La economía es un ciencia social y política

Desde finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, en condiciones de la retirada del dogma religioso como el único determinante de la verdad, sin opción ni siquiera de ponerla en duda, se impone el uso de la razón y el pensamiento ilustrado como recurso indispensable del conocimiento. Las ciencias sociales se estructuran y desarrollan con luz propia. Los aportes de Montesquieu, Comte, Adam Smith, David Ricardo, Carlos Marx, entre otros, construyen o refuerzan los cimientos de las ciencias sociales que se encargan de estudiar los problemas y fenómenos vinculados con la organización social y económica y el comportamiento humano.


Desde la "Comuna de París", no han desmayado los intentos por la "newtonizacion" de la ciencia económica. No podía permitirse que la Economía se construya como ciencia por su andarivel propio, alejada de lo eminentemente social, como una ciencia de los seres vivos y no de las cosas muertas. Las elites burguesas, que emergieron con fuerza junto con la revolución industrial y la revolución francesa, se preocuparon y se ocuparon quitarle a la Economía el carácter Político, contenido fundamental e indisoluble de la ciencia económica. Que madure la ciencia económica como una ciencia con enorme fuerza social reivindicatoria, contestataria y liberatoria! había que cortarle las agallas a tiempo. Se mantiene la pretensión de reducir la ciencia económica a un conjunto de ecuaciones matemáticas, de entenderla como una ciencia "dura", como una ciencia "fáctica".... ¡"Lo que no se mide, lo que no se cuantifica, no existe"!...


No entender que la economía está fuertemente condicionada por la política es negar la existencia de intereses y relaciones de poder en las definiciones económicas. Así mismo, pensar que la política económica es neutral y que su aplicación no tiene efectos diferenciados y, a veces contrapuestos, es pretender que el Estado, como la representación política de la sociedad -civil- que detenta el "monopolio de la fuerza" en el ordenamiento social, es la genuina expresión y representación de las mayorías. Solamente un Estado Socialista, que jamás ha existido en estricto sensu, sería la representación amplia de la sociedad en su conjunto.


Ahora, que en nuestro país se debate el carácter de la política económica y el papel del Estado en la Economía, considero relevante retomar el debate. O dejamos que el mercado defina el sendero social y las condiciones de vida o le asignamos al Estado su papel redistribuidor, dinamizador y de fomento al desarrollo social y humano. La mejor consejera debe ser la propia historia. Ya vivimos un cuarto de siglo de políticas neoliberales. Ya conocemos los efectos de la aplicación de las cartas de intención bajo la tutela fondomonetarista. Ya experimentemos en carne propia las políticas aperturistas, liberalizadoras y de ultra flexibilización. Insistir por el mismo sendero es un suicidio social. Naturalmente, como la política determina la suerte de la economía y de la sociedad, hay que darle a la política el espacio que le corresponde. En la medida en la que no haya conciencia política y organización social, cualquier cosa puede pasar. (O)

La economía es un ciencia social y política

Desde finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, en condiciones de la retirada del dogma religioso como el único determinante de la verdad, sin opción ni siquiera de ponerla en duda, se impone el uso de la razón y el pensamiento ilustrado como recurso indispensable del conocimiento. Las ciencias sociales se estructuran y desarrollan con luz propia. Los aportes de Montesquieu, Comte, Adam Smith, David Ricardo, Carlos Marx, entre otros, construyen o refuerzan los cimientos de las ciencias sociales que se encargan de estudiar los problemas y fenómenos vinculados con la organización social y económica y el comportamiento humano.


Desde la "Comuna de París", no han desmayado los intentos por la "newtonizacion" de la ciencia económica. No podía permitirse que la Economía se construya como ciencia por su andarivel propio, alejada de lo eminentemente social, como una ciencia de los seres vivos y no de las cosas muertas. Las elites burguesas, que emergieron con fuerza junto con la revolución industrial y la revolución francesa, se preocuparon y se ocuparon quitarle a la Economía el carácter Político, contenido fundamental e indisoluble de la ciencia económica. Que madure la ciencia económica como una ciencia con enorme fuerza social reivindicatoria, contestataria y liberatoria! había que cortarle las agallas a tiempo. Se mantiene la pretensión de reducir la ciencia económica a un conjunto de ecuaciones matemáticas, de entenderla como una ciencia "dura", como una ciencia "fáctica".... ¡"Lo que no se mide, lo que no se cuantifica, no existe"!...


No entender que la economía está fuertemente condicionada por la política es negar la existencia de intereses y relaciones de poder en las definiciones económicas. Así mismo, pensar que la política económica es neutral y que su aplicación no tiene efectos diferenciados y, a veces contrapuestos, es pretender que el Estado, como la representación política de la sociedad -civil- que detenta el "monopolio de la fuerza" en el ordenamiento social, es la genuina expresión y representación de las mayorías. Solamente un Estado Socialista, que jamás ha existido en estricto sensu, sería la representación amplia de la sociedad en su conjunto.


Ahora, que en nuestro país se debate el carácter de la política económica y el papel del Estado en la Economía, considero relevante retomar el debate. O dejamos que el mercado defina el sendero social y las condiciones de vida o le asignamos al Estado su papel redistribuidor, dinamizador y de fomento al desarrollo social y humano. La mejor consejera debe ser la propia historia. Ya vivimos un cuarto de siglo de políticas neoliberales. Ya conocemos los efectos de la aplicación de las cartas de intención bajo la tutela fondomonetarista. Ya experimentemos en carne propia las políticas aperturistas, liberalizadoras y de ultra flexibilización. Insistir por el mismo sendero es un suicidio social. Naturalmente, como la política determina la suerte de la economía y de la sociedad, hay que darle a la política el espacio que le corresponde. En la medida en la que no haya conciencia política y organización social, cualquier cosa puede pasar. (O)