Ajuste y pobreza

Diversas tipologías, concepciones y metodologías existen sobre la pobreza. Ya sea, desde las necesidades básicas insatisfechas, desde el monto de ingresos o desde una perspectiva multidimensional, una familia pobre se debate en condiciones de vida (económicas, culturales, educativas, de salud, etc.) infrahumanas.
En nuestro país, estructuralmente, elevados niveles de pobreza han azotado fuertemente a enormes capas poblacionales, sobre todo ente los campesinos, los niños y, mayoritariamente, con rostro femenino. Los cíclicos y limitados frutos del desarrollo y del crecimiento no se han distribuido equitativamente. En los momentos de auge del ciclo económico, la mayor parte de los beneficios fueron a parar en reducidos grupos. Muy poco llegaron a los pobres.


En las épocas de crisis, el deterioro es mayor ente los pobres, mientras que las ganancias se sacrifican menos, a veces, inclusive, se incrementan. El feriado y el salvataje bancario -que desembocó en la dolarización- dejó una secuela escalofriante de pobreza. Habiendo caído estrepitosamente la actividad económica, desde inicios de la década anterior, se redujo la pobreza significativamente. Lamentablemente, los últimos 3 años, los niveles de pobreza aumentan persistentemente. Solamente en el últimos años, el número de pobres se incrementó en 600.000 personas.
Simultáneamente, más de 260.000 personas perdieron el empleo y pasaron a engrosar las filas del desempleo o de la ocupación no adecuada (subempleo o la informalidad).


No cabe duda, al menos desde una visión no neoclásica, que el ajuste neoliberal-fondomonetarista, significa la profundización de la pobreza. La reducción o eliminación de los subsidios, el despido de empleados públicos, la flexibilización laboral, el aumento de los impuestos indirectos -como el IVA- el aumento de las tarifas, la reducción del gasto e inversión pública, impacta negativamente, con mucho mayor fuerza, entre quienes tienen menores ingresos. Esto, precisamente es lo que estaría ocurriendo. Lo peor es que “lo peor está por venir”.
La ruta el ajuste está trazada. Se irá profundizando. El horizonte cercano no se lo ve luminoso, todo lo contrario, es sombrío. ¡Disculpas por el razonable pesimismo! (O)


La ruta el ajuste está trazada. Se irá profundizando. El horizonte cercano no se lo ve luminoso,  todo lo contrario,
es sombrío.

Ajuste y pobreza

Diversas tipologías, concepciones y metodologías existen sobre la pobreza. Ya sea, desde las necesidades básicas insatisfechas, desde el monto de ingresos o desde una perspectiva multidimensional, una familia pobre se debate en condiciones de vida (económicas, culturales, educativas, de salud, etc.) infrahumanas.
En nuestro país, estructuralmente, elevados niveles de pobreza han azotado fuertemente a enormes capas poblacionales, sobre todo ente los campesinos, los niños y, mayoritariamente, con rostro femenino. Los cíclicos y limitados frutos del desarrollo y del crecimiento no se han distribuido equitativamente. En los momentos de auge del ciclo económico, la mayor parte de los beneficios fueron a parar en reducidos grupos. Muy poco llegaron a los pobres.


En las épocas de crisis, el deterioro es mayor ente los pobres, mientras que las ganancias se sacrifican menos, a veces, inclusive, se incrementan. El feriado y el salvataje bancario -que desembocó en la dolarización- dejó una secuela escalofriante de pobreza. Habiendo caído estrepitosamente la actividad económica, desde inicios de la década anterior, se redujo la pobreza significativamente. Lamentablemente, los últimos 3 años, los niveles de pobreza aumentan persistentemente. Solamente en el últimos años, el número de pobres se incrementó en 600.000 personas.
Simultáneamente, más de 260.000 personas perdieron el empleo y pasaron a engrosar las filas del desempleo o de la ocupación no adecuada (subempleo o la informalidad).


No cabe duda, al menos desde una visión no neoclásica, que el ajuste neoliberal-fondomonetarista, significa la profundización de la pobreza. La reducción o eliminación de los subsidios, el despido de empleados públicos, la flexibilización laboral, el aumento de los impuestos indirectos -como el IVA- el aumento de las tarifas, la reducción del gasto e inversión pública, impacta negativamente, con mucho mayor fuerza, entre quienes tienen menores ingresos. Esto, precisamente es lo que estaría ocurriendo. Lo peor es que “lo peor está por venir”.
La ruta el ajuste está trazada. Se irá profundizando. El horizonte cercano no se lo ve luminoso, todo lo contrario, es sombrío. ¡Disculpas por el razonable pesimismo! (O)


La ruta el ajuste está trazada. Se irá profundizando. El horizonte cercano no se lo ve luminoso,  todo lo contrario,
es sombrío.