Aborto

La impronta conservadora de la sociedad ecuatoriana ha generado el cierre de espacios para la deliberación sobre temas complejos, como la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, entre otros. A pocos días de haber participado en unas jornadas que trataban sobre diversos problemas, dilemas y tensiones que son propios de la filosofía del derecho, el tema más controversial llegó sin un llamado aparente: el aborto.
Esta preocupación de las y los jóvenes universitarios, se centra ciertamente por los pocos lugares que están abiertos para empezar con esta discusión que es cada vez más apremiante y necesaria.
Tanto quienes se encuentran a favor o en contra de alguna de estas propuestas generalmente encuentran una cantidad de obstáculos para poder allanar el camino a un debate de argumentos, con un profundo respeto y tolerancia.
Las redes sociales se han convertido en el espacio preferido para esta discusión, no obstante, como cotidianamente se muestra, estas no están ausentes de epítetos, falacias e incluso agresiones.
Desde que este año se aprobó en Irlanda mediante referéndum – con una mayoría del 66 % - la despenalización del aborto, en concreto que permitirá que éste sea libre en las 12 primeras semanas, y si existe riesgo para la salud de la madre o del feto hasta las 24.
Unas semanas atrás en Argentina, la Cámara de Diputados, sancionaba el proyecto de ley que establecía la despenalización del aborto, a espera de la decision del Senado.
Con estos antecedentes se ha desatado una ola de críticas y a su vez congratulaciones sobre este tema.
Esta reflexión no es una defensa o una crítica a la posiblidad de la interrupción voluntaria del embarazo, sino impulsar que la sociedad tenga la oportunidad de sentarse a contender con argumentos, de carácter científico, económico, e incluso moral.
Cuestionamientos controversiales como ¿Qué condiciones son necesarias y suficientes para que se pueda atribuir la existencia de un ser humano? ¿Qué implica el principio de igualdad en cuanto a ciertas instituciones jurídicas?
Tendrán seguramente posiciones contrapuestas, pero que sin ese debate democrático que debe ser impulsado desde lo privado, lo estatal, o desde la academia, nos quedaremos sin la oportunidad de deliberar. (O)
Desde lo privado o desde lo estatal, hay que impulsar que la sociedad tenga la oportunidad de sentarse a contender con argumentos.

Aborto

La impronta conservadora de la sociedad ecuatoriana ha generado el cierre de espacios para la deliberación sobre temas complejos, como la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, entre otros. A pocos días de haber participado en unas jornadas que trataban sobre diversos problemas, dilemas y tensiones que son propios de la filosofía del derecho, el tema más controversial llegó sin un llamado aparente: el aborto.
Esta preocupación de las y los jóvenes universitarios, se centra ciertamente por los pocos lugares que están abiertos para empezar con esta discusión que es cada vez más apremiante y necesaria.
Tanto quienes se encuentran a favor o en contra de alguna de estas propuestas generalmente encuentran una cantidad de obstáculos para poder allanar el camino a un debate de argumentos, con un profundo respeto y tolerancia.
Las redes sociales se han convertido en el espacio preferido para esta discusión, no obstante, como cotidianamente se muestra, estas no están ausentes de epítetos, falacias e incluso agresiones.
Desde que este año se aprobó en Irlanda mediante referéndum – con una mayoría del 66 % - la despenalización del aborto, en concreto que permitirá que éste sea libre en las 12 primeras semanas, y si existe riesgo para la salud de la madre o del feto hasta las 24.
Unas semanas atrás en Argentina, la Cámara de Diputados, sancionaba el proyecto de ley que establecía la despenalización del aborto, a espera de la decision del Senado.
Con estos antecedentes se ha desatado una ola de críticas y a su vez congratulaciones sobre este tema.
Esta reflexión no es una defensa o una crítica a la posiblidad de la interrupción voluntaria del embarazo, sino impulsar que la sociedad tenga la oportunidad de sentarse a contender con argumentos, de carácter científico, económico, e incluso moral.
Cuestionamientos controversiales como ¿Qué condiciones son necesarias y suficientes para que se pueda atribuir la existencia de un ser humano? ¿Qué implica el principio de igualdad en cuanto a ciertas instituciones jurídicas?
Tendrán seguramente posiciones contrapuestas, pero que sin ese debate democrático que debe ser impulsado desde lo privado, lo estatal, o desde la academia, nos quedaremos sin la oportunidad de deliberar. (O)
Desde lo privado o desde lo estatal, hay que impulsar que la sociedad tenga la oportunidad de sentarse a contender con argumentos.