Jurisprudencia: un legado de 150 años

La Universidad de Cuenca, Ecuador, fue creada mediante decreto legislativo del 15 de octubre de 1867 e inició sus actividades el primero de enero de 1868. “Para Cuenca, Señores, se abre desde hoy una gran era de progreso, un orden de cosas enteramente nuevo” afirmó vehementemente, el progresista Rector Benigno Malo Valdivieso en el discurso inaugural de la Corporación Universitaria del Azuay. En sus inicios, la Universidad se compuso de las facultades de Jurisprudencia, de Medicina y Farmacia, de Filosofía y Literatura y de Teología. El cuatro de enero de 1868 oficialmente se iniciaron actividades en la Facultad de Jurisprudencia con los catedráticos Juan Jaramillo, Joaquín Fernández Córdova, José Félix Chacón, José Miguel Ortega, Víctor y Manuel María Cuesta y Mariano Cueva, este último electo como primer decano el 10 de febrero de 1868, según señala Víctor Llore Mosquera.


Juan Cordero Iñiguez, el Cronista Vitalicio de Cuenca, indica que al inicio de las labores se impartieron, inicialmente, las cátedras de derecho civil romano, derecho español, derecho ecuatoriano, instituciones canónicas, derecho público eclesiástico, suma de Concilio, ciencia constitucional, entre otras. En estos ciento cincuenta años de vida institucional, varios jurisconsultos han sido desde presidentes, vicepresidentes de la república, ministros de estado, magistrados de las altas Cortes de Justicia y han ocupado otros cargos públicos de relevancia.


De los salones de clases de la Facultad además han surgido buena parte de los rectores de la universidad, entre ellos: Benigno Malo, Mariano Cueva, Juan Bautista Vázquez, Honorato Vázquez, Luis Cordero, José Peralta, Carlos Cueva Tamariz, Gerardo Cordero León, Teodoro Coello Vázquez. Tuvimos como estudiantes la oportunidad de recibir clases o conocer a ilustres docentes como Hernán Coello García, Jorge Morales Álvarez, José Peña R., Patricio Cordero, Carlos Castro Riera y otros a quienes la memoria no nos es fiel.


La historia, no obstante, no es una producción únicamente individual sino colectiva, así, no podemos olvidar a centenas de estudiantes que siempre han sido el alma de la universidad. Desde la II Reforma Universitaria encabezada por Manuel Agustín Aguirre, hasta la incidencia de los partidos de izquierda, como el PCMLE, PCE, PSRE los estudiantes, hombres y mujeres, fueron los principales actores en la defensa de las grandes conquistas como la autonomía universitaria o la gratuidad conseguida hace apenas pocos años. Finalmente, reconocer que siempre estaremos muy orgullosos de pertenecer a tan noble institución que sigue siendo el faro de la educación superior comprometida con el pueblo. (O)