¡Ah...Mr. Trump!

“Este es un país que habla inglés, no español”, “cuándo eres una estrella, puedes hacer cualquier cosa. Agarrarlas por el coño, lo que quieras”. Este par de perlas corresponde al actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, aunque tuvo menos votos que la señora Clinton, ganó las elecciones. Según, buena parte de la opinión pública y de la prensa, en el ejercicio de la Presi-dencia, no ha abandonado su personalidad característica. Las accio-nes concretas “se han movido entre la ignorancia, el racismo, el ma-chismo y la violencia”. Sin embargo de los crasos lapsus, errores y reiteradas falsedades, su electorado se mantiene fiel. Esto es expli-cable considerando que fue el candidato y es el presidente que repre-senta al “votante medio”. Al cabo de año y medio de mandato, algu-nos de los resultados eco-nómicos, en general, son buenos: la producción y el empleo crecen, el dólar se fortalece, los salarios reales se han incrementado, la balanza comercial está mejorando. En general, la autoestima de los ciudada-nos también ha mejorado. Su estrategia económica, es un mix entre lo que llamo la “desglobalización” del comercio, las finanzas y la producción y la profun-dización de la globalización cultural. Es decir: el mundo tiene que adoptar -sin chistar- al discurso único del “modo de vida nortea-mericano” y, tiene que aceptar -sin chistar, tampoco- que los EE.UU. profundicen el proteccionismo económico y comercial hacia adentro y los demás países abran de par en par las puertas de sus mercados. Durante su gestión, además de una serie de frases de antología y mentiras de colección, está sacudiendo fuertemente el tablero geo-político mundial. La mayoría de compromisos comerciales con el res-to del mundo los está abandonando o reformulando. Los acuerdos con la Unión Europea, con los países de la cuenca del Pacífico, con México y Canadá, con China, atraviesan por un momento de serias dificultades. No es difícil que se agrave la guerra comercial derivada del proteccionismo trumpista. Las relaciones diplomáticas con un conjunto de países son críticas a tal punto que pueden desencadenar serios conflictos, inclusive militares. No se descarta la posibilidad de una aventura intervencionista militar en algún país que le esté provo-cando urticaria a Mr. Trump. Corea del Norte, Irán y Venezuela, en-tre otros, estarían en la mira. Ojalá, las reacciones hepáticas se alejen de la Casa Blanca. Su política de desarme nuclear a la carta no se condice con la inagotable fábrica y venta de armas, dentro y fuera. (O)
Las relaciones diplomáticas con un conjunto de países son críticas y pueden desencadenar serios conflictos.

¡Ah...Mr. Trump!

“Este es un país que habla inglés, no español”, “cuándo eres una estrella, puedes hacer cualquier cosa. Agarrarlas por el coño, lo que quieras”. Este par de perlas corresponde al actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, aunque tuvo menos votos que la señora Clinton, ganó las elecciones. Según, buena parte de la opinión pública y de la prensa, en el ejercicio de la Presi-dencia, no ha abandonado su personalidad característica. Las accio-nes concretas “se han movido entre la ignorancia, el racismo, el ma-chismo y la violencia”. Sin embargo de los crasos lapsus, errores y reiteradas falsedades, su electorado se mantiene fiel. Esto es expli-cable considerando que fue el candidato y es el presidente que repre-senta al “votante medio”. Al cabo de año y medio de mandato, algu-nos de los resultados eco-nómicos, en general, son buenos: la producción y el empleo crecen, el dólar se fortalece, los salarios reales se han incrementado, la balanza comercial está mejorando. En general, la autoestima de los ciudada-nos también ha mejorado. Su estrategia económica, es un mix entre lo que llamo la “desglobalización” del comercio, las finanzas y la producción y la profun-dización de la globalización cultural. Es decir: el mundo tiene que adoptar -sin chistar- al discurso único del “modo de vida nortea-mericano” y, tiene que aceptar -sin chistar, tampoco- que los EE.UU. profundicen el proteccionismo económico y comercial hacia adentro y los demás países abran de par en par las puertas de sus mercados. Durante su gestión, además de una serie de frases de antología y mentiras de colección, está sacudiendo fuertemente el tablero geo-político mundial. La mayoría de compromisos comerciales con el res-to del mundo los está abandonando o reformulando. Los acuerdos con la Unión Europea, con los países de la cuenca del Pacífico, con México y Canadá, con China, atraviesan por un momento de serias dificultades. No es difícil que se agrave la guerra comercial derivada del proteccionismo trumpista. Las relaciones diplomáticas con un conjunto de países son críticas a tal punto que pueden desencadenar serios conflictos, inclusive militares. No se descarta la posibilidad de una aventura intervencionista militar en algún país que le esté provo-cando urticaria a Mr. Trump. Corea del Norte, Irán y Venezuela, en-tre otros, estarían en la mira. Ojalá, las reacciones hepáticas se alejen de la Casa Blanca. Su política de desarme nuclear a la carta no se condice con la inagotable fábrica y venta de armas, dentro y fuera. (O)
Las relaciones diplomáticas con un conjunto de países son críticas y pueden desencadenar serios conflictos.