¡Ajustar el cinturón!

Al fin, el Gobierno Nacional envió -con carácter de urgente- a la Asamblea Nacional el proyecto de“LEY ORGÁNICA PARA  EL FOMENTO PRODUCTIVO. ATRACCIÓN DE INVERSIONES, GENERACIÓN DE EMPLEO Y ESTABILIDAD Y EQUILIBRIO FISCAL”.


El proyecto, como su largo nombre lo sugiere, propone como objetivos: el fomento d la producción, la atracción de la inversión (nacional y extranjera), la generación de empleo y la estabilidad y equilibrio fiscal. Una primera mirada al contenido del proyecto, nos permite algunos comentarios:


1) El impacto recaudatorio neto será negativo, excepto el primer año en el que se obtendrían unos 700 millones de dólares por concepto de la remisión de intereses, recargos y multas tributarias (se incluye la remisión que se aplicará en el IESS, la SENAE y la CNT); 2) La sostenibilidad fiscal se verá en serios aprietos; al punto que difícilmente se cumplirían las metas; 3) La planificación fiscal a corto y mediano plazo, ineludiblemente, requiere de un severo ajuste.


Alcanzar el equilibrio primario del presupuesto en 3 años, sólo se puede con un fuerte recorte del gasto y la inversión pública. Esta política podría desencadenar un proceso recesivo, al menos si la inversión privada sigue estancada.


La conflictividad social estaría a la vuelta de la esquina; 4) La constitución de un fondo de estabilización (que suena muy similar al FEIREP) pone en cierto riesgo a la inversión social, la que debería ser prioritaria respecto a cualquier fondo; 5) La propuesta retoma, corrigiendo y aumentando, los incentivos del COPCI (2010) y reproduce el error de no exigir la corresponsabilidad. Los incentivos son buenos cuando son temporales, medibles, focalizados y evaluables; 6) Preocupa la probable eliminación del ISD. Que hay que modularle, puede ser. Lo que no cabe es eliminarlo.


Es, definitivamente, un impuesto regulador y constituye una herramienta eficaz para la sostenibilidad de la dolarización; 7) Veo con preocupación el futuro tributario.
Los significativos avances en la cultura tributaria pueden retroceder. La remisión continuada aumenta el riesgo moral, los contribuyentes, se ven tentados a evadir. Si se los detecta, no habría sanción ninguna. En fin,esperemos que, por fin la respuesta del sector privado sea positiva. (O)

¡Ajustar el cinturón!

Al fin, el Gobierno Nacional envió -con carácter de urgente- a la Asamblea Nacional el proyecto de“LEY ORGÁNICA PARA  EL FOMENTO PRODUCTIVO. ATRACCIÓN DE INVERSIONES, GENERACIÓN DE EMPLEO Y ESTABILIDAD Y EQUILIBRIO FISCAL”.


El proyecto, como su largo nombre lo sugiere, propone como objetivos: el fomento d la producción, la atracción de la inversión (nacional y extranjera), la generación de empleo y la estabilidad y equilibrio fiscal. Una primera mirada al contenido del proyecto, nos permite algunos comentarios:


1) El impacto recaudatorio neto será negativo, excepto el primer año en el que se obtendrían unos 700 millones de dólares por concepto de la remisión de intereses, recargos y multas tributarias (se incluye la remisión que se aplicará en el IESS, la SENAE y la CNT); 2) La sostenibilidad fiscal se verá en serios aprietos; al punto que difícilmente se cumplirían las metas; 3) La planificación fiscal a corto y mediano plazo, ineludiblemente, requiere de un severo ajuste.


Alcanzar el equilibrio primario del presupuesto en 3 años, sólo se puede con un fuerte recorte del gasto y la inversión pública. Esta política podría desencadenar un proceso recesivo, al menos si la inversión privada sigue estancada.


La conflictividad social estaría a la vuelta de la esquina; 4) La constitución de un fondo de estabilización (que suena muy similar al FEIREP) pone en cierto riesgo a la inversión social, la que debería ser prioritaria respecto a cualquier fondo; 5) La propuesta retoma, corrigiendo y aumentando, los incentivos del COPCI (2010) y reproduce el error de no exigir la corresponsabilidad. Los incentivos son buenos cuando son temporales, medibles, focalizados y evaluables; 6) Preocupa la probable eliminación del ISD. Que hay que modularle, puede ser. Lo que no cabe es eliminarlo.


Es, definitivamente, un impuesto regulador y constituye una herramienta eficaz para la sostenibilidad de la dolarización; 7) Veo con preocupación el futuro tributario.
Los significativos avances en la cultura tributaria pueden retroceder. La remisión continuada aumenta el riesgo moral, los contribuyentes, se ven tentados a evadir. Si se los detecta, no habría sanción ninguna. En fin,esperemos que, por fin la respuesta del sector privado sea positiva. (O)