Adiós Efraín

Visto

El domingo amanecía apacible en Cuenca, nada nos hacía intuir que en horas de la noche, recibiríamos la infausta noticia que Efraín Jara Idrovo mas conocido como “el Cuchucho” nos dejaba. Uno de los mejores poetas del país, que nuestra ciudad ha concebido, nos desamparaba de extraordinarias obras y a su vez nos legaba muchas otras como Sollozo a Pedro Jara. La primera vez que tuve la ocasión de leer esta obra, pude notar cierta angustia y abatimiento conjugado con un texto que enaltecía la memoria de un hijo perdido. Efectivamente, Efraín Jara señaló que cuando escribía el sollozo, su idea era avanzar de la tristeza por la pérdida de Pedro, a celebrar su vida.
El Cuchucho, un poeta de su dimensión, quizás no lo sepan tuvo un encuentro prominente con el Derecho, al ingresar a la Universidad de Cuenca donde se graduó de Doctor en Jurisprudencia. Pero su vocación no estaba en los tribunales de justicia, sino a lado de la literatura, en su Facultad de Filosofía y Letras donde se estableció como docente y llego a ser su decano, eso no le impidió enseñar sus estudiantes de bachillerato sea en el centenario colegio Benigno Malo o en el Fray Vicente Solano. Obviamente estamos de acuerdo que por el azar a lo mejor perdimos un ilustre abogado pero ganamos un bardo inigualable. La obra del Cuchucho Jara empezó en el grupo Elan y desde que se publicó su primer libro ya ha pasado más de medio siglo. Fue miembro de la Escoba, periódico humorístico en su etapa iniciada desde la mitad del siglo pasado. Además, muchos de sus aportes literarios los podemos encontrar en la revista “El Guacamayo y la Serpiente”, perteneciente a la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay. O también podemos encontrar una faceta distinta, más enfocada a la investigación en su “Muestra de la Poesía Cuencana del Siglo XX”. (O)

Adiós Efraín

El domingo amanecía apacible en Cuenca, nada nos hacía intuir que en horas de la noche, recibiríamos la infausta noticia que Efraín Jara Idrovo mas conocido como “el Cuchucho” nos dejaba. Uno de los mejores poetas del país, que nuestra ciudad ha concebido, nos desamparaba de extraordinarias obras y a su vez nos legaba muchas otras como Sollozo a Pedro Jara. La primera vez que tuve la ocasión de leer esta obra, pude notar cierta angustia y abatimiento conjugado con un texto que enaltecía la memoria de un hijo perdido. Efectivamente, Efraín Jara señaló que cuando escribía el sollozo, su idea era avanzar de la tristeza por la pérdida de Pedro, a celebrar su vida.
El Cuchucho, un poeta de su dimensión, quizás no lo sepan tuvo un encuentro prominente con el Derecho, al ingresar a la Universidad de Cuenca donde se graduó de Doctor en Jurisprudencia. Pero su vocación no estaba en los tribunales de justicia, sino a lado de la literatura, en su Facultad de Filosofía y Letras donde se estableció como docente y llego a ser su decano, eso no le impidió enseñar sus estudiantes de bachillerato sea en el centenario colegio Benigno Malo o en el Fray Vicente Solano. Obviamente estamos de acuerdo que por el azar a lo mejor perdimos un ilustre abogado pero ganamos un bardo inigualable. La obra del Cuchucho Jara empezó en el grupo Elan y desde que se publicó su primer libro ya ha pasado más de medio siglo. Fue miembro de la Escoba, periódico humorístico en su etapa iniciada desde la mitad del siglo pasado. Además, muchos de sus aportes literarios los podemos encontrar en la revista “El Guacamayo y la Serpiente”, perteneciente a la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay. O también podemos encontrar una faceta distinta, más enfocada a la investigación en su “Muestra de la Poesía Cuencana del Siglo XX”. (O)

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