Assange y el poder

¿Qué tan grave es el delito cometido por el australiano Julian Assange, programador, periodista y activista de Internet, conocido por ser el fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks? Hay que descartar totalmente la acusación del supuesto acoso sexual levantada en Suecia que nunca pudo ser verificada y que ya fue cerrada en Estocolmo. La mayor acusación proviene del Departamento de Estado de los EE.UU. por las filtraciones relacionadas con la guerra contra el terrorismo, es decir por haber revelado ante la comunidad mundial los ‘trapos sucios’ del poder militar. Se dirá que se trata de información confidencial, es decir espionaje. Según el diccionario de la Real Academia, en su tercera acepción, se define como espionaje ‘la actividad dedicada a obtener información fraudulenta en diversos campos’, entre ellos el científico y el industrial. Nada de lo humano debe ser ajeno al ser social. Con la irrupción del modo de producción industrial, o capitalismo como suele conocerse, el espionaje se desarrolló de manera absoluta, dominando todos los campos de la actividad humana y cobró mayor celeridad con las actuales tecnologías de la información, muy particularmente en el ámbito militar. Si durante la Iª Guerra Mundial, Mata Hari, la bailarina holandesa hubo de recurrir a sus encantos para su labor de espía, ya en la IIª Guerra, Richard Sorge, el famoso espía soviético, pudo desarrollar un complejo código para ser enviado por ondas eléctricas.
¿Julian Assange es un espía? Admitamos que la respuesta es positiva en rigor de la RAE, pero a diferencia de Mata Hari y R. Sorge, cuya actividad no cuestionamos, el australiano de ninguna manera ha estado al servicio del poder político o de Estado alguno. Su guía ha sido y es entregar a la comunidad mundial información sobre cómo se manejan los asuntos  militares, cómo se utilizan las armas y la tecnología para asesinar, en particular, a la población civil indefensa; cómo se oculta lo que sucede en las cárceles y en los territorios elegidos para imponer la ‘democracia’ al estilo del inquilino de turno de la Casa Blanca. Más aún, cómo florecen en los paraísos fiscales las fortunas provenientes de los recortes a los erarios nacionales donde se imponen la voluntad del FMI y la financiación del capital a costa del hambre y la miseria de la población. Al “poder” no le gusta que le hurguen sus miserias y quien lo haga está condenado a pagarlo y ¡caro! (O)
Julian Assange es culpable
de haber asumido la idea de los libertadores de la Patria Grande:
“La  verdad os hará libres”.

Assange y el poder

¿Qué tan grave es el delito cometido por el australiano Julian Assange, programador, periodista y activista de Internet, conocido por ser el fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks? Hay que descartar totalmente la acusación del supuesto acoso sexual levantada en Suecia que nunca pudo ser verificada y que ya fue cerrada en Estocolmo. La mayor acusación proviene del Departamento de Estado de los EE.UU. por las filtraciones relacionadas con la guerra contra el terrorismo, es decir por haber revelado ante la comunidad mundial los ‘trapos sucios’ del poder militar. Se dirá que se trata de información confidencial, es decir espionaje. Según el diccionario de la Real Academia, en su tercera acepción, se define como espionaje ‘la actividad dedicada a obtener información fraudulenta en diversos campos’, entre ellos el científico y el industrial. Nada de lo humano debe ser ajeno al ser social. Con la irrupción del modo de producción industrial, o capitalismo como suele conocerse, el espionaje se desarrolló de manera absoluta, dominando todos los campos de la actividad humana y cobró mayor celeridad con las actuales tecnologías de la información, muy particularmente en el ámbito militar. Si durante la Iª Guerra Mundial, Mata Hari, la bailarina holandesa hubo de recurrir a sus encantos para su labor de espía, ya en la IIª Guerra, Richard Sorge, el famoso espía soviético, pudo desarrollar un complejo código para ser enviado por ondas eléctricas.
¿Julian Assange es un espía? Admitamos que la respuesta es positiva en rigor de la RAE, pero a diferencia de Mata Hari y R. Sorge, cuya actividad no cuestionamos, el australiano de ninguna manera ha estado al servicio del poder político o de Estado alguno. Su guía ha sido y es entregar a la comunidad mundial información sobre cómo se manejan los asuntos  militares, cómo se utilizan las armas y la tecnología para asesinar, en particular, a la población civil indefensa; cómo se oculta lo que sucede en las cárceles y en los territorios elegidos para imponer la ‘democracia’ al estilo del inquilino de turno de la Casa Blanca. Más aún, cómo florecen en los paraísos fiscales las fortunas provenientes de los recortes a los erarios nacionales donde se imponen la voluntad del FMI y la financiación del capital a costa del hambre y la miseria de la población. Al “poder” no le gusta que le hurguen sus miserias y quien lo haga está condenado a pagarlo y ¡caro! (O)
Julian Assange es culpable
de haber asumido la idea de los libertadores de la Patria Grande:
“La  verdad os hará libres”.