De Assange a Weinstein

Una de las olas que ha movilizado la opinión pública del hemisferio norte a raíz de la elección de Trump como presidente de los Estados Unidos y su abierta conducta como depredador sexual, expresada en las campañas #metoo, y/o #balancetonporc como réplica o versión francesa, a través de las cuales se ha visibilizado como reivindicación posible para millones de mujeres la denuncia de conductas de acoso sexista, como consecuencia del machismo presente en la sociedad y el trabajo, convertido ello en ícono de la ola de denuncias de acoso y violencia sexual en el mundo del espectáculo y del show business, del cual la reciente entrega de los globos de oro forma parte, es un ejemplo y elemento clave para entender por qué es en este período, a raíz de la citada elección, que se desata la tormenta sobre el bueno de Harvey Wenstein y no antes, a pesar de que su conducta era conocida por muchos desde hace mucho.
El posicionamiento de la temática de género como reivindicación central de las mujeres norteamericanas se instaló el segundo día del gobierno de Trump, el 21 de enero de 2017, con la gran “marcha de las mujeres” que sacó cerca de 5 millones de personas en distintos lugares del país del norte, siendo desde entonces un período en el cual se ha posicionado este debate como elemento clave de la reivindicación social del nuevo milenio. De ahí su influencia global, porque es un tema que está en primera línea del debate en los Estados Unidos.
 De cualquier forma, hechos como el provocador pronunciamiento de Catherine Deneuve en relación a las exageraciones que han provocado estas campañas abren la puerta no solo a un debate sobre los límites de lo que puede ser considerado un avance torpe o un caso de agresión sexual dentro del siempre complicado y arbitrario mundo de las subjetividades, sino que además marcan un agotamiento de cierto tipo de denuncias en relación al siempre estrangulante universo de lo políticamente correcto o incluso por la utilización de la figura como vía para afectar la reputación de alguien. El caso más cercano, cuyo protagonista hace hablar al Ecuador entero estos días luego de su naturalización como ecuatoriano, es el de Julian Assange, ya que las denuncias de agresión sexual de las que fue objeto aunque no fueron pretexto suficiente para que la fiscalía sueca vaya a interrogarlo en Londres, como había hecho en reiteradas otras ocasiones y como finalmente hizo antes de dejar caer los casos sin nunca haber presentado una acusación, si fueron la razón por la cual Laura Poitras llega a exponer crudamente sus dudas en el film “Risk” sobre Assange aunque ignore en él la discusión jurídica sobre la detención arbitraria en la que se encuentra.
 Es un tema a tratarse con pinzas, partiendo de la base que el mundo es machista, lo cual siempre se expresa en beneficios a favor de lo masculino, pero que no debe abrir la puerta a la manipulación de una causa que es positiva y que requiere mantener un espacio para la duda metódica. (O)