8 de marzo

Ecuador es un país de mujeres notables y hombres prescindibles. Puede parecer un axioma absolutista y totalitario, autocrático, porque descarta de plano la mitad de la población, en la cual me incluyo obviamente, pero tengo muchos ejemplos en la cabeza. La política ecuatoriana nos ha dado muchos y uno particularmente evi-dente estos días. Me refiero a las soeces expresiones de Bucaram en una radio porteña al opinar, o mejor dicho ladrar, sobre las candida-tas mujeres de un partido que no es el suyo, y ese despliegue de su nauseabunda capacidad de articular estupideces, de la verborragia que algún día lo llevó al poder, nos sirve de ejemplo para señalar todo lo que está mal entre nosotros estos días. Bien podríamos prescindir de Bucaram en favor de la patria pero, es verdad, se trata de un ejem-plo indefendible para quie-nes piensen que yo exagero. Lo cierto es que el tipo no ha hecho sino ejercer un poder que, como macho, tiene garantizado en nues-tra sexista y machista so-ciedad. Voy más allá. Lejos de la náusea bucaramista. Recuerdo que la lengua es-pañola tiene más de 50 pa-labras que sirven para lla-mar prostituta a las muje-res, mientras que sus ho-mónimas en masculino des-tacan cualidades positivas del hombre. María Irazusta lo señala perfectamente bien en “Las 101 cagadas del español, obra en la que textualmente dice que: “siendo un zorro un hombre astuto, una zorra es una prostituta. Y, por supuesto, nada tiene que ver un respetable hombre público con una mujer pública, una prostituta. Es que, ade-más, un fulano es alguien sin identificar, mientras que una fulana es una prostituta; un golfo es un pillo, un juerguista, en cambio una golfa es una prostituta; un cualquiera es un pobre don nadie, mientras que una cualquiera es una prostituta; y aquel que no tiene un destino de-terminado y está perdido nos produce cierta aflicción, mientras que una perdida es una prostituta. Y no teniendo lobo atisbo de menos-precio, una loba puede ser desde una femme fatale, devoradora de hombres, hasta –¡cómo no!– una prostituta.” El machismo habita en todas las lenguas porque, como sostiene la filóloga Pilar Careaga, “el lenguaje está creado por el hombre, para el hombre y tiene como ob-jeto el lenguaje del hombre.” Vamos a ver. Llamo la atención sobre un hecho que hoy, 8 de marzo, nos sirve para reflexionar sobre una con-dición permanente, al menos mientras no cambiemos algunas cosas de forma y otras de fondo, como por ejemplo dar cabida, todavía, en el debate político nacional a sujetos descaradamente misóginos como Bucaram. (O)
El tipo no ha hecho sino ejercer un poder que, como macho, tiene garantizado en nuestra sexista y machista sociedad.

8 de marzo

Ecuador es un país de mujeres notables y hombres prescindibles. Puede parecer un axioma absolutista y totalitario, autocrático, porque descarta de plano la mitad de la población, en la cual me incluyo obviamente, pero tengo muchos ejemplos en la cabeza. La política ecuatoriana nos ha dado muchos y uno particularmente evi-dente estos días. Me refiero a las soeces expresiones de Bucaram en una radio porteña al opinar, o mejor dicho ladrar, sobre las candida-tas mujeres de un partido que no es el suyo, y ese despliegue de su nauseabunda capacidad de articular estupideces, de la verborragia que algún día lo llevó al poder, nos sirve de ejemplo para señalar todo lo que está mal entre nosotros estos días. Bien podríamos prescindir de Bucaram en favor de la patria pero, es verdad, se trata de un ejem-plo indefendible para quie-nes piensen que yo exagero. Lo cierto es que el tipo no ha hecho sino ejercer un poder que, como macho, tiene garantizado en nues-tra sexista y machista so-ciedad. Voy más allá. Lejos de la náusea bucaramista. Recuerdo que la lengua es-pañola tiene más de 50 pa-labras que sirven para lla-mar prostituta a las muje-res, mientras que sus ho-mónimas en masculino des-tacan cualidades positivas del hombre. María Irazusta lo señala perfectamente bien en “Las 101 cagadas del español, obra en la que textualmente dice que: “siendo un zorro un hombre astuto, una zorra es una prostituta. Y, por supuesto, nada tiene que ver un respetable hombre público con una mujer pública, una prostituta. Es que, ade-más, un fulano es alguien sin identificar, mientras que una fulana es una prostituta; un golfo es un pillo, un juerguista, en cambio una golfa es una prostituta; un cualquiera es un pobre don nadie, mientras que una cualquiera es una prostituta; y aquel que no tiene un destino de-terminado y está perdido nos produce cierta aflicción, mientras que una perdida es una prostituta. Y no teniendo lobo atisbo de menos-precio, una loba puede ser desde una femme fatale, devoradora de hombres, hasta –¡cómo no!– una prostituta.” El machismo habita en todas las lenguas porque, como sostiene la filóloga Pilar Careaga, “el lenguaje está creado por el hombre, para el hombre y tiene como ob-jeto el lenguaje del hombre.” Vamos a ver. Llamo la atención sobre un hecho que hoy, 8 de marzo, nos sirve para reflexionar sobre una con-dición permanente, al menos mientras no cambiemos algunas cosas de forma y otras de fondo, como por ejemplo dar cabida, todavía, en el debate político nacional a sujetos descaradamente misóginos como Bucaram. (O)
El tipo no ha hecho sino ejercer un poder que, como macho, tiene garantizado en nuestra sexista y machista sociedad.