Alianza PAIS: urgente Convención Nacional Parte 1

Es inocultable la gravedad de la crisis política por la que atraviesa el Movimiento Pais. Luego de haber ganado una docena de procesos electorales y plebiscitarios, en las elecciones de 2013, ya experimentamos un primer sacudón en las urnas al perder en las elecciones locales en varias e importantísimas provincias y ciudades. La situación mostró las complejidades partidarias al punto tal que AVANZA se originó entones como la segunda fuerza política. La reciente elección presidencial debió enfrentar una de las campañas más sucias y duras de la historia. El triunfo fue apretado. Probablemente el enfrentamiento mayor que tuvo PAIS no fue precisamente con la oposición -que recurrió a herramientas y arbitrios de toda calaña- sino con los conflictos internos, que venían in crescendo de manera preocupante. Diferentes visiones, orientaciones ideológicas, aspiraciones y ambiciones personales (legítimas o no), estilos y, ¿por qué no?, diferentes paradigmas, diagnósticos y alternativas de solución, no se decantaban fluida y democráticamente. Tal vez por el hecho de ser un movimiento y no un partido político -como era lo deseable- las diferencias no se procesaban adecuadamente desde una perspectiva crítica y autocrítica.
A pesar del inobjetable triunfo en las urnas, pronto se expresaron en el Movimiento preocupaciones, malestar y actitudes divisionistas. De pronto, surgió un hecho inédito: buena parte de los dirigentes y de los electores que votaron por la candidatura perdedora se han venido sumando a las propuestas y estilo del presidente Lenín Moreno, mientras, algunos dirigentes y una pequeña parte de las bases parecen alejarse del Gobierno de Lenín Moreno. La fuerte confrontación -casi irreconciliable- entre los dos líderes: Rafael Correa y Lenin Moreno, agrava la situación y amenaza con la división del Movimiento PAIS. Que haya dos o más líderes no es problema, lo que es más, mientras más líderes existan es mucho mejor; siempre y cuando los liderazgos sean colectivos y respondan a la ‘militancia’ y, por supuesto, sobre todo al País. Hay quienes desearían (el sectarismo de izquierda y la derecha) que la confrontación no sea solo por estilos diferentes, sino por mirar la realidad y la solución de manera diferente. Es obvio que es imposible una uniformidad matemática de criterios y visiones. Lo que está claro es que la vocación humanista y la preferencia por resolver los problemas de los más pobres une a los dos líderes. Definitivamente, ambos se ubican claramente en la orilla ideológica de izquierdas. (O)

Alianza PAIS: urgente Convención Nacional Parte 1

Es inocultable la gravedad de la crisis política por la que atraviesa el Movimiento Pais. Luego de haber ganado una docena de procesos electorales y plebiscitarios, en las elecciones de 2013, ya experimentamos un primer sacudón en las urnas al perder en las elecciones locales en varias e importantísimas provincias y ciudades. La situación mostró las complejidades partidarias al punto tal que AVANZA se originó entones como la segunda fuerza política. La reciente elección presidencial debió enfrentar una de las campañas más sucias y duras de la historia. El triunfo fue apretado. Probablemente el enfrentamiento mayor que tuvo PAIS no fue precisamente con la oposición -que recurrió a herramientas y arbitrios de toda calaña- sino con los conflictos internos, que venían in crescendo de manera preocupante. Diferentes visiones, orientaciones ideológicas, aspiraciones y ambiciones personales (legítimas o no), estilos y, ¿por qué no?, diferentes paradigmas, diagnósticos y alternativas de solución, no se decantaban fluida y democráticamente. Tal vez por el hecho de ser un movimiento y no un partido político -como era lo deseable- las diferencias no se procesaban adecuadamente desde una perspectiva crítica y autocrítica.
A pesar del inobjetable triunfo en las urnas, pronto se expresaron en el Movimiento preocupaciones, malestar y actitudes divisionistas. De pronto, surgió un hecho inédito: buena parte de los dirigentes y de los electores que votaron por la candidatura perdedora se han venido sumando a las propuestas y estilo del presidente Lenín Moreno, mientras, algunos dirigentes y una pequeña parte de las bases parecen alejarse del Gobierno de Lenín Moreno. La fuerte confrontación -casi irreconciliable- entre los dos líderes: Rafael Correa y Lenin Moreno, agrava la situación y amenaza con la división del Movimiento PAIS. Que haya dos o más líderes no es problema, lo que es más, mientras más líderes existan es mucho mejor; siempre y cuando los liderazgos sean colectivos y respondan a la ‘militancia’ y, por supuesto, sobre todo al País. Hay quienes desearían (el sectarismo de izquierda y la derecha) que la confrontación no sea solo por estilos diferentes, sino por mirar la realidad y la solución de manera diferente. Es obvio que es imposible una uniformidad matemática de criterios y visiones. Lo que está claro es que la vocación humanista y la preferencia por resolver los problemas de los más pobres une a los dos líderes. Definitivamente, ambos se ubican claramente en la orilla ideológica de izquierdas. (O)