Alberto

Nos enseñaron que la música es melodía, armonía y ritm; luego llegaron en irreverente asalto un puñado de contestatarios trovadores, magos de otras alquimias, ellos llegaron a enseñarnos, con nuevos acordes que aquel trípode era el sustento para la poesía: la poesía social, la poesía épica, la poesía erótica, la poesía enamorada y, por supuesto, la poesía revolucionaria…
Llegaron y nos enseñaron su música sin tiempo, esa que sobrevive a la moda y las antojadizas imposiciones de las marcas y las cadenas, esa que trasciende en la memoria de los pueblos y el corazón de las generaciones, llegaron para proyectar su canto en el tiempo, porque su voz no envejece ni se atrofia, se renueva en cada generación que los descubre…
De ese grupo fue, a ese grupo se perteneció, Alberto Cortez, el “aprendiz de Quijote”, el artista de las cosas simples, su canto tiene un eco que inunda las redes, sus ideas son citas que convocan su recuerdo, la despedida es corta, porque su voz vuelve a sonar, y parece no haberse ido…
“Hace brotar lilas en la tierra muerta, mezcla memoria y deseo, remueve raíces con lluvia primavera” porque abril, dice Elliot, es el mes más cruel, con él se han ido, en él han partido los Brahms, Luther King, Picasso, Khalil Gibran, La Fontaine, Simone de Beauvoir, Haendel, Sartre, Goya, García Márquez, Einstein, Darwin, Lord Byron, Mario Moreno Cantinflas, Bram Stoker, Mark Twain, Garcilaso de la Vega, Cervantes, Shakespeare, Defoe, Gramsci. Paganini, Francis Bacon, Hitchcock, Sabato, Eduardo Galeano, Gunter Gras; y ahora Alberto Cortez…
“Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido que no se puede apagar ni con las aguas de un río…” cantaba Cortez y es el eco que el mundo le dedica esta semana; y, quiero, querido lector recordar con ud., un par de esas ideas inmortales que en sus letras nos legó:
“Camina siempre adelante pensando que hay un mañana, no te permitas perderlo…”
“Mi árbol brotó... Mi infancia pasó... Hoy bajo su sombra que tanto creció... Tenemos recuerdos mi árbol y yo…”
Melodía, armonía y ritmo, la música como plataforma de la poesía, la música como testimonio y legado de una vida coherente, comprometida con la intensidad de ser fuego que se prende, expande y contagia…
Adiós Alberto, hasta siempre, sea abril el camino que conduzca tu voz más allá del tiempo para regresar en nuevo amanecer en que la música recupere su profunda esencia… (O)
Adiós Alberto, hasta siempre, sea abril el camino que conduzca tu voz más allá del tiempo para regresar en nuevo amanecer ...

Alberto

Nos enseñaron que la música es melodía, armonía y ritm; luego llegaron en irreverente asalto un puñado de contestatarios trovadores, magos de otras alquimias, ellos llegaron a enseñarnos, con nuevos acordes que aquel trípode era el sustento para la poesía: la poesía social, la poesía épica, la poesía erótica, la poesía enamorada y, por supuesto, la poesía revolucionaria…
Llegaron y nos enseñaron su música sin tiempo, esa que sobrevive a la moda y las antojadizas imposiciones de las marcas y las cadenas, esa que trasciende en la memoria de los pueblos y el corazón de las generaciones, llegaron para proyectar su canto en el tiempo, porque su voz no envejece ni se atrofia, se renueva en cada generación que los descubre…
De ese grupo fue, a ese grupo se perteneció, Alberto Cortez, el “aprendiz de Quijote”, el artista de las cosas simples, su canto tiene un eco que inunda las redes, sus ideas son citas que convocan su recuerdo, la despedida es corta, porque su voz vuelve a sonar, y parece no haberse ido…
“Hace brotar lilas en la tierra muerta, mezcla memoria y deseo, remueve raíces con lluvia primavera” porque abril, dice Elliot, es el mes más cruel, con él se han ido, en él han partido los Brahms, Luther King, Picasso, Khalil Gibran, La Fontaine, Simone de Beauvoir, Haendel, Sartre, Goya, García Márquez, Einstein, Darwin, Lord Byron, Mario Moreno Cantinflas, Bram Stoker, Mark Twain, Garcilaso de la Vega, Cervantes, Shakespeare, Defoe, Gramsci. Paganini, Francis Bacon, Hitchcock, Sabato, Eduardo Galeano, Gunter Gras; y ahora Alberto Cortez…
“Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido que no se puede apagar ni con las aguas de un río…” cantaba Cortez y es el eco que el mundo le dedica esta semana; y, quiero, querido lector recordar con ud., un par de esas ideas inmortales que en sus letras nos legó:
“Camina siempre adelante pensando que hay un mañana, no te permitas perderlo…”
“Mi árbol brotó... Mi infancia pasó... Hoy bajo su sombra que tanto creció... Tenemos recuerdos mi árbol y yo…”
Melodía, armonía y ritmo, la música como plataforma de la poesía, la música como testimonio y legado de una vida coherente, comprometida con la intensidad de ser fuego que se prende, expande y contagia…
Adiós Alberto, hasta siempre, sea abril el camino que conduzca tu voz más allá del tiempo para regresar en nuevo amanecer en que la música recupere su profunda esencia… (O)
Adiós Alberto, hasta siempre, sea abril el camino que conduzca tu voz más allá del tiempo para regresar en nuevo amanecer ...