Argumentación jurídica (II)

En la reflexión anterior habíamos señalado que se distinguen tres etapas en las teorías de la argumentación jurídica. Según Manuel Atienza, destacado jurista español, la primera de estas se denomina “los Precursores”, donde podemos encontrar nombres de filósofos del derecho como Theodor Viehweg o Chaim Perelman. Es relevante así Tópica y Jurisprudencia del jurista alemán Viehweg que en el año 1953, pretendió establecer una nueva forma de argumentación. En este sentido, la obra rechaza la lógica jurídica en sentido estricto como forma de razonamiento judicial y para ello se debe retomar la Tópica, entendida como el arte de hallar argumentos. Esta técnica, explicita la centralidad en el problema, sobre el cual se debe lograr ubicar a los topoi (lugares comunes) desde donde debe lograrse una solución.
Por otro lado, la obra del jurista polaco Chaim Perelman, en su obra “La nouvelle rhetorique .Traité de l’argumentation (Tratado de la Argumentación .La nueva retorica)” publicada en 1958, delimita la retórica y a la tópica como elementos que permiten una forma de argumentación que estaría en el plano de lo plausible. Por ello cree necesario que es fundamental que la argumentación tenga como referente un auditorio al que se debe intentar de persuadir. Sostiene que el motivo de la argumentación es no solo persuadir sino convencer a ese “auditorio universal”, eso implica que debe tener una validez para todo ser lleno de razón. Además, distingue diferentes tipos de técnicas argumentativas que se utilizan por los operadores del sistema de administración de justicia, como la analogía, a pari, u otros.
Una valoración crítica de estas “teorías”, nos indica varios problemas, uno es la ambigüedad conceptual de términos como Tópica, auditorio universal. Otro problema, en el caso de la propuesta teórica de Perelman es su conservadurismo ideológico. Ahora bien, aunque la pretensión de estos autores era el poder germinar una teoría de la argumentación jurídica, parece que no se cumplió su cometido al tener apenas si, intentos de sistematicidad de ciertas piezas del razonamiento jurídico. Lo resaltable es su invitación a abogados, juristas y teóricos del derecho a pensar en que el argumentar en materia jurídica está más allá de la lógica deductiva. Y estas serán parte principal de lo que se denominara la teoría estándar de la argumentación en la que veremos a autores como Toulmin, Maccormick o Alexy. (O)

Argumentación jurídica (II)

En la reflexión anterior habíamos señalado que se distinguen tres etapas en las teorías de la argumentación jurídica. Según Manuel Atienza, destacado jurista español, la primera de estas se denomina “los Precursores”, donde podemos encontrar nombres de filósofos del derecho como Theodor Viehweg o Chaim Perelman. Es relevante así Tópica y Jurisprudencia del jurista alemán Viehweg que en el año 1953, pretendió establecer una nueva forma de argumentación. En este sentido, la obra rechaza la lógica jurídica en sentido estricto como forma de razonamiento judicial y para ello se debe retomar la Tópica, entendida como el arte de hallar argumentos. Esta técnica, explicita la centralidad en el problema, sobre el cual se debe lograr ubicar a los topoi (lugares comunes) desde donde debe lograrse una solución.
Por otro lado, la obra del jurista polaco Chaim Perelman, en su obra “La nouvelle rhetorique .Traité de l’argumentation (Tratado de la Argumentación .La nueva retorica)” publicada en 1958, delimita la retórica y a la tópica como elementos que permiten una forma de argumentación que estaría en el plano de lo plausible. Por ello cree necesario que es fundamental que la argumentación tenga como referente un auditorio al que se debe intentar de persuadir. Sostiene que el motivo de la argumentación es no solo persuadir sino convencer a ese “auditorio universal”, eso implica que debe tener una validez para todo ser lleno de razón. Además, distingue diferentes tipos de técnicas argumentativas que se utilizan por los operadores del sistema de administración de justicia, como la analogía, a pari, u otros.
Una valoración crítica de estas “teorías”, nos indica varios problemas, uno es la ambigüedad conceptual de términos como Tópica, auditorio universal. Otro problema, en el caso de la propuesta teórica de Perelman es su conservadurismo ideológico. Ahora bien, aunque la pretensión de estos autores era el poder germinar una teoría de la argumentación jurídica, parece que no se cumplió su cometido al tener apenas si, intentos de sistematicidad de ciertas piezas del razonamiento jurídico. Lo resaltable es su invitación a abogados, juristas y teóricos del derecho a pensar en que el argumentar en materia jurídica está más allá de la lógica deductiva. Y estas serán parte principal de lo que se denominara la teoría estándar de la argumentación en la que veremos a autores como Toulmin, Maccormick o Alexy. (O)