8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Magali villalta

Para cada mujer inmigrante también cuenta la fecha de su partida dejando sus raíces, sus seres queridos más íntimos. Quizás teniendo en mente que nadie es profeta en su propia tierra, olvidándose de todo e iniciamos a ser analfabetas, indocumentadas, sin tierra, ni nada que nos identifique, solo una valija con lo mínimo indispensable para sobrevivir el primer tiempo, una agenda con números telefónicos, un diccionario para preguntar e indicar dónde estoy, es como regresar a ser un recién nacido con la diferencia que caminamos y somos conscientes que vamos rumbo a un mundo totalmente desconocido en donde encontraremos ámbitos socio- políticos- culturales- religiosos- económicos completamente diferentes a lo que conocíamos antes de la partida de algún aeropuerto, pero lo emocionante de la aventura es que entre lagrimas, sonrisas, llamadas en alto parlante para embarcarse es que  se tiene la firme convicción de que el sueño y para muchos, la utopía se realizará.
Eduardo Galeano en una de sus entrevistas sonreía y decía que las utopías son como las sombras que uno persigue y al hombre le hace avanzar más y más con el gusto de pensar que tarde o temprano la alcanzaría. ¿Por qué? ¿Porque tantas lo hacemos? Simple. Somos sublimes, somos dulzura hecha carne, somos amazonas y guerreras, nuestra tarea es ser amor y donar amor, protección y seguridad a la familia que tenemos o que pretendemos tener; el dinero no es indispensable pero es una necesidad básica para diversificarse en esta sociedad altamente capitalista y de consecuencia consumista y si la vemos del punto de vista idealista para vivir en paz con el mundo y con uno mismo.
Mi caso es muy particular, lleno de anécdotas increíbles, pero creo que la más maravillosa es que la mitad de mi existencia la he vivido en mi adorada tierra donde procree dos hijas bajo un matrimonio con todos los cánones de la ideología latinoamericana... la otra mitad de mi existencia es en mi Italia donde he procreado otras dos maravillosas criaturas bajo una unión de hecho legal con todos los cánones de la ideología europea. Me considero una mujer de dos mundos, mi árbol nace en mi Ecuador; las raíces bien sembradas en mi Cuenca natal
Ahora tengo dos capitales culturales; de vez en cuando cambio el capital el uno por el otro, pero atesoro a los dos, como atesoro mis hijas; aunque si unas latinas y otras europeas tienen un mismo vientre, el mio.
Un saludo grande a todas las mujeres del mundo, el día de las mujeres inmigrantes como yo; es solo botarse al vacío con la esperanza de caer en una nube de fabulas.(O)