¡Adiós 2019!

De este mundo me voy ¡No! Este no es un testamento, ni quiere parecerse a uno, lo importante es que al final de estos 365 días pensemos que reflexiones nos quedan para el año venidero. El neoliberalismo que se viene implementando por parte del presidente Lenin Moreno, ha dejado incontables conflictos que tuvieron su cúspide en el mes de octubre, cuando la reacción al paquetazo generó la manifestación más importante de la última década. La insurrección de octubre no fue una fiesta, evocando a un texto de Franklin Ramírez sobre la caída de Lucio Gutiérrez, evidentemente nos demostró que la lucha social es la que sigue forjando la historia. El relato oficial, difundido por ciertos medios de comunicación especialmente privados, narraba que miles de zánganos destruían el país sin razón, ni lógica.


La rebelión de octubre como correlato desde los de abajo, implicó que diversos gremios, asociaciones y ciudadanía que inclusive en la década “ganada”, se veían como contradictores. Lo inusual es que la principal contradicción se dio entre quienes apoyaban el paquetazo y los sectores populares que decían: ¡Basta al neoliberalismo! Solo el inmanente poderío del soberano que en su mayoría se volcó a las calles a frenar las intenciones gubernamentales. Lo malo, la represión inusitada de las fuerzas represivas del Estado. Lo bueno, la unidad de sectores populares que enfrentan políticas públicas atentatorias de los derechos constitucionales. Lo feo, la pretensión de ciertos políticos de intentar pescar a río revuelto con el fin de lograr debilitar nuestra débil democracia.


Hasta tanto, nuestra ciudad aún sigue abandonada de una autoridad que demuestre mayor efectividad. No tenemos un camino cierto al bicentenario, pero aún guardamos la esperanza en nuestro pueblo. Lo mejor de este año seguirá siendo el pueblo cuencano, azuayo, ecuatoriano, latinoamericano que a pesar de la mezquindad de las élites económicas, de ciertas élites políticas sigue levantándose cada día por días mejores. La división de las luchas, solo mantendrán este sistema capitalista, racista y patriarcal. Solo la unidad de los pueblos podrá lograr cambios, un movimiento anticapitalista, anticolonial y antipatriarcal puede concebirse en una verdadera lucha que articule todos estos movimientos. Como señala Boaventura de Sousa Santos es imprescindible revolucionar la democracia, y luego democratizar la revolución. Feliz 2020, un venturoso año de unidad, lucha y cambio. (O)
Como dice Boaventura de Sousa Santos: Es imprescindible revolucionar
la democracia, y luego democratizar
la revolución.

¡Adiós 2019!

De este mundo me voy ¡No! Este no es un testamento, ni quiere parecerse a uno, lo importante es que al final de estos 365 días pensemos que reflexiones nos quedan para el año venidero. El neoliberalismo que se viene implementando por parte del presidente Lenin Moreno, ha dejado incontables conflictos que tuvieron su cúspide en el mes de octubre, cuando la reacción al paquetazo generó la manifestación más importante de la última década. La insurrección de octubre no fue una fiesta, evocando a un texto de Franklin Ramírez sobre la caída de Lucio Gutiérrez, evidentemente nos demostró que la lucha social es la que sigue forjando la historia. El relato oficial, difundido por ciertos medios de comunicación especialmente privados, narraba que miles de zánganos destruían el país sin razón, ni lógica.


La rebelión de octubre como correlato desde los de abajo, implicó que diversos gremios, asociaciones y ciudadanía que inclusive en la década “ganada”, se veían como contradictores. Lo inusual es que la principal contradicción se dio entre quienes apoyaban el paquetazo y los sectores populares que decían: ¡Basta al neoliberalismo! Solo el inmanente poderío del soberano que en su mayoría se volcó a las calles a frenar las intenciones gubernamentales. Lo malo, la represión inusitada de las fuerzas represivas del Estado. Lo bueno, la unidad de sectores populares que enfrentan políticas públicas atentatorias de los derechos constitucionales. Lo feo, la pretensión de ciertos políticos de intentar pescar a río revuelto con el fin de lograr debilitar nuestra débil democracia.


Hasta tanto, nuestra ciudad aún sigue abandonada de una autoridad que demuestre mayor efectividad. No tenemos un camino cierto al bicentenario, pero aún guardamos la esperanza en nuestro pueblo. Lo mejor de este año seguirá siendo el pueblo cuencano, azuayo, ecuatoriano, latinoamericano que a pesar de la mezquindad de las élites económicas, de ciertas élites políticas sigue levantándose cada día por días mejores. La división de las luchas, solo mantendrán este sistema capitalista, racista y patriarcal. Solo la unidad de los pueblos podrá lograr cambios, un movimiento anticapitalista, anticolonial y antipatriarcal puede concebirse en una verdadera lucha que articule todos estos movimientos. Como señala Boaventura de Sousa Santos es imprescindible revolucionar la democracia, y luego democratizar la revolución. Feliz 2020, un venturoso año de unidad, lucha y cambio. (O)
Como dice Boaventura de Sousa Santos: Es imprescindible revolucionar
la democracia, y luego democratizar
la revolución.