Aequator II

“Pasto, Quito, Cuenca y Guayaquil son cuatro potencias enemigas unas de otras y todas queriéndose dominar sin tener fuerza ninguna con qué poderse mantener, porque las pasiones interiores despedazan su propio seno” le decía Bolívar a Santander en una carta escrita en Quito, en 1822. Las vísperas de la independencia eran un avispero.
La Gran Colombia será, por decirlo de una manera muy gráfica, la placenta en la que se produce la gestación del Ecuador, porque en la conformación de los departamentos y provincias grancolombianas, durante su breve existencia, es cuando por primera vez se utiliza oficialmente el nombre. Tal cosa sucede a través de la subdivisión en tres Distritos, del Norte, del Centro y del Sur, así como en 12 departamentos, con la indicación de las provincias y cantones que pertenecían a cada uno de ellos, entre los cuales se cuenta el Departamento de Ecuador cuya capital es Quito el cual, junto a los Departamentos de Guayaquil y Azuay, conformaban el Distrito del Sur.
Por tanto la decisión de los constituyentes de 1830, entre continuidades y discontinuidades históricas, no surge de la nada pues la adopción del nombre de nuestro país obedece al antecedente señalado así como a la clara existencia de una sociedad bicéfala desde su nacimiento dado el enfrentamiento histórico entre Quito y Guayaquil, al cual se suma Cuenca. Dicha disputa sería infranqueable al momento de la fundación como resultado lógico de la imposibilidad histórica para Quito de imponer cultural y territorialmente su hegemonía. De ahí, a su vez, la ausencia de un carácter nacional de la independencia. Por su parte hay varias interpretaciones existentes en torno al origen nativo del nombre de Quito. Una de ellas hace referencia al fundador de la ciudad antes de la conquista española, Quitumbe. Otra, atribuida al padre Juan de Velasco (1727-1792), relata la existencia de un gobernador indígena que llevaba ese nombre y que resistió a la tribu vecina de los Caras, antes de la invasión Inca, dando lugar posteriormente a los Quitus-Caras. Una tercera señala que la palabra Quito tiene origen en la lengua Tsafiqui, hablada por los Tsáchilas y que se derivaría de las raíces Quitsa (mitad) y To (lugar), lo cual se traduce como “lugar de la mitad”, dando a entender que el nombre nace de la cercanía con la mitad del mundo, es decir con la línea ecuatorial observada históricamente por habitantes nativos americanos. Podemos decir, entonces, que Ecuador es otra forma de decir Quito, porque si el nombre de la ciudad deriva de los vocablos que significan Tierra de la Mitad quiere decir que las culturas nativas sabían de la particular condición terrestre de aquellos territorios. ¿Fin? (O)

Aequator II

“Pasto, Quito, Cuenca y Guayaquil son cuatro potencias enemigas unas de otras y todas queriéndose dominar sin tener fuerza ninguna con qué poderse mantener, porque las pasiones interiores despedazan su propio seno” le decía Bolívar a Santander en una carta escrita en Quito, en 1822. Las vísperas de la independencia eran un avispero.
La Gran Colombia será, por decirlo de una manera muy gráfica, la placenta en la que se produce la gestación del Ecuador, porque en la conformación de los departamentos y provincias grancolombianas, durante su breve existencia, es cuando por primera vez se utiliza oficialmente el nombre. Tal cosa sucede a través de la subdivisión en tres Distritos, del Norte, del Centro y del Sur, así como en 12 departamentos, con la indicación de las provincias y cantones que pertenecían a cada uno de ellos, entre los cuales se cuenta el Departamento de Ecuador cuya capital es Quito el cual, junto a los Departamentos de Guayaquil y Azuay, conformaban el Distrito del Sur.
Por tanto la decisión de los constituyentes de 1830, entre continuidades y discontinuidades históricas, no surge de la nada pues la adopción del nombre de nuestro país obedece al antecedente señalado así como a la clara existencia de una sociedad bicéfala desde su nacimiento dado el enfrentamiento histórico entre Quito y Guayaquil, al cual se suma Cuenca. Dicha disputa sería infranqueable al momento de la fundación como resultado lógico de la imposibilidad histórica para Quito de imponer cultural y territorialmente su hegemonía. De ahí, a su vez, la ausencia de un carácter nacional de la independencia. Por su parte hay varias interpretaciones existentes en torno al origen nativo del nombre de Quito. Una de ellas hace referencia al fundador de la ciudad antes de la conquista española, Quitumbe. Otra, atribuida al padre Juan de Velasco (1727-1792), relata la existencia de un gobernador indígena que llevaba ese nombre y que resistió a la tribu vecina de los Caras, antes de la invasión Inca, dando lugar posteriormente a los Quitus-Caras. Una tercera señala que la palabra Quito tiene origen en la lengua Tsafiqui, hablada por los Tsáchilas y que se derivaría de las raíces Quitsa (mitad) y To (lugar), lo cual se traduce como “lugar de la mitad”, dando a entender que el nombre nace de la cercanía con la mitad del mundo, es decir con la línea ecuatorial observada históricamente por habitantes nativos americanos. Podemos decir, entonces, que Ecuador es otra forma de decir Quito, porque si el nombre de la ciudad deriva de los vocablos que significan Tierra de la Mitad quiere decir que las culturas nativas sabían de la particular condición terrestre de aquellos territorios. ¿Fin? (O)