Ad hominem

Visto

Argumentar consiste en dar razones a favor de una tesis con el objetivo de convencer a alguien. En estos días, donde hemos escuchado diversas afirmaciones sobre varios hechos como: críticas a juezas y jueces constitucionales por su amistad a un expresidente, descalificación a otros operadores judiciales por haber laborado en dependencias gubernamentales, o la posible falta de imparcialidad de un alto cargo estatal por enjuiciar a uno de sus ex jefes, etc. Y sí no lo ha leído, puede revisar las columnas de opinión de una amalgama de medios de comunicación, donde encontrará una serie de diatribas que hacen referencia a lo descrito.
Si bien, no voy a establecer si esa información sea cierta o no, mi preocupación se cierne sobre la estructura de esos argumentos. Si estamos frente a ataques “a la persona”, y no necesariamente a las razones que sustentan su tesis, nos encontramos frente al argumento ad hominem. De forma sencilla, la estructura del argumento es: el sujeto A afirma (x), B cuestiona una condición acerca del sujeto A, por tanto, (x) es falso. Como se puede evidenciar entonces no importa si las razones del argumento son válidas o no, sino el cuestionar a la persona con el fin de validar la otra tesis.
En el Derecho, como en la política tenemos la certeza de estar acostumbrados a escuchar la descalificación de una persona por su condición de sexo, raza, religión y mas no por su argumento. Por esa razón, este tipo de argumento en el campo de la argumentación jurídica, se lo conoce como falacia -error argumentativo-. Para ilustrarnos mejor, recurrimos a un ejemplo: La persona A señala que las corridas de toros son un crimen al implicar la muerte de un animal, luego una persona B, indica que la persona A consume carne, y al tener esa condición, su tesis seria inválida.
Lo antedicho, nos permite inferir que esta falacia argumentativa intenta descalificar no las razones explicitadas sobre un argumento, sino a la persona que defiende esa tesis. Esto implica que el debate se ciñe sobre las personas y sus cualidades o sus posibles “defectos”. Defectos que podría ser el tener una preferencia sexual, religiosa, ideológica o su historial laboral o sus amistades. Cuando la deliberación debería centrarse en el contenido de las afirmaciones que están presentes en las decisiones judiciales o políticas más no centrarse únicamente en quienes las expiden, porque solo así se podría mejorar la calidad argumentativa. (O)

Ad hominem

Argumentar consiste en dar razones a favor de una tesis con el objetivo de convencer a alguien. En estos días, donde hemos escuchado diversas afirmaciones sobre varios hechos como: críticas a juezas y jueces constitucionales por su amistad a un expresidente, descalificación a otros operadores judiciales por haber laborado en dependencias gubernamentales, o la posible falta de imparcialidad de un alto cargo estatal por enjuiciar a uno de sus ex jefes, etc. Y sí no lo ha leído, puede revisar las columnas de opinión de una amalgama de medios de comunicación, donde encontrará una serie de diatribas que hacen referencia a lo descrito.
Si bien, no voy a establecer si esa información sea cierta o no, mi preocupación se cierne sobre la estructura de esos argumentos. Si estamos frente a ataques “a la persona”, y no necesariamente a las razones que sustentan su tesis, nos encontramos frente al argumento ad hominem. De forma sencilla, la estructura del argumento es: el sujeto A afirma (x), B cuestiona una condición acerca del sujeto A, por tanto, (x) es falso. Como se puede evidenciar entonces no importa si las razones del argumento son válidas o no, sino el cuestionar a la persona con el fin de validar la otra tesis.
En el Derecho, como en la política tenemos la certeza de estar acostumbrados a escuchar la descalificación de una persona por su condición de sexo, raza, religión y mas no por su argumento. Por esa razón, este tipo de argumento en el campo de la argumentación jurídica, se lo conoce como falacia -error argumentativo-. Para ilustrarnos mejor, recurrimos a un ejemplo: La persona A señala que las corridas de toros son un crimen al implicar la muerte de un animal, luego una persona B, indica que la persona A consume carne, y al tener esa condición, su tesis seria inválida.
Lo antedicho, nos permite inferir que esta falacia argumentativa intenta descalificar no las razones explicitadas sobre un argumento, sino a la persona que defiende esa tesis. Esto implica que el debate se ciñe sobre las personas y sus cualidades o sus posibles “defectos”. Defectos que podría ser el tener una preferencia sexual, religiosa, ideológica o su historial laboral o sus amistades. Cuando la deliberación debería centrarse en el contenido de las afirmaciones que están presentes en las decisiones judiciales o políticas más no centrarse únicamente en quienes las expiden, porque solo así se podría mejorar la calidad argumentativa. (O)

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