50 años del mito de Mayo del 68

¿Siempre nos quedará París? Las imágenes en blanco y negro de estudiantes lanzando adoquines desde barricadas levantadas en el Barrio Latino de la capital francesa en mayo de 1968 se utilizan todavía para definir un momento de vital importancia en la historia europea moderna. Pero hay quien está decidido a desmontar mitos y contar la historia completa de un movimiento que incluyó a trabajadores inmigrantes, mujeres de clase obrera, médicos, bailarines y taxistas, que se alzaron para cuestionar la autoridad en todas sus formas.


Las protestas de mayo del 68 son recordadas, en sus inicios, por la polémica en torno a unos estudiantes deseosos de ser tratados como adultos, pero eso pronto se vio eclipsado y rebasado por una desilusión social mucho mayor ante el liderazgo de un envejecido general De Gaulle y una sociedad opresiva y jerárquica.


Más de nueve millones de trabajadores organizaron huelgas, cerraron fábricas, ocuparon lugares de trabajo y paralizaron Francia en el movimiento de protesta más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. De Gaulle ganó las elecciones en junio de 1968, para dimitir solo un año después. Sin embargo, en relación a la revolución sexual y los cambios en el seno de una sociedad machista, incluido el derecho al aborto, estos solo comenzaron a producirse a lo largo de los años 70 pues durante las manifestaciones la sociedad extremadamente discriminatoria de la época se expresaba pidiendo que las chicas hicieran los sánduches mientras los chicos protestaban.


Las dudas sobre si el gobierno actual realizará o no una conmemoración oficial del mayo del 68 es una muestra de la disputa que existe sobre su legado. El aspecto clave fue que las históricas huelgas de los trabajadores cambiaron las relaciones laborales y salariales. Emanuel Macron tiene 40 años y es el primer presidente francés nacido después de 1968 mientras que, en su momento, Nicolas Sarkozy prometió “liquidar la herencia del mayo del 68”, lamentando cómo había desafiado el orden moral francés.


Mayo del 1968 representa un momento en el que mucha gente que nunca había hablado tomó finalmente la voz para expresarse abiertamente sobre sus condiciones laborales y de vida. Esto es especialmente interesante en el momento actual del mundo en el que la cuestión de alzar la voz es nuevamente central. Mayo del 68, por tanto, no solo fue una huelga de estudiantes, sino también lo fue de trabajadores, y no solo fue en París, sino que se produjo en todo el país teniendo un trasfondo global de movilizaciones que fueron desde Praga o Tokio hasta los Estados Unidos. Sus protagonistas fueron realistas y pidieron lo imposible.

50 años del mito de Mayo del 68

¿Siempre nos quedará París? Las imágenes en blanco y negro de estudiantes lanzando adoquines desde barricadas levantadas en el Barrio Latino de la capital francesa en mayo de 1968 se utilizan todavía para definir un momento de vital importancia en la historia europea moderna. Pero hay quien está decidido a desmontar mitos y contar la historia completa de un movimiento que incluyó a trabajadores inmigrantes, mujeres de clase obrera, médicos, bailarines y taxistas, que se alzaron para cuestionar la autoridad en todas sus formas.


Las protestas de mayo del 68 son recordadas, en sus inicios, por la polémica en torno a unos estudiantes deseosos de ser tratados como adultos, pero eso pronto se vio eclipsado y rebasado por una desilusión social mucho mayor ante el liderazgo de un envejecido general De Gaulle y una sociedad opresiva y jerárquica.


Más de nueve millones de trabajadores organizaron huelgas, cerraron fábricas, ocuparon lugares de trabajo y paralizaron Francia en el movimiento de protesta más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. De Gaulle ganó las elecciones en junio de 1968, para dimitir solo un año después. Sin embargo, en relación a la revolución sexual y los cambios en el seno de una sociedad machista, incluido el derecho al aborto, estos solo comenzaron a producirse a lo largo de los años 70 pues durante las manifestaciones la sociedad extremadamente discriminatoria de la época se expresaba pidiendo que las chicas hicieran los sánduches mientras los chicos protestaban.


Las dudas sobre si el gobierno actual realizará o no una conmemoración oficial del mayo del 68 es una muestra de la disputa que existe sobre su legado. El aspecto clave fue que las históricas huelgas de los trabajadores cambiaron las relaciones laborales y salariales. Emanuel Macron tiene 40 años y es el primer presidente francés nacido después de 1968 mientras que, en su momento, Nicolas Sarkozy prometió “liquidar la herencia del mayo del 68”, lamentando cómo había desafiado el orden moral francés.


Mayo del 1968 representa un momento en el que mucha gente que nunca había hablado tomó finalmente la voz para expresarse abiertamente sobre sus condiciones laborales y de vida. Esto es especialmente interesante en el momento actual del mundo en el que la cuestión de alzar la voz es nuevamente central. Mayo del 68, por tanto, no solo fue una huelga de estudiantes, sino también lo fue de trabajadores, y no solo fue en París, sino que se produjo en todo el país teniendo un trasfondo global de movilizaciones que fueron desde Praga o Tokio hasta los Estados Unidos. Sus protagonistas fueron realistas y pidieron lo imposible.