Absurdos

Lo absurdo, se entiende como lo ilógico, lo contrario a la razón, pues quizás dentro de uno de los ya varios episodios anecdóticos de esta Asamblea Nacional, se ha producido un hecho que solo puede ser visto como absurdo. En días anteriores la Ley de Registro de Violadores, Abusadores y Agresores Sexuales de niños, niñas y adolescentes, más conocida como REVAAS, fue aprobada por unanimidad en la Asamblea, no obstante, esta fue declarada como contraria a las normas constitucionales. Esta atribución que se le confirió a la Corte Constitucional pretende justamente garantizar el principio de supremacía de la Constitución, así como la rigidez de esta. En el fallo se explicitó que la ley contradice normas como en la que se prohíbe la discriminación por pasado judicial, o la rehabilitación integral de las personas privadas de la libertad.
No obstante, frente a esta decisión judicial del máximo órgano de interpretación de la Constitución, nuestros asambleístas decidieron ejercer el derecho a la resistencia y hasta sugerir que se debía limitar o restringir las atribuciones de la Corte Constitucional. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que interpretan los jueces constitucionales, quizás hacer berrinches, pero llegar al punto de desconocer lo que dice la propia Constitución es ya inédito y bochornoso. Recordemos que como bien se señalaba en la sentencia Marbury vs. Madison de 1803 en Estados Unidos: Los poderes de la legislatura están definidos y limitados. Y para que estos límites no se confundan u olviden, la Constitución es escrita. Es decir, existe un principio fundamental la división de poderes, que es uno de los que nos permite identificarnos como un Estado Constitucional de Derecho aún.
Obviamente la ley es popular por cuanto recoge la ilusión de que con la sola norma el mundo ya ha cambiado y no habrá más delitos, nada más alejado de la realidad, cuando sabemos que, en nuestro país, lo que se evidencia no es la inexistencia de normas para combatir la delincuencia, sino la falta de aplicación de estas. Lejos de estar en contra de la propuesta de ley, no debemos olvidar que el respeto a la poca institucionalidad es la garantía de no caer en la barbarie. Asambleístas, debemos alejarnos de ese populismo penal que puede ser muy aceptado y acercarnos al respeto de la institucionalidad que vela por los derechos constitucionales. Dejemos lo absurdo, hagamos lo lógico y no hagamos más bochornos. (O)
Asambleístas, debemos alejarnos de
ese populismo penal que puede ser muy aceptado y acercarnos al respeto de la institucionalidad.

Absurdos

Lo absurdo, se entiende como lo ilógico, lo contrario a la razón, pues quizás dentro de uno de los ya varios episodios anecdóticos de esta Asamblea Nacional, se ha producido un hecho que solo puede ser visto como absurdo. En días anteriores la Ley de Registro de Violadores, Abusadores y Agresores Sexuales de niños, niñas y adolescentes, más conocida como REVAAS, fue aprobada por unanimidad en la Asamblea, no obstante, esta fue declarada como contraria a las normas constitucionales. Esta atribución que se le confirió a la Corte Constitucional pretende justamente garantizar el principio de supremacía de la Constitución, así como la rigidez de esta. En el fallo se explicitó que la ley contradice normas como en la que se prohíbe la discriminación por pasado judicial, o la rehabilitación integral de las personas privadas de la libertad.
No obstante, frente a esta decisión judicial del máximo órgano de interpretación de la Constitución, nuestros asambleístas decidieron ejercer el derecho a la resistencia y hasta sugerir que se debía limitar o restringir las atribuciones de la Corte Constitucional. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que interpretan los jueces constitucionales, quizás hacer berrinches, pero llegar al punto de desconocer lo que dice la propia Constitución es ya inédito y bochornoso. Recordemos que como bien se señalaba en la sentencia Marbury vs. Madison de 1803 en Estados Unidos: Los poderes de la legislatura están definidos y limitados. Y para que estos límites no se confundan u olviden, la Constitución es escrita. Es decir, existe un principio fundamental la división de poderes, que es uno de los que nos permite identificarnos como un Estado Constitucional de Derecho aún.
Obviamente la ley es popular por cuanto recoge la ilusión de que con la sola norma el mundo ya ha cambiado y no habrá más delitos, nada más alejado de la realidad, cuando sabemos que, en nuestro país, lo que se evidencia no es la inexistencia de normas para combatir la delincuencia, sino la falta de aplicación de estas. Lejos de estar en contra de la propuesta de ley, no debemos olvidar que el respeto a la poca institucionalidad es la garantía de no caer en la barbarie. Asambleístas, debemos alejarnos de ese populismo penal que puede ser muy aceptado y acercarnos al respeto de la institucionalidad que vela por los derechos constitucionales. Dejemos lo absurdo, hagamos lo lógico y no hagamos más bochornos. (O)
Asambleístas, debemos alejarnos de
ese populismo penal que puede ser muy aceptado y acercarnos al respeto de la institucionalidad.