Assange

Esta semana pasa a la historia del Ecuador como una de las más oscuras en cuanto a relaciones internacionales y respeto a derechos humanos y tratados; permitir que Scotland Yard ingrese a la Embajada ecuatoriana en Londres para “sacar” a Assange posterior al retiro del asilo diplomático, es una clara muestra de cómo conciben en este Gobierno a la soberanía del país, es decir, únicamente como una moneda de cambio para quedar bien con los grandes poderes globales a cambio de “popularidad fugaz” y unos cuantos dólares del FMI y el BM.
La expulsión de Assange fue definida por el Gobierno como una doble estrategia: primero, como distractor (similar a la detención de Ramiro González) frente al rechazo e insatisfacción generadas por los anuncios de Granda sobre el IESS y las reformas laborales; segundo, de represalia frente a las acusaciones – no probadas – de que sería Wikileaks la instancia que filtró la información concerniente al escándalo de corrupción de los INA Papers y del hackeo de las cuentas personales de Lenín Moreno y su familia. Sin embargo, en lugar de difundir la imagen de gobierno “serio y firme” propaga la imagen de un gobierno que no respeta ni sus propios compromisos con un ser humano cuya vida corre peligro en estos momentos. En lo personal lo que me genera aún mayor indignación es que ni siquiera es un gobierno que puede asumir de frente sus decisiones, el Canciller Valencia negó hasta pocos días antes una posible expulsión de Assange o la terminación de su asilo diplomático. Tuvieron que anunciarlo a la madrugada por Twitter con un video filmado al apuro en la noche y, por supuesto, todo ello después de llamar al gobierno británico para “sacarse la piedra del zapato” que es como Moreno llama a Assange.
Muchos toman la detención y procesamiento judicial de Assange como una victoria sobre el correísmo, lo cual, configura una lectura demasiado reduccionista muy al estilo del gobierno, porque en realidad se establece como una derrota para Moreno y su gabinete – más allá de la flagrante violación a los derechos humanos – porque evidencia una vez más que su accionar oficial se enfoca en apagar y generar incendios en lugar de solventar la compleja realidad del país ocasionada por ellos mismos.  Finalmente, lo que podemos hacer por ahora como país es ofrecer disculpas a Julian Assange por haberlo condenado a una injusticia. (O)
Finalmente, lo que podemos hacer por ahora como país es ofrecer disculpas a Julian Assange por haberlo condenado a una injusticia.

Assange

Esta semana pasa a la historia del Ecuador como una de las más oscuras en cuanto a relaciones internacionales y respeto a derechos humanos y tratados; permitir que Scotland Yard ingrese a la Embajada ecuatoriana en Londres para “sacar” a Assange posterior al retiro del asilo diplomático, es una clara muestra de cómo conciben en este Gobierno a la soberanía del país, es decir, únicamente como una moneda de cambio para quedar bien con los grandes poderes globales a cambio de “popularidad fugaz” y unos cuantos dólares del FMI y el BM.
La expulsión de Assange fue definida por el Gobierno como una doble estrategia: primero, como distractor (similar a la detención de Ramiro González) frente al rechazo e insatisfacción generadas por los anuncios de Granda sobre el IESS y las reformas laborales; segundo, de represalia frente a las acusaciones – no probadas – de que sería Wikileaks la instancia que filtró la información concerniente al escándalo de corrupción de los INA Papers y del hackeo de las cuentas personales de Lenín Moreno y su familia. Sin embargo, en lugar de difundir la imagen de gobierno “serio y firme” propaga la imagen de un gobierno que no respeta ni sus propios compromisos con un ser humano cuya vida corre peligro en estos momentos. En lo personal lo que me genera aún mayor indignación es que ni siquiera es un gobierno que puede asumir de frente sus decisiones, el Canciller Valencia negó hasta pocos días antes una posible expulsión de Assange o la terminación de su asilo diplomático. Tuvieron que anunciarlo a la madrugada por Twitter con un video filmado al apuro en la noche y, por supuesto, todo ello después de llamar al gobierno británico para “sacarse la piedra del zapato” que es como Moreno llama a Assange.
Muchos toman la detención y procesamiento judicial de Assange como una victoria sobre el correísmo, lo cual, configura una lectura demasiado reduccionista muy al estilo del gobierno, porque en realidad se establece como una derrota para Moreno y su gabinete – más allá de la flagrante violación a los derechos humanos – porque evidencia una vez más que su accionar oficial se enfoca en apagar y generar incendios en lugar de solventar la compleja realidad del país ocasionada por ellos mismos.  Finalmente, lo que podemos hacer por ahora como país es ofrecer disculpas a Julian Assange por haberlo condenado a una injusticia. (O)
Finalmente, lo que podemos hacer por ahora como país es ofrecer disculpas a Julian Assange por haberlo condenado a una injusticia.