¡Feliz año!

En el imperio romano, hasta la época de Julio Cesar, el año comenzaba el primero de marzo. Él, modificó el calendario y pasó al primero de enero. Ese día los romanos celebraban a “JANO” el dios “de las puertas, los comienzos y los finales” , que tenía dos caras, “una que miraba hacia adelante y una que miraba hacia atrás” para así “ver el futuro y el pasado al mismo tiempo”.
Entre la noche vieja y el comienzo del nuevo año encontramos simpre un momento para evaluar lo vivido y pedir, prometer, soñar, desear, nuevas realidades. Lo vivido solo puede ser usado como recuerdo y energía positiva para producir cambios en lo que nos queda por vivir. Eso lo sintetizamos con la frase “Feliz Año”.
Si esto aplicamos a nuestra realidad política podríamos señalar que, si ganaba el señor Lasso, el presupuesto del Estado, en 2018, tendría 3.700 millones de dólares menos (por los 14 impuestos que el candidato de la derecha propuso eliminar). Los Gobiernos Autónomos Descentralizados, GAD, tendrían 700 millones de dólares menos de ingresos anuales. Esas perdidas se habrían “compensado” con los tradicionales paquetazos: eliminación de subsidios a los mas pobres, reducción de empleo público, deterioro de la educación y la salud pública, privatizaciones en la seguridad social, privatización de áreas estratégicas (petróleo, agua, electricidad) es decir ¡Los poderosos felices y los pobres desprotegidos!.
¿Que mismo nos pasó al ganar las elecciones y luego comportarnos como derrotados?. Algunos justifican la consulta popular para “legitimar” al presidente Lenin Moreno, como si no hubiese sido suficiente el triunfo en las urnas. Siendo nuestra principal propuesta de campaña el combate a la corrupción, la oposición lo ha distorsionado y la publicita como su antídoto contra una supuesta corrupción generalizada.
Si la Corte Constitucional cumplía sus obligaciones, con autoridad y coherencia, pudo ponderar derechos y eliminar errores y eventuales inconstitucionalidades por devenir: prohibición a la Asamblea Nacional para elegir miembros del CPCCS y retroactividad. En ese caso habrían bastado los votos de los ganadores de abril para triunfar el 4 de febrero.(Hoy, al menos 48% de votos por el SI son hipócritas o calculados).
Ya tenemos un primer perdedor y es el movimiento que ganó las elecciones presidenciales. Está dividido y luego de febrero sus integrantes podríamos quedar más confundidos.
¿Tenemos aún chance de no destrozar un proceso que transformó positivamente el Ecuador?; ¿No es siempre mejor, separar la paja del trigo?; ¿por qué no se hacen juicios políticos a los que violan las leyes?; ¿No es mas saludable y duradero castigar a los verdaderos culpables que echar sombras y dudas contra millones de ecuatorianos honorables?
Como soy optimista y creo que el pueblo siempre tiene mas inteligencia que los perdedores de abril, puedo decirles, ¡Feliz Año 2018!
¡Que nuestros sueños sigan intactos y nosotros dispuestos a luchar por ellos! (O)