchadas- como un extremismo, sin embargo, no comprenden el mensaje de que las paredes, la estatua del Ángel y los vidrios se pueden remplazar, la vida de niñas, adolescentes y mujeres, no.
Que la rabia y la brillantina rosa se esparza por toda América Latina, por las feministas del pasado, del presente y el futuro. Ni una menos, vivas las queremos. (O)
Los feminismos, tienen la indignación y memoria histórica clara de que los derechos se consiguen desde las resistencias.

Brillantina rosa

El viernes 16 de agosto, miles de mujeres marcharon en México D.F., sin embargo, los medios de comunicación y redes sociales han tildado a la movilización como vandálica, pero ¿cuál es el verdadero problema?
Ser mujer en México significa estar propensa a ser una estadística más, solo en el cuatrimestre de 2019, existen 1.199 casos de feminicidios, (de los denunciados) de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del país azteca. Es decir, cada dos horas y media, una mujer es víctima de la violencia machista y de un Estado ausente; las cifran van en aumento, en 2018 fueron 1.142, en 2017 917, en 2016 847 y en el 2015, 610 mujeres muertas.
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística de México, 12 millones de mexicanas casadas o con novio sufren violencia, y alrededor de 8 millones han sido asfixiadas, cortadas, quemadas y reconocen que viven depresión con pensamientos constantes de suicidio, además 4 millones de mujeres sobrevivientes, a las que han intentado matar.
A los hombres y a quienes toman las decisiones nos cuesta tener empatía sobre cómo las desigualdades sociales, económicas y de cuidados en base al género, raza y clase pone a las mujeres en constante riesgo en los espacios cotidianos, públicos y privados.
Nos hemos creído que la violencia desde la resistencia popular solo es legítima ante gobiernos dictatoriales o cuando la ejercen onvres, sin embargo, en su momento histórico, los grupos de mujeres a través de la resistencia y protesta en el espacio público han alterado el status quo y han accedido a la educación, al cupo laboral, a administrar su patrimonio, al voto, a decidir sobre su salud sexual y reproductiva, etc. El analfabetismo sobre historia se denota en momentos como éstos o acaso, ¿ya olvidamos el Caso Algodonero vs México en la Corte IDH?
La jefa de gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, aceptó el pliego de peticiones de las mujeres, y dijo que, tras los actos de la marcha feminista en México DF, “el Gobierno no tiene que criminalizar la protesta social y avanzar a esquemas del diálogo”, se dio a conocer que el pago por los daños materiales será con recursos públicos y seguros, tras esto, muchos mencionan al feminismo como el de las -encapuchadas- como un extremismo, sin embargo, no comprenden el mensaje de que las paredes, la estatua del Ángel y los vidrios se pueden remplazar, la vida de niñas, adolescentes y mujeres, no.
Que la rabia y la brillantina rosa se esparza por toda América Latina, por las feministas del pasado, del presente y el futuro. Ni una menos, vivas las queremos. (O)
Los feminismos, tienen la indignación y memoria histórica clara de que los derechos se consiguen desde las resistencias.