Bienestar

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Lo último de Pablo Osorio Guerrero

Al encontrarnos con alguien conocido por la calle, solemos saludar con la frase: “Hola, ¿cómo estás?”. Es una pregunta sencilla que nos ayuda a iniciar la conversación, una pregunta que no podemos tomárnosla muy en serio porque no es fácil de contestarla. ¿Cómo estoy?, ¿cómo está mi vida este momento?
En estos tiempos en que la imagen lo es todo, no solemos mostrarnos vulnerables.
No es sencillo contestar esa pregunta porque los seres humanos somos el resultado de una compleja interacción de dimensiones que afectan nuestra vida, la situación familiar o la laboral, la relación con nuestras amistades, nuestro estado de salud e incluso nuestra vida espiritual para nombrar algunas de ellas.
Hay personas que destacan en algún aspecto y presumen de ello: tienen una familia maravillosa o son muy exitosas en su trabajo, o han encontrado un camino espiritual que llena sus anhelos.
Sin embargo, es posible que sufran carencias en otras áreas: un estado de salud frágil, ausencia de tiempo de ocio o que hayan perdido la relación con sus amistades.
No es sencillo mantener un equilibrio y la sociedad tampoco nos motiva a ello, suele haber más reconocimiento social para un político o una empresaria por sus logros, aunque su salud o vida familiar sean lamentables.
Para cada uno de estos aspectos hay ciertas condiciones que impiden o favorecen nuestro bienestar.
Sobre algunas tenemos más control, como el tipo de alimentación que ingerimos o el ejercicio físico que hacemos, mientras otras obedecen al lugar donde vivimos, que no siempre depende de nuestras decisiones, como la proximidad a áreas verdes o la seguridad en el espacio público.
Precisamente este espacio de opinión, al que muy amablemente me ha invitado el equipo editorial de El Tiempo, tiene la intención de plantear algunas ideas sobre las condiciones que inciden en nuestro bienestar, con especial atención en aquellas que forman parte de nuestro entorno y que son el resultado de decisiones basadas en aquello que consideramos valioso como sociedad.
Espero que las ideas fluyan y existan lectores dispuestos a leerlas. (O)
No es sencillo mantener un equilibrio, la sociedad no nos motiva a ello... hay condiciones que impiden o favorecen nuestro bienestar.

Bienestar

Al encontrarnos con alguien conocido por la calle, solemos saludar con la frase: “Hola, ¿cómo estás?”. Es una pregunta sencilla que nos ayuda a iniciar la conversación, una pregunta que no podemos tomárnosla muy en serio porque no es fácil de contestarla. ¿Cómo estoy?, ¿cómo está mi vida este momento?
En estos tiempos en que la imagen lo es todo, no solemos mostrarnos vulnerables.
No es sencillo contestar esa pregunta porque los seres humanos somos el resultado de una compleja interacción de dimensiones que afectan nuestra vida, la situación familiar o la laboral, la relación con nuestras amistades, nuestro estado de salud e incluso nuestra vida espiritual para nombrar algunas de ellas.
Hay personas que destacan en algún aspecto y presumen de ello: tienen una familia maravillosa o son muy exitosas en su trabajo, o han encontrado un camino espiritual que llena sus anhelos.
Sin embargo, es posible que sufran carencias en otras áreas: un estado de salud frágil, ausencia de tiempo de ocio o que hayan perdido la relación con sus amistades.
No es sencillo mantener un equilibrio y la sociedad tampoco nos motiva a ello, suele haber más reconocimiento social para un político o una empresaria por sus logros, aunque su salud o vida familiar sean lamentables.
Para cada uno de estos aspectos hay ciertas condiciones que impiden o favorecen nuestro bienestar.
Sobre algunas tenemos más control, como el tipo de alimentación que ingerimos o el ejercicio físico que hacemos, mientras otras obedecen al lugar donde vivimos, que no siempre depende de nuestras decisiones, como la proximidad a áreas verdes o la seguridad en el espacio público.
Precisamente este espacio de opinión, al que muy amablemente me ha invitado el equipo editorial de El Tiempo, tiene la intención de plantear algunas ideas sobre las condiciones que inciden en nuestro bienestar, con especial atención en aquellas que forman parte de nuestro entorno y que son el resultado de decisiones basadas en aquello que consideramos valioso como sociedad.
Espero que las ideas fluyan y existan lectores dispuestos a leerlas. (O)
No es sencillo mantener un equilibrio, la sociedad no nos motiva a ello... hay condiciones que impiden o favorecen nuestro bienestar.

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